El Ministerio del Interior se opuso, durante el 2012, a las progresiones de grado (regímenes de semi-libertad) para tres presos que han rechazado la violencia, han abandonado ETA, han pedido perdón a las víctimas y han manifestado públicamente la autocrítica de su pasado. Da la impresión de que para los responsables de la política penitenciaria no cabe hacer distinción entre presos de ETA, lo cual es injusto para los que han cumplido las exigencias legales y quieren participar en la vida social y política mediante una revisión crítica del pasado "desde dentro".
Pese a la dejación del legislador español, si se quiere cabe cumplir en Derecho con el fallo de Estrasburgo y liberar a Del Rio y a todos aquellos que siguen en prisión por aplicación de la doctrina Parot. Pero también es posible agarrarse a una versión más formal del Derecho y escurrir el bulto, alegando que como no hay vía habilitada "no se puede cumplir".
Estamos dirigidos por algunos servidores públicos que además de ser deshonestos son imbéciles; políticos que han pensado que eran inmunes a los delitos de robo, malversación, prevaricación o tráfico de influencias; que desconocían el significado de la palabra expolio y que aprobaban inversiones arbitrarias e ilógicas.