Cómo aprender a disfrutar del ejercicio físico en vez de sufrirlo

Siempre es posible encontrar una actividad física que te encante.

Todo el mundo sabe que hacer ejercicio es fundamental para mantener una buena salud física y mental, pero la idea de empezar suele resultar complicada.

No obstante, si replanteas tu forma de pensar y cambias tu rutina puedes lograr que el ejercicio físico deje de ser una tarea y empiece a ser un placer.

Sigue estos consejos para aprender a disfrutar del ejercicio en 2020:

1. Sacúdete la vergüenza.

Es muy frecuente sentir vergüenza cuando haces ejercicio. De hecho, un tercio de la gente afirma que la vergüenza le ha impedido apuntarse al gimnasio en el pasado.

La edición británica del HuffPost ya hizo un artículo explicando qué habían hecho sus lectores para dejar de sentir vergüenza. Algunos de esos consejos son evitar el gimnasio en las épocas de mayor concurrencia hasta que ganes confianza, llevar ropa con la que te encuentres bien, no mirarte en el espejo y crear una lista de reproducción que te motive. Superar esa primera sesión es lo más complicado. Además, la mayoría de la gente que va al gimnasio está demasiado ocupada en su actividad física como para fijarse en los demás.

2. Da variedad a tu entrenamiento.

El ejercicio siempre es más divertido si forma parte de un juego, asegura el entrenador personal Dom Thorpe: “No tiene por qué ser necesariamente un deporte, pero sí algo en lo que puedas ganar y llegar al siguiente nivel”.

Un ejemplo son las clases dirigidas, que además de ser entretenidas, son fáciles de ajustar a tu nivel a medida que progresas. O puedes probar a registrar tus progresos e intentar mejorar las marcas de tu anterior entrenamiento.

“Ya sea superando tus marcas anteriores, ganando a un amigo o al equipo contrario, si puedes vencer en algo, lo disfrutarás más. Cualquier logro, grande o pequeño, te hará sentir mejor”, comenta Thorpe.

3. Ve poco a poco.

Nada desanima tanto como un entrenamiento que te deja destrozado, así que intenta no forzar demasiado cuando acabas de empezar.

“La experiencia en sí misma dejará de ser agradable y será poco probable que vuelvas para el segundo asalto”, advierte Thorpe. “Empieza con una intensidad tolerable y ve aumentando con el tiempo. Así no te darás cuenta del aumento de dificultad y cada vez podrás trabajar a mayor intensidad”.

Antes de que transcurra mucho tiempo, instintivamente te esforzarás más, bailarás más, saltarás más alto o correrás más rápido, y nada te va a hacer disfrutar tanto del ejercicio como sudar de satisfacción.

4. Encuentra alguna actividad física que te encante.

¿Te aburre la sola idea de ir al gimnasio? Entonces no vayas. Hay cientos de formas de ponerse en forma. Si también te aburre hacer ejercicio, es que todavía no has encontrado una actividad física para ti.

Puede ser mindful running (carrera consciente), natación en aguas abiertas, Jiu Jitsu o boxeo lo que te despierte el interés. O quizás saltar en colchonetas, aprender un nuevo estilo de baile o incluso fitness drumming, (ejercicio con baquetas).

Las posibilidades son casi interminables y muchas veces te invitarán a probar las clases de forma gratuita, sobre todo en enero. Anímate y busca lo que más te guste.

Utilizar el ejercicio como una excusa para quedar con amigos es siempre mejor que estar solos, a no ser que estés entrenando para una competición.

“Sí, quizás reduzcas la intensidad del entrenamiento porque pasarás más tiempo de cháchara, pero ir con amigos al gimnasio es una forma de obligarte a salir de la cama por las mañanas”, señala. “Si los gimnasios no son lo tuyo, aprovecha el lado social del gimnasio. Hay muchos gimnasios o clases dirigidas que organizan quedadas entre miembros”.

‘Crea una imagen mental de una versión más sana de ti mismo’

Shiri Atsmon, de 43 años, dirige una empresa llamada Helpful Kids y nombró a su hija Ella, de 13 años, su entrenadora personal.

Ella aceptó el desafío y animó a su madre a superar sus límites con Pilates y unas mancuernas antes de que ambas cogieran la costumbre de salir a correr juntas. “Empecé con cinco minutos y ni siquiera pude llegar al parque, pero poco a poco fui aumentando el tiempo. Ahora corro 20 minutos casi todos los días y, los fines de semana, casi 5 kilómetros”, cuenta Shiri.

“Fueron los ánimos y el entrenamiento de Ella, junto con mi fuerza de voluntad por dar ejemplo, lo que me hizo tomar este estupendo hábito que tanto tiempo había deseado”, afirma.

El mejor consejo de Shiri para hacer ejercicio en 2020 es el siguiente: “Crea una imagen mental de una versión más sana de ti mismo con buen aspecto, fuerte, lleno de vitalidad, sonriente, con ropa que siempre quisiste llevar... Cualquier cosa que te funcione. Cuando no tengas ganas de moverte, visualiza esa imagen y deja que te invite a hacer ejercicio”.

‘Piensa que el tiempo para hacer ejercicio es tiempo de autocuidado’

Mayameen Meftahi, de 36 años, asegura que su nivel físico a comienzos de 2019 era simplemente inexistente.

“No tenía motivación ni interés por hacer ejercicio”, dice la fundadora de la asesoría She Can Consultancy. En 2018, Mayameen decidió salir del anonimato y compartir su historia como víctima de abusos sexuales para ayudar a otros. Una amiga le recomendó hacer ejercicio para liberar ansiedad. “Me regaló una clase dirigida y fui con escepticismo”, reconoce Mayameen.

La clase a la que fue, de Rebounding, es una especie de aeróbic en camas elásticas, y Mayameen enseguida le cogió el gusto. “Es una terapia y, además, los beneficios físicos y emocionales que tiene son enormes”, sostiene. “No hay nada mejor que llegar a esa pequeña cama elástica y liberar la tensión acumulada”.

Su consejo es el siguiente: “Piensa que el tiempo para hacer ejercicio es tiempo de autocuidado. Así empezarás a sentir que es bueno para ti, no una tarea ni un obstáculo”.

Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Reino Unido y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.

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