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Cosas que nadie (sin contarme a mí) le dirá a una chica gorda

31/12/2013 08:01 CET | Actualizado 01/03/2014 11:12 CET
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Ojalá hubiese sabido estas cosas antes. Cosas que he aprendido en la vida real. Cosas de las que la gente debería hablar más, en serio:

Todo el mundo tiene michelines cuando se sienta. Todo el mundo. Voy a dejarlo claro ya mismo. En los últimos meses, han pasado por mi cama más de 30 mujeres desnudas de todo tipo, desde muy delgadas hasta de talla XXL, y a todas les pedía que se abrazaran las rodillas. No te lo vas a creer, pero... TODAS TENÍAN MICHELINES. Sin excepción. Hasta mi súper fabulosa modelo profesional de metro ochenta tenía lorzas. Las fotos de la tripa se convirtieron en unas de mis imágenes favoritas del proyecto... así que deja de pensar que los michelines son malos, e intenta aceptar (o abrazar) los tuyos.

Cuando la gente dice "estás preciosa", créetelo. Yo no suelo hacerlo, y es una vergüenza. Cuando la gente te dice un piropo, es porque realmente lo cree así. Intenta no subestimar su punto de vista dando por hecho que eres tú la que está en lo cierto. Ellos ven todo de ti. Y una misma tiende a ver solo sus defectos. Así que créetelo.

"Las mollas del brazo son asquerosas". No lo son, vete a la mierda. No, tú no, la gente que te dice eso, tonta.

No es que seas increíble si no fuera por tu cuerpo. Eres increíble gracias a tu cuerpo. Hay una diferencia clara. Crecí en una cultura en la que las mujeres poco agraciadas eran consideradas espíritus especiales. Una clasificación degradante que daba a entender que lo único que podía merecer la pena de ti era tu interior. Bueno, somos mucho más que un cuerpo, pero nuestro cuerpo también es una bonita parte de nosotras. La belleza viene del interior Y del exterior. Yo creo firmemente que todas las personas son bellas, por lo que el interior es la parte más decisiva cuando se trata de belleza de verdad.

Un chico puede levantarte del suelo y no se va a romper la espalda. "Espera, espera, ¡¿QUÉ?! No te lo crees ni tú". Pues estás equivocada. Esto me ocurrió por primera vez hace seis años. Ahora peso bastante más que hace seis años (como 30 kilos más, diría), y cuando fui corriendo hacia mi amigo Eric para abrazarlo él pudo cogerme... me dejó sin palabras. Había olvidado que eso fuera posible; había aceptado una vida sin poder disfrutar de la sensación de ser levantada del suelo. Muy emocionante. A Eric no le pasó nada: salió ileso.

No tienes por qué hacer ejercicio todos los días para sentirte mejor. Muchos creen que una persona gorda necesita hacer tanto deporte como pueda para demostrar que se ha propuesto seriamente adelgaza". Como si aceptar tu propio cuerpo tal cual fuera un pecado. Menuda tontería. Sí, hacer ejercicio tiene beneficios físicos y mentales estupendos, pero nadie está obligado a hacer el esfuerzo de cambiar su cuerpo a menos que quiera. No tienes que cambiar para estar a gusto contigo misma. He dicho.

Tienes permiso para enamorarte de ti misma. Te lo prometo. Esto será lo más escalofriante que hagas, pero es perfecto. También será la experiencia más emocionante (aunque escalonada) que hayas tenido. No te convierte en una persona narcisista, ni superficial. Simplemente te libera del mundo.

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Fotos de Liora K Photography.

Traducción de Marina Velasco Serrano