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Almudena García-Rubio: "Si las monjas trinitarias dicen de aquí no sale un hueso de Cervantes, no sale"

27/03/2015 21:49 CET | Actualizado 28/03/2015 14:55 CET
J.BALAGUER&/AYTO. MADRID

Todo ocurrió en la última semana de febrero, cuando los investigadores de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, encargada de ejecutar la búsqueda de los restos de Miguel de Cervantes en el Convento de las Trinitarias de Madrid, veían al fin la luz. Después de un año y medio de trabajo y tras algo más de un mes de excavaciones hallaron una reducción de huesos entre los que podrían estar los restos del autor de El Quijote. Unos 20 días después se ofrecieron los detalles a la prensa.

De esa rueda de prensa que dio la vuelta al mundo, con titulares en National Geographic, The Wall Street Journal, The Guardian o The New York Times, han pasado diez días. Sin embargo, todavía quedan muchas dudas por resolver. Porque si bien ha quedado claro que no son los restos, sino un conjunto de huesos entre los que podrían estar los del escritor; todavía no se sabe qué ha pasado con ellos, cómo está ahora mismo la cripta o cómo se efectuará, si se efectúa, el estudio del análisis genético.

Almudena García-Rubio, arqueóloga de Aranzadi responsable de coordinar la búsqueda de Cervantes, se ha reunido con El Huffington Post para aclarar estas dudas y explicar cómo a última hora, cuando ya casi habían perdido la esperanza, hallaron la famosa reducción 4.2/32.

¿Cuál es ahora mismo la situación en el interior de la cripta?

Cuando nos fuimos estaba todo el material excavado ordenado en sus cajas y toda la tierra vuelta a poner en su sitio. Diría que la cripta está más ordenada y recogida de lo que ha estado en los últimos 50 años. Ahora ya no hay nadie que esté yendo porque la excavación ha concluido. La tarea de estudio osteológico de todos restos de adultos que han salido ya está terminado, se hizo a la vez. Lo más interesante se contó en la presentación del martes 17. Nos quedaría por estudiar aproximadamente el 60% de la muestra infantil que se halló en los primeros niveles de enterramiento. Pero eso ahora está parado. Habrá que ver cómo lo hacemos, si en la cripta o en otro sitio, para lo que habría que pedir permisos.

¿Dónde se encuentra actualmente la reducción en la que estarían los restos de Cervantes?

Las cajas ahora mismo están en la clausura custodiados por las hermanas trinitarias. A partir de ahí, si se decide extraer muestras para un posible análisis genético, entonces tendrán que salir.

¿Hay intención de hacer ese análisis genético?

La idea es que sí, pero todavía no sabemos ni cuándo ni cómo. En cualquier caso habría que seleccionar la muestra y sacarla de la cripta, aunque para eso hay que pedir los permisos pertinentes. Sería parte de la tercera fase y ahora mismo, no hay nada concedido por parte del Arzobispado ni por parte de Patrimonio.

¿Pero cuál es el objetivo del análisis?

El otro día hacían a Echevarría esa pregunta y él decía que la vía genética se va intentar, pero no tanto para individualizar a Cervantes como para tener una muestra genética de esos restos que se han extraído. El momento de hacerlo es ahora.

En cualquier caso, si se quieren cotejar si son los restos de Cervantes, ¿se haría comparándolos con el ADN de su hermana Luisa de Cervantes, enterrada en Alcalá de Henares? ¿O sería difícil partiendo de la base que, como se dijo en la presentación del día 17, sus restos están en un osario?

Ha habido contactos con el Ayuntamiento de Alcalá de Henares, pero lo que no se sabe bien es cómo están esos restos y cuál es su situación real. Si desde luego hubiera un osario gigante sería tratar de resolver un problema, metiéndose en uno más grande. Así que lo que estamos haciendo es el árbol genealógico de Cervantes y comprobar cómo son las vías por mitocondrial y luego por el cromosoma Y, vía materna y vía paterna. A partir de ahí hay que ver dónde está enterrada esta gente y si hay posibilidades de localizarlos. Pero para todo eso hay que documentarse bien, ver cómo están los cementerios, de qué administración dependen, cómo están los restos del siglo XVII...

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Reducción 4.2/32, en la que se cree están los restos de Cervantes

¿Qué va a pasar con los huesos de la reducción 4.2/32 y el resto de los encontrados? ¿Hay intención de moverlos?

