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18/05/2020 11:59 CEST | Actualizado 18/05/2020 12:44 CEST

Pepe Domingo Castaño, sobre un líder político español: "Ha batido el récord mundial de la mentira"

El mítico locutor de la COPE ha concedido una entrevista a 'El Mundo'.

GTRES
Pepe Domingo Castaño en los micrófonos de la COPE.

Pepe Domingo Castaño, mítico comunicador de las ondas españolas, ha concedido una entrevista a El Mundo en la que ha hecho un repaso por la actualidad de España. 

El locutor de Tiempo de Juego, en la COPE, ha contado que ha tenido el coronavirus y que lo ha pasado muy mal: “Es algo que no se puede explicar con palabras. De