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11 hábitos de las personas con depresión encubierta

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Habrá dos tipos de personas que lean este blog: los que estén dispuestos a comprender mejor a algunos de sus seres queridos y los que se vean a sí mismos reflejados en los siguientes hábitos.

La depresión a menudo no se ve, no se identifica o no se diagnostica. Una persona con depresión encubierta es alguien condicionado a luchar con sus demonios internos de una forma que no es claramente visible. Puede estar diagnosticada o no, y puede que las personas más cercanas lo sepan o no. El problema es que el mundo se vuelve más oscuro cuando todos dejamos de ser capaces de entendernos entre nosotros. Tendemos a creer que las dificultades las llevamos clavadas como si fuesen una herida de guerra. No obstante, muchas de esas heridas no se muestran a las personas que no se toman el tiempo de observarlas.

1. Hay personas que hacen el esfuerzo intencionado de aparentar estar bien y parecen muy felices y animadas.

La idea de que todas las personas con depresión tienen una personalidad temible es falsa. La depresión es mucho más que un estado de ánimo. Los que viven con depresión han aprendido a modificar su humor de cara a la galería. Puede que incluso los consideres las personas más felices que conoces. Las personalidades pueden variar. A menudo, las personas con depresión tratan de mostrar al público los aspectos optimistas de su conducta, independientemente de lo que estén sintiendo por dentro. Nadie quiere hundir al resto, aunque esto suponga ocultar sus sentimientos reales.

2. Suelen tener remedios habituales.

Hay algunas formas serias de tratar la depresión, entre otras, terapia y medicación. Sin embargo, además de estos remedios, existen ciertos hábitos de estilo de vida que las personas con depresión utilizan para combatir su estado de ánimo diario. Puede ser en forma de música, ejercicio, conducción, paseos o, básicamente, cualquier cosa que sepan que puede hacerles salir de ese bajón de emociones. La depresión encubierta tiene mucho que ver con las formas en que la gente trata de conquistar personalmente sus propios demonios.

3. Puede que sufran problemas de abandono.

Cualquiera que haya tenido depresión entiende la carga que conlleva. También puede ser una carga para los más cercanos. A veces, cuando te abres lo suficientemente a alguien como para que vea tus luchas internas, al final acaba mirando para otro lado. Aunque cuesta culpar a esas personas por irse, es normal que la persona con depresión se sienta abandonada. Se crea una necesidad de secretismo, que procede del miedo al rechazo de las personas queridas. No hay nada más desgarrador que el hecho de que tu capa más fea sea demasiado fea para alguien a quien quieres.

4. Pueden ser profesionales inventando historias de tapadera.

Puede ser cualquier cosa, desde cortes en los brazos hasta el motivo por el que no fueron a la cena. La gente que vive con diferentes formas de depresión experimenta diversas dificultades que a veces impiden la normalidad en su vida diaria. En esos casos, saben qué decir para evitar que los otros dirijan su atención hacia esas muestras de dolor. A menudo, no quieren reconocer que han llegado a su punto más bajo, por lo que saben cómo esconderlo.

5. Es probable que tengan problemas para dormir y desórdenes alimentarios.

Pueden parecer pequeños signos, pero sus efectos son graves. Los que viven con depresión encubierta a veces sólo dejan que se aprecien las pequeñas señales. Dormir demasiado o demasiado poco son ejemplos claros. Lo mismo ocurre con la comida. El sueño y la alimentación son dos elementos críticos para la salud. También son dos factores que la mente humana puede intentar controlar. La depresión crea una falta de control agobiante, y ser capaz de controlar al menos eso puede ser lo único que posea una persona. Dormir puede ser imposible o puede ser la única vía de escape. Lo mismo pasa con la alimentación.

