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Los versos de Claribel

14/11/2017 07:23 CET | Actualizado 14/11/2017 07:23 CET
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La poetisa Claribel Alegría en un fotograma del documental 'Soportar el paraíso' (2003).

La poetisa nicaragüense-salvadoreña Claribel Alegría (1924) recibe este martes en el Palacio Real de Madrid el que probablemente es el premio más importante en el mundo de los versos, el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, que este año celebra su 26 edición.

Para quienes desconozcan todavía la poesía de Claribel Alegría tal vez agradezcan dos breves datos sobre su forma de escribir: la precisión asombrosa con la que selecciona las palabras, por un lado; y la increíble condensación y sencillez que logra en sus poemas.

Su precisión en la selección de las palabras, y la condensación y sencillez de sus poemas definen la poesía de Claribel Alegría

Hará unos 35 años desde que la conocí en Managua, en un viaje iniciático a la guerra que emprendí en compañía de mi entrañable y querido amigo Fran Sevilla. Y ya por entonces nos contó que parte de su secreto poético tenía que ver con Juan Ramón Jiménez, en tanto que el maestro hizo (al menos) dos cosas por ella. La primera, decirle que se dejase de tanto verso libre y comenzara haciendo poemas de rigurosa métrica, como los clásicos del Siglo de Oro. La segunda, años después y ya en su lecho de muerte, Juan Ramón Jiménez le regaló la pluma con la que él escribía diciéndole: creo que ya estás preparada para escribir con la métrica y la libertad que tú decidas.

Claribel es una sigilosa hormiga gigantesca de la poesía que se encierra en su cuarto bajo llave para que nadie la interrumpa cuando escribe o cuando declama lo que ha escrito. Sus poemas son tan hondos como sencillos, y es ahí precisamente donde reside su originalidad y su magia. Al final de cada uno de sus libros uno piensa inevitablemente: "¡Qué breve... quiero más!"

En las muchas, en las decenas de conversaciones que hemos mantenido a lo largo de este tiempo de amistad y cariño, descubrí que en los años en los que vivió en Deiá (Mallorca) su casa se convirtió en el lugar de encuentro y reunión de un montón de viajeros, la mayoría exiliados, a los que por entonces nadie conocía.

Todos los del llamado 'boom' literario latinoamericano compartieron alguna botella de ron en la Deiá de Claribel y de su hoy difunto marido, el periodista norteamericano Bud Flakoll.

Un tal Gabriel García Márquez, un tal Mario Benedetti, un tal Eduardo Galeano, un tal Julio Cortázar, un tal Mario Vargas Llosa... Todo lo que acabaría convertido en el llamado 'boom' literario latinoamericano compartió alguna botella de ron en la Deiá de Claribel y de su hoy difunto marido, el periodista norteamericano Bud Flakoll.

Aquella maravillosa idea de que Claribel había sido la anfitriona de la incipiente literatura latinoamericana de los años 80 me animó a hacer un documental sobre Claribel y sobre el papel inspirador de Mallorca en el mundo de las artes, desde Chopin hasta Robert Graves, pasando naturalmente por Claribel Alegría.

Aquel documental se emitió en España en 2003. Se tituló, y se titula, "Soportar el paraíso", es decir, el fragmento de una frase de Graves cuando le preguntaron por los prodigios de la isla y contestó: "Mallorca es el paraíso, si sabes soportarlo".

Soportar el paraíso (2003).