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La pensión de Teddy Bautista y otras miserias de la SGAE

25/03/2014 07:28 CET | Actualizado 24/05/2014 11:12 CEST

Estos son los hechos: Eduardo Bautista presentó su dimisión de la presidencia de SGAE en julio de 2011, después de haber sido detenido y puesto en libertad con cargos en el transcurso de la Operación Saga, dirigida por el juez Ruz. Unas semanas después presentó una demanda laboral que, obviando su dimisión voluntaria, pretendía que su cese fuese considerado despido improcedente y cobrar la indemnización correspondientes. El fallo del tribunal laboral fue negativo para la petición de Bautista y estimó que la prestación de servicios de Bautista a SGAE en las últimas décadas no tiene carácter laboral. La sentencia generó además una cierta jurisprudencia respecto a las retribuciones de los miembros electos de las directivas de fundaciones y entidades sin ánimo de lucro.

Paralelamente, a lo largo de los años, SGAE dotó un plan privado de pensiones favor de

Bautista, que supuso un desembolso en el entorno de los tres millones de euros y que le daría derecho a una pensión mensual de más de 20.000 euros. Este plan fue suscrito con una compañía de la Caixa. En los meses en los que yo ya era presidente de SGAE, esa razón social solicitó permiso a SGAE para proceder al pago de esa pensión. Informado de esta circunstancia por los servicios jurídicos, se examinó el contrato del plan, vinculado a una prestación de carácter laboral, y propuse al Consejo de SGAE la posibilidad de bloquear ese pago esgrimiendo la jurisprudencia emanada anteriormente de la magistratura laboral, en cuanto a la inexistencia del carácter laboral de la relación de Bautista con la SGAE.

El Consejo aprobó la propuesta con el único voto en contra del vicepresidente Fernández Sastrón. El planteamiento elevado al Consejo incluía el rescate del capital aportado, destinando el "principal" a los maltratados fondos propios de la entidad y la recuperación de intereses al fondo asistencial que atiende a autores en situación de indigencia. Las razones aducidas en contra de la decisión, por parte de Sastrón, se referían a una presunta violación del principio de presunción de inocencia en caso de que Bautista sea declarado inocente en la sentencia definitiva del sumario Saga. En vano, se reiteraron que las razones de la decisión no prejuzgaban esa sentencia futura, sino que se basaban en una cuestión administrativo-laboral (la referida sentencia de magistratura laboral). El que Bautista perciba esa pensión es absolutamente independiente de la sentencia Saga. Sea declarado inocente o culpable podrá cobrar o no esa pensión. La decisión del Consejo de SGAE se tomó en la responsabilidad de que, conocedores de esa precedente sentencia laboral, hay francas posibilidades de que los autores recuperemos esos más de tres millones de euros.

Este 25 de marzo está marcada la vista por la reclamación presentada por Bautista contra la decisión de SGAE. En los días previos se ha venido hablando de que SGAE podría revisar la decisión de su Consejo y autorizar el desbloqueo de la pensión. No extraña que así lo reclamen los estómagos agradecidos de las largas décadas de Bautista en la presidencia, tampoco que lo haga el inefable Sastrón, pero es absolutamente penoso que, en declaraciones recientes a ABC, el actual presidente, Acosta, se manifieste en la misma línea, invocando razones electoralistas en mi propuesta al Consejo. Sería paradójico que el cumplimiento del programa electoral (por cierto, el mismo con el que se presentó Acosta) sea considerado "electoralismo". Más ruin, incluso, por parte del club de fans teddysta, es que Sastrón y Acosta mientan diciendo que, en caso de sentencia favorable a la decisión del consejo de SGAE, ese dinero no retornaría a las cuentas de SGAE. Mentira rotunda. No hay ninguna razón para que los autores, por complejas que sean las argumentaciones y posibilidades jurídicas, renunciemos a retornar ese dinero. Atentos a lo que ocurra en la vista y a esa posible renuncia de SGAE a su defensa.

Estos son los hechos. Un paso más en la deconstrucción premeditada del proceso de renovación de SGAE, iniciado en mayo de 2012. Habrá que seguir hablando de la Red Arteria, de la "rueda de la música nocturna en TV" ( más de 50 millones de euros en el último ejercicio), la posible absolución de Bautista en el proceso Saga o los fondos de la mutualidad de autores. Mientras, nos reconforta el coraje de los miembros de Coalición Autoral. Ayer se publicaba la tramitación de una demanda colectiva contra el fraude autoral por parte de ese recientemente creado colectivo de dignidad.