6. Puede que entiendan el consumo de sustancias de una forma diferente.

Las personas que controlan su depresión también saben controlar lo que se meten en el cuerpo. Saben que el alcohol es un depresor y que beber por un extenso período de tiempo puede crear un estado mental bajo, ante el que son más vulnerables que una persona cualquiera. Saben que la cafeína y el azúcar suben el ánimo. Saben lo que hace la medicación. Saben lo que no se puede mezclar. Saben todo esto porque alterar su estado mental es más que una responsabilidad para ellos en comparación con lo que puede ser para otras personas.

7. Se involucran mucho en la percepción de la vida y la muerte.

No todo el mundo con depresión ha tenido pensamientos suicidas. Sin embargo, la depresión a menudo invoca a un único y complejo proceso de pensamiento sobre la vida en general. Hacer frente a la mortalidad puede producir momentos de desesperación. Ocurre cuando buscas con ansia respuestas a todas las cuestiones de la vida. Ser arrastrado por una mentalidad trágica suele hacer que este tipo de pensamientos sean más frecuentes.

8. A veces tienen talentos únicos y son especialmente expresivos.

Muchos de los artistas, músicos y líderes más inspiradores y sobresalientes de este mundo han estado plagados de problemas mentales. Y digo plagados en una tendencia contradictoria, porque tener una seria profundidad de emociones puede llevar a una grandeza profunda. La gente que vive con una depresión invisible al ojo humano suele expresarse de formas increíbles. Están en contacto con lo bueno y lo malo de su alma. Son capaces de formular e ilustrar la belleza a través de las sombras de las emociones que poseen.

9. Suelen estar buscando un objetivo.

Todo el mundo quiere un propósito en la vida. Queremos saber que lo que estamos haciendo merece la pena. Queremos saber que nos movemos en la buena dirección. Los que sufren una depresión encubierta también lo quieren y, en cierto modo, intentan satisfacer algo interno que siempre tiene hambre de más. Los sentimientos de inadecuación y miedo no son extraños para la mente deprimida. La gente con depresión oculta casi siempre intenta compensar en su vida las flaquezas de su interior. A menudo cambian de dirección. Puede que se impliquen demasiado en la búsqueda de la felicidad verdadera. Ansían y buscan más.

10. Alguna vez se le escapará un sollozo pidiendo ayuda.

Incluso alguien que sabe vivir con la carga de su propia mente necesita ayuda. Los gritos de una persona de la que no te lo esperas se pasan fácilmente por alto. No es bueno que la gente conviva sola con la depresión. En algún momento se abrirán. Y pedirán ayuda. Esos instantes son los más importantes, porque tienen un poder especial. Son lo que construye un puente entre las personas que tienen diferentes niveles de emociones y mentalidades. Son lo que crea cercanía y confianza entre amigos y amantes, lo cual no siempre es fácil si alguno siente que tiene que camuflar su yo.

11. Buscan amor y aceptación, como todo el mundo.

Proteger al mundo de los demonios personales no se hace por falsedad. La gente que vive la depresión de forma privada y secreta lo hace por protección. Por protegerse el corazón. Por proteger a la gente de su alrededor. Por proteger el éxito de sus sueños. Algunos de los que lean esto pueden haber sentido una conexión misteriosa con estos hábitos. Independientemente de si has sido tratado o no de depresión, sabes lo fácil que es sentirse solo. El título de este artículo hace referencia a las personas con depresión sin descubrir, pero lo cierto es que la depresión en general no la percibe nuestra naturaleza humana. Vivimos en un mundo que nos anima a esconder lo oscuro y desagradable. No tenemos por qué.

El hábito más importante y la motivación de los que tienen depresión encubierta es la búsqueda de amor y aceptación. Todos lo hacemos. La única forma de ganarlo es difundirlo. Nunca des la espalda a una persona que parece estar luchando. Ama cuando sea difícil. Llora cuando lo necesites. Busca ayuda cuando alguien cierre la puerta. Abre tu corazón, aunque sea aterrador hacerlo. Si seguimos insistiendo en que lo malo no se vea, lo bueno también pasará desapercibido.

Este post fue publicado originalmente en la edición estadounidense de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Marina Velasco Serrano