Los cánticos racistas en el España - Egipto empañan una noche que debía ser una fiesta del fútbol
"Musulmán el que no bote" y los silbidos al himno rival reabren el debate sobre el racismo en los estadios españoles.

Lo que debía ser una celebración del fútbol terminó dejando una imagen preocupante. El amistoso entre España y Egipto en el RCDE Stadium, con casi 36.000 espectadores en las gradas, quedó marcado por la presencia de cánticos racistas y comportamientos ofensivos que vuelven a poner el foco en un problema persistente en el fútbol español.
A partir del minuto 20, desde un sector concreto del estadio comenzaron a escucharse de forma reiterada gritos como "Musulmán el que no bote", un cántico de carácter claramente discriminatorio que fue replicado, aunque de forma más aislada, por otros puntos del campo. Lejos de tratarse de un episodio puntual, la insistencia de estos gritos acabó contaminando el ambiente de un partido que, hasta ese momento, se desarrollaba en un clima festivo.
Una falta de respeto que va más allá del fútbol
El comportamiento no se limitó a los cánticos. Durante los prolegómenos del encuentro, parte del público silbó el himno de Egipto, un gesto que trasciende lo deportivo y que supone una falta de respeto hacia un país, su cultura y sus jugadores.
Estos episodios no solo afectan a la imagen del fútbol español, sino que también cuestionan el papel de las gradas como espacio de convivencia. En un contexto en el que el deporte presume de ser una herramienta de unión, este tipo de actitudes evidencian que todavía queda un largo camino por recorrer.
La Real Federación Española de Fútbol reaccionó durante el descanso con mensajes por megafonía y en los videomarcadores del estadio pidiendo el cese de los cánticos. Sin embargo, la respuesta fue limitada y ese núcleo de aficionados continuó marcando el tono en determinados momentos del partido.
Posteriormente, la RFEF condenó lo sucedido en redes sociales: "La RFEF se suma al mensaje de nuestro fútbol contra el racismo y condena cualquier acto de violencia en los estadios". Un posicionamiento claro, pero que vuelve a evidenciar la dificultad de erradicar estas conductas únicamente con mensajes institucionales.
La mayoría sí estuvo a la altura
Frente a estos comportamientos, la gran mayoría de los aficionados sí respondió como se espera en un evento deportivo de este nivel. El ambiente general fue de apoyo a la selección española, con cánticos positivos y una actitud festiva que contrastó con los episodios protagonizados por una minoría.
Sin embargo, el problema es precisamente ese: basta un grupo reducido para empañar la imagen de todo un estadio. Y mientras estos comportamientos sigan repitiéndose, el debate sobre el racismo en el fútbol seguirá abierto.
Porque no es solo una cuestión de fútbol. Es una cuestión de respeto.