El acuerdo al que se llegó con el Arzobispado de Madrid es que no saldrán del Convento. Patrimonio de la Comunidad de Madrid y el Museo Arqueológico Nacional ya saben que los materiales de esta excavación se quedarán en el lugar. Volverlos a poner en el suelo creo que no tiene sentido. Ya que el espacio de los nichos habilitado, está en buen estado de conservación, lo suyo es que las cajas se guarden en ellos y seguramente será lo que se haga. Pero habría que pensar el modo porque la cripta tiene bastante humedad. Antes de decidir qué hacer con esos restos que son material sensible, son restos funerarios y arqueológicos, hay que ver cómo almacenarlos en buenas condiciones.

¿Y las monjas del Convento? ¿Cómo han recibido la noticia?

En realidad ya estaban informadas porque dos de ellas han estado con nosotros en la cripta. Sabían lo que estaba saliendo, pero el día 17 por la tarde fuimos allí para ponerles el vídeo, para dejarles una copia del informe y para que no hicieran las preguntas que quisieran porque entendíamos que podían tener dudas de qué va a pasar. Pero con ellas el trato ha sido muy bueno. Hemos estado un mes de convivencia intensa, han comprendido muy bien en qué consistía nuestro trabajo y qué era lo que necesitábamos. Y nosotros nos hacíamos cargo de que eran monjas de clausura y que había que molestar lo menos posible.

¿Cuál era su preocupación?

Que en la cripta hiciéramos lo que quisiésemos más o menos, que ahí no nos iban a molestar, pero que la iglesia se respetara. Plantear una excavación arqueológica en la Iglesia, desmontar suelos y tal... eso nunca lo vieron y eso les asustaba al principio, aunque ahora que han visto que la excavación termina, ya está. No tienen más preocupación.

¿Pero ellas tendrían algún poder de decisión?

A ellas como propietarias de la iglesia, por así decirlo, hay que consultarles todo. Si ellas dicen de aquí no sale un hueso, no sale. Sí tienen capacidad de decisión, pero siempre por debajo de la opinión de la autoridad eclesiástica de Madrid. De todas formas, tienen la tranquilidad de que los restos de Cervantes no va a salir del Convento porque ésa fue su última voluntad. Yo creo que eso no se va a cuestionar.

Entonces, si el equipo ya no está en la cripta del Convento de las Trinitarias, ¿en qué está trabajando ahora?

Ahora mismo todos los que hemos estado participando en el proyecto, desde el historiador a las compañeras del Museo del Traje o los antropólogos y arqueólogos, estamos redactando los informes. Cada uno tenemos que poner por escrito la descripción del trabajo que hemos hecho y las conclusiones que hemos sacado para entregar el informe a la Dirección General de Patrimonio, que es quien concede el permiso arqueológico. Además se está pensando realizar una publicación monográfica que sea accesible a todo el mundo para explicar este trabajo.

Volviendo a la posible salida de los huesos para un análisis de ADN. ¿Se va a informar si se lleva a cabo o se va a seguir con la dinámica de no informar salvo que haya nuevas conclusiones?

Pues no lo sé porque no depende de mí y además no ha habido ninguna conversación en estos términos. De todas formas, si me preguntaran, yo diría que no dijésemos nada, igual que no se dice nada en ninguna otra excavación. Pero eso si me preguntaran a mí. Creo que lo complica un poco. A los técnicos que estén haciendo esos análisis también les complica tener siete llamadas o 25 al día preguntando cómo vais.

almudena garcíarubio

Almudena García-Rubio, en la presentación del día 17 de febrero

Y ya que hablamos de la relación con la prensa y en concreto al día de la presentación, ¿crees que fue injusto el trato de los medios? ¿Os sentisteis atacados?

Yo de la rueda de prensa me tuve que ir muy rápido porque ya habían pactado desde prensa del Ayuntamiento una entrevista con la Cadena Ser. Me fui corriendo con una sensación muy mala. Pensaba que no se había entendido nada, no sabía qué había pasado, por qué se había generado tanta tensión. Un par de horas después me junté con el equipo y me enseñaron cómo estaba saliendo la noticia en los medios y entonces vi que se había entendido más de mi sensación inicial. Luego con los días he notado que la cosa se ha aclarado. Y creo que sí, que se están contando las cosas bien. La balanza se inclina del lado de tratarlo de una manera ordenada y positiva. En algunos sitios ya hemos visto que no, pero no pasa nada

Ahora vamos a remontarnos al mes de febrero, a cuando se encontró la reducción con los restos de Cervantes. ¿Cómo fue exactamente ese momento?

Salió en el último sector, en el último momento, cuando ya se había ido prácticamente todo el equipo de excavación y estábamos los cuatro de Aranzadi de siempre para rematar. Estábamos en la última esquina y de repente nos dimos cuenta de que el propio suelo decía que teníamos que seguir para abajo, que ahí había algo más. La gente que estaba excavando —Carmen Coch, Berta Martínez y Tito Agirre—, dieron la clave. Dijeron que había que seguir y les dijimos que vale. Ya estábamos fuera de tiempo, fuera de todo y teníamos prisa. Pero de repente, fue como 'calma, porque esto tiene muy buena pinta'.

