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Galicia, la España verde, en alerta por sequía

Ya se han ordenado medidas de ahorro en los ayuntamientos y, si no llueve, en febrero se tendría que recurrir a cortes de suministro humano. Vigo apenas tiene agua para 100 días.

15/11/2017 21:52 CET | Actualizado 16/11/2017 13:21 CET
EFE
Vista general del embalse de Eiras, uno de los que abastece de agua a la ciudad de Vigo, con su capacidad bajo mínimos históricos.

No hay manera. Da igual la fuente que se consulte (Meteogalicia, AEMET, The Weather Channel, Accuweather...): sobre Galicia sólo aparecen soles -y alguna bruma mínima- al menos hasta el martes que viene. El anticiclón está instalado en la España verde donde, tras sufrir el mes de septiembre más seco del siglo y el octubre más cálido en 36 años, la situación ya es de sequía declarada. Noviembre no está mejorando los registros de los pantanos y ríos, así que toca moderación, ahorro y cruzar los dedos para que llueva.

Por el momento el suministro humano (el de los ciudadanos, el de las casas) está garantizado "a corto plazo", pero la línea roja se pone en el final de enero: entonces, si no cae agua del cielo, habrá que recurrir a los cortes, empezando por la industria. Lugo, Orense, comarcas de Coruña, toda la zona del Miño y el Sil y las cuencas de la costa son las que peor lo están pasando.

Esta es la radiografía de situación de una crisis que Roberto Rodríguez, director de Augas de Galicia, define de forma tan clara como el cielo de su tierra: "Estamos ante lo nunca visto".

CÓMO ESTÁN LAS COSAS

A 15 de noviembre, los embalses de Galicia se encuentran al 41,74%, esto es, con 1.344 hectómetros cúbicos sobre una capacidad total de 3.220, lo que supone un 22% menos que una semana atrás. La bajada es imparable desde hace casi un año.

Si acudimos a la misma fecha de 2016, los embalses estaban al 53,17% (1.712 hectómetros cúbicos) y el dato medio de los últimos 10 años da la verdadera medida del drama: tomando en cuenta la última década, Galicia debería estar en un 58,20% de su capacidad, con 1.873 hectómetros cúbicos a su disposición. Hay 16 puntos y medio de diferencia con la estadística actual. Son datos del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente.

Galicia ha sufrido cinco estaciones consecutivas con pocas precipitaciones y no tenía que decretar la alerta por sequía desde 2012, pero aún entonces las previsiones eran mejores que las actuales. Todas las proyecciones anuales -hasta las cabañuelas- apuntaban a que el último trimestre del año podría ser normal en cuanto a precipitaciones, aunque no ha sido así. La semana pasada llovió un poco en la zona, pero nada que alterase las reservas.

La comunidad gallega no es una excepción, ya que la falta de agua es preocupante en toda España, con los pantanos al 37,22% de media (20.873 hectómetros cúbicos disponibles). La Agencia Estatal de Meteorología lo ha mostrado claro en un golpe de vista:

La imagen de la izquierda es del 31 de octubre del año 2014, después de un año hidrológico –el que discurre entre el 1 de octubre de un año y el 30 de septiembre del siguiente– que fue ligeramente seco, con un 4% menos de precipitación que la media. La de al lado es del 31 de octubre de este 2017, después de un año hidrológico con un 15% menos de precipitaciones, muy seco en términos de los especialistas. No obstante, hay diferencias entre lo que supone el problema nacional y el gallego: frente a ese 15%, en la región del noroeste el desplome es de hasta un 40% menos en la crucial cuenca del Miño-Sil.

QUÉ SUPONE LA ALERTA

Galicia estaba en prealerta por sequía desde enero y fue a primeros de octubre cuando se decretó la alerta finalmente, ante el empeoramiento de la situación. Esto se traduce en "recomendaciones de uso prudente" y en "medidas preventivas" para evitar que la situación empeore, indica la Xunta de Galicia. Básicamente, se busca controlar el uso del agua y la situación de embalses y ríos.

Los ciudadanos no se ven afectados por el momento, aunque desde el Gobierno de Alberto Núñez Feijóo se les pide que sean conscientes del problema y se sumen al ahorro: que no laven el coche ni rieguen el jardín, que cierren el grifo mientras se lavan los dientes, que pasen de los baños a las duchas y que reduzcan estas al tiempo esencial... "No esperes a ver guepardos para cerrar el grifo", ruegan las autoridades. Consumo con cabeza, en resumen.

En sucesivas reuniones -cada vez más frecuentes y apremiantes-, se ha ido informando a los municipios afectados de los pasos que tienen que dar, estos sí fiscalizados por el Ejecutivo regional: no regar los jardines hasta nueva orden, no baldear las calles, reducir la presión del agua por las noches para evitar fugas y vetar el llenado de piscinas.

