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Consigue tu bienestar emocional en 10 pasos

27/02/2015 07:13 CET | Actualizado 28/04/2015 11:12 CEST
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Las emociones que sientes son reacciones psicofisiológicas que representan modos de adaptarte a tu entorno y a tu realidad.

Psicológicamente, las emociones alteran tu atención, hacen subir de rango algunas de tus conductas y activan redes asociativas relevantes de tu memoria.

Fisiológicamente, las emociones organizan rápidamente tus respuestas. Los distintos sistemas biológicos, incluidas las expresiones faciales, los músculos, la voz, la actividad del Sistema Nervioso Autónomo y la del Sistema Endocrino, establecen un medio interno óptimo para el comportamiento más efectivo.

Conductualmente, las emociones sirven para establecer tu posición con respecto a tu entorno, y te impulsan hacia ciertas personas, objetos, acciones, ideas, y nos alejan de otros.

"Las emociones actúan también como depósito de influencias innatas y aprendidas, y poseen ciertas características invariables y otras que muestran cierta variación entre individuos, grupos y culturas" (Levenson, 1994).

Las emociones son:

  • Una señal para nosotros mismos.
  • Nos preparan para la acción.
  • Vigilan el estado de nuestras relaciones.
  • Evalúan si las cosas nos van bien.
  • Sirven de señales a los demás.

Después de describirte brevemente lo que son las emociones, cómo funcionan y para qué te sirven, vamos a lo práctico. Te detallo a continuación diez pasos que te pueden generar bienestar emocional.

1. Elige los pensamientos positivos frente a los negativos

Si eliges los pensamientos negativos, te generarán malestar. Si por el contrario te inclinas por pensar de manera positiva, estos producirán en ti bienestar. Esto no resulta fácil si estás habituado a hacer lo contrario. Para ti, pensar de manera negativa se ha podido convertir en un hábito. Romper este hábito para implementar otro hábito es difícil, pero no imposible. Tendrás que decirte a ti mismo (autoinstrucción) valoraciones positivas de ti y de tus comportamientos: "yo puedo", "me gusta como soy", "soy capaz", "qué bien lo he hecho", etc. La persona con la que más vas hablar a lo largo del día eres tú. Por ello, cuida de decirte a ti mismo cosas positivas. Tienes que animarte a ti mismo, y esto hará que te encamines hacia lo que quieres.

2. Centra tu atención en lo que tienes no en lo que te falta

Tú, como todo ser humano, tiendes a centrar tu pensamiento en exceso en aquello que te hace falta, y esto hace que no te des cuenta de las cosas positivas que te ocurren en el día a día. No pierdas el tiempo pensando lo que te ocurrirá en el futuro, por inmediato que sea. Trata de centrarte en lo que puedes hacer hoy para llegar a aquello que quieres mañana. Desmenuza tus objetivos futuros en aquello que puedas hacer presente para acercarte a lo que quieres en el futuro.

3. Maneja tu actitud frente a las circunstancias

En muchas ocasiones, las circunstancias que vives influyen en tu vida y no son favorables. Esto no lo puedes cambiar, pero sí tu actitud frente a ello. Tienes que aceptar la parte injusta que tiene la vida. Potencia una actitud positiva frente a la adversidad. Esta actitud igual no hace que se resuelvan tus problemas, pero hará que busques alternativas como solución, y que además, te sientas mejor. Pensar negativamente hará que baje tu autoestima, y como consecuencia, tu seguridad.

4. Actúa positivamente

Si piensas de un modo positivo, por sí solo no te solucionará la vida. Si piensas en positivo, no creas que todo se va a solucionar sin que hagas nada. Si piensas de un modo positivo, es para movilizarte, para actuar. Si piensas en positivo, es para ver qué hay que hacer para solucionar los problemas o superar las adversidades. Sería trivializar el pensamiento positivo si crees que con dificultades soy feliz, si consideras que los inconvenientes se solucionan por sí mismos. Tienes que no solo pensar positivamente tienes que además actuar de manera positiva.

5. Abandona ya tu zona de confort

Es dónde te sientes cómodo, aunque probablemente instalado en la queja, pero no siendo feliz. Y me preguntarás: ¿cómo salir de la zona de confort? Exponte a nuevas experiencias, deja que la vida te sorprenda. Trata de perder el miedo a descubrir nuevas realidades y busca experiencias que te aporten nuevos aprendizajes. El crecimiento es aprendizaje, y se aprende experimentando.

6. Quiérete

No puedes depositar la llave de tu felicidad en las manos de otro. No dependas única y exclusivamente de las opiniones positivas o negativas de los demás. Acéptate tal y como eres, valorando tus cualidades y siendo consciente de tus defectos. Premia tus logros, sean pequeños o grandes. Recuerda que tus experiencias positivas son únicamente tuyas. ¡Disfrútalas!

7. Confía en ti

Toma una actitud de "YO PUEDO HACERLO". Ten confianza en ti y en tus posibilidades. Cuida de ti mismo, nadie va a cuidar mejor de ti que tú mismo. Eres el mayor responsable de tu bienestar, ponte a ello. Genera y disfruta del sentido del humor.

8. Cambia o acepta

En la vida sufrirás dolor, el dolor forma parte de la vida, es imposible obviarlo. Cuando intentas hacerlo, al final siempre sale por algún sitio. Se trata de que lo vivas y lo superes. Acepta las situaciones que no puedes modificar y, si está en tu mano, trata de hacer lo posible para cambiarlas.

9. Haz lo que te gusta

No esperes al momento ideal para hacer aquello que te hace sentir bien y estar satisfecho. Disfruta de las cosas cotidianas que te gustan.

10. Expresa lo que sientes

Para consolidar tu bienestar emocional comunica tus sentimientos, tanto las alegrías como las tristezas, dificultades... Es una buena fórmula para establecer un verdadero diálogo con las personas con las que convives. No esperes a que adivinen lo que tú quieres o cómo estás. Trata de ser coherente entre lo que dices y lo que expresas de una manera no verbal.

Para concluir, quería hacer mías las palabras de Leslie Greenberg, que es psicoterapeuta, y cuyas investigaciones se centran principalmente en la terapia focalizada en las emociones: "La lección, en la vida actual, es que la inteligencia emocional implica que nuestras emociones nos movilicen y que nuestra razón nos guíe. Integrar la cabeza y el corazón supone que la acción incitada por la emoción sea razonada".