¿Estabais ya perdiendo la esperanza?

Sí, de hecho en los primeros niveles de enterramientos infantiles de los que hablamos y en los nichos aparecían de vez en cuando huesos de adulto desarticulados, que es algo muy habitual en este tipo de tipo de enterramientos. Eso se metía en lo que llamamos bolsa general o de relleno, porque no tenía un contexto específico. Sabemos de dónde ha salido pero no se puede rellenar con nada. Entonces lo que habíamos hecho los días anteriores a encontrar la reducción fue extender esos huesos en una mesa y con ayuda de Ignasi Galtés, que es un forense de Cataluña, y los médicos forenses de la Escuela de Medicina Legal, intentamos casar esos huesos de adultos para ver si resultaba que el osario que trasladaron de la iglesia antigua a la nueva se había desperdigado al hacer los enterramientos infantiles. Entonces se hizo el estudio antropológico in situ de esos enterramientos y nos dio un número de individuos mayor del que se buscaba, no había patología… Eso es lo que en un momento dado, si no hubiera aparecido la reducción, es lo que hubiéramos dicho: “No se ha encontrado a Cervantes pero hay un grupo de individuos adultos dispuestos por la cripta, no hay patologías, ni nada que podamos asociar".

¿Qué fue lo que os dio la clave para saber que aquello era lo que estabais buscando?

La moneda con el escudo de los Austrias del siglo XVII y los restos de vestimentas que se encontraron en ese espacio del suelo de la cripta fueron claves para darnos una cronología, pero también la localización en la cripta. O sea, que estuviese apoyado sobre el estrato geológico y que no hubiese nada debajo, que estuviese en lo más profundo indicaba que era lo primero que se había colocado en la cripta. Y luego tenía al lado un ataúd en el que aparecieron restos de vestimentas de un capellán que también eran de lo más antiguo de la cripta. La localización es lo que a nosotros como arqueólogos nos dio la primera pista y la cultura material asociada también. Lo que podemos decir es que en este caso que lamentablemente los huesos óseos están tan mal conservados, la arqueología y la documentación histórica nos han dado la clave.

¿Con esos restos llegasteis a la conclusión?

A partir de esos datos y teniendo en cuenta que era el único osario que habíamos encontrado en toda la cripta, y que sabíamos que era lo que buscábamos, empezamos a pensar que ahí podían estar los restos. Siempre con muchísima prudencia. No había huesos de muñeca ni de manos, que era lo que nos podía dar las claves. Tampoco había huesos metatarsianos ni costillas, y los radios que encontramos no presentaban ninguna patología. Entonces pensamos que la prudencia tenía que ser total. El último día llegaron Paco Etxeberria y Lourdes Errasti, su mujer que es también arqueóloga e historiadora, y les contamos todos estos hallazgos. Les explicamos todo, les enseñamos todo… Fue un momento examen. Arqueólogos, antropólogos… Cada uno contó su parte y dijeron, 'esto está todo bien interpretado. Es compatible y no hay discrepancias'. Fue lo que desde el primer momento se pudo decir de nuestra parte.

Entonces, ¿tú crees que se ha entendido?

La conclusión final es que se ha entendido y que puede haber opiniones a favor o en contra de que esto se hiciera y de cómo se ha explicado, cosa lógica. A partir de aquí a ver si se puede avanzar o no. La idea era buscar los restos de Cervantes y esto es lo que hay. No se le puede dar más vueltas al tema.

Ahora que ya se está concluyendo el trabajo, ¿consideras que éste es el mayor hito de tu carrera?

Yo tampoco compararía, es un poco complicado eso de comparar. Desde luego es la más mediática entonces… pero si dices el mayor hito en tu carrera profesional, a eso le estás dando una importancia. Vengo de exhumar fosas de represaliados de la Guerra Civil. Para mí eso tiene exactamente la misma importancia o más a nivel personal.

¿Crees que estos servirá para conocer mejor a Cervantes y valorarlo más?

Una de las críticas que me han hecho es que esto no contribuye nada al conocimiento de Cervantes y yo creo que a Cervantes se le conoce leyendo su obra, eso nadie lo cuestiona, pero poner el foco en Cervantes desde la perspectiva de la antropología forense contribuye un poco a que haya gente que se acerque a su figura. Yo había leído El Quijote, pero no conocía al personaje y veo que la gente tampoco lo conoce mucho. Es una pena. Ahora me he puesto a leer cosas sobre él y me parece absolutamente apasionante. Me encanta.

Localización de los restos de Cervantes

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