Con el suministro de grifo garantizado por ahora, el orden de prioridades está claro: si hay que cortar, la primera afectada será la industria, luego la acuicultura y los aprovechamientos hidráulicos, seguidos de la ganadería y la industria alimentaria, luego se tocaría el caudal ecológico de los ríos y, finalmente, se procedería a cortes en el suministro humano. Enero es el tope de aguante. Si no mejoran las cosas habría que empezar, por ejemplo, reduciendo la presión del agua y cortando el suministro nocturno en las fábricas. Se han intensificado los controles de los caudales (de quincenales a semanales) para ir viendo la evolución con detalle.

Una de las novedades del estado de alerta es que se deja abierta la puerta a cambios en los caudales ecológicos de los ríos, esto es, que se podrá reducir el caudal mínimo a partir del que se considera que un río puede mantener sus valores si es necesario para destinar el agua a un uso esencial como el abastecimiento a los ciudadanos, una medida ambientalmente delicada.

CÓMO HEMOS LLEGADO HASTA AQUÍ

Galicia lleva ya un tiempo sin ser imán del agua. A mediados de 2015, las borrascas empezaron a olvidarse de esa esquina esmeralda de España. Según varios institutos meteorológicos -del estadounidense al cubano, pasando por el español-, la explicación se encuentra en el famoso fenómeno conocido como El Niño, formado en otoño de 2014 y que se dio por finalizado a finales de ese año. Sin embargo, los especialistas comenzaron a notar que las aguas del Océano Pacífico empezaron a calentarse al cabo de pocos meses y El Niño podía repetirse, pero actuando por más tiempo y causando más estragos. El clima mundial se vio removido y la Tierra pasó el año más cálido de su historia.

España no escapó. ¿Recuerdas la infinita ola de calor de ese verano? Galicia tampoco. El anticiclón de las Azores se desplazó un poco al norte y acabó haciendo de barrera en la zona, impidiendo que llegase la lluvia y comenzase a darse un tiempo insólito. Y aunque El Niño ya no tiene aquella fuerza, el anticiclón sigue desplazado y actuando ya no sobre el centro y sur de la Península Ibérica, como es costumbre, sino en Galicia también.

Así se entiende, por ejemplo, que el pasado octubre haya sido el mes más cálido en la comunidad desde 1981, con 4,7 grados por encima de lo habitual.

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EFE
El embalse de Eiras, uno de los que abastece de agua a la ciudad de Vigo, fotografiado el pasado martes.

LOS CIEN DÍAS DE VIGO

La ciudad de Vigo y las poblaciones de sus alrededores son por el momento las más afectadas por esta sequía. Los embalses de Eiras y Zamáns, de los que se nutren fundamentalmente, cosechan semana a semana mínimos históricos. Del primero bebe casi el 90% de la población y está al 41,64%; el segundo ni al 40 llega, con un 38,83% de reservas disponibles.

Se ha activado la alerta de sequía porque sólo hay agua ya para un centenar de días; cuando reste para unos 70, se hablará de escasez severa y cuando haya agua apenas para 40, de emergencia, fases que todo el mundo reza por no ir superando.

Augas de Galicia le ha pedido a los alcaldes de esta zona un esfuerzo para reducir en un 10% el consumo de agua en los próximos 10 días, una cifra que podría endurecerse, hasta el 35%, si no hay mejora. Según El Faro de Vigo, "es la primera vez que se adopta una medida de este calado en Galicia". También se estudia prolongar la vida útil del agua embalsada un 20%, apurando todo lo apurable.

LOS SECTORES AFECTADOS

La conselleira de Medio Rural, Ángeles Vázquez, explicó ayer que la Xunta está estudiando si es necesario ampliar la partida de un millón de euros que ya ha habilitado para paliar los daños de la sequía entre los agricultores y ganaderos gallegos. Ya han recibido un "importante" número de solicitudes de ayuda; es una subvención de 5.000 euros por actuación, finalista, que se ha de dedicar a crear nuevos pozos, profundizar los ya existentes o crear canalizaciones y abrevaderos.

Vázquez no dio estimaciones concretas del daño que causa la escasez de agua, confiada en el "reverdecer" que, dice, se ve con las lluvias de la pasada semana, pero citó algunos sectores afectados: el de la castaña (menos recogida, de menor tamaño), las setas ("Hasta este fin de semana no salió la primera", señaló) y los pastos (los ganaderos no pueden sembrar hierba en la tierra totalmente seca, a la que nada ayudaron los incendios de hace un mes).

También se está detectando un empeoramiento en la calidad del agua, por el bajo nivel de los caudales, que acaba por enturbiar el líquido elemento. Es bebible siempre que proceda de redes municipales revisadas, indican las autoridades gallegas, que matizan que si viene de traídas vecinales, sometidas a controles particulares, hay que extremar el cuidado y pedir más controles. Como recuerda La Voz de Galicia, esta bajada de los niveles de agua en los ríos también se traduce en menos oxígeno, con lo que la fauna y la flora que albergan pueden verse dañados igualmente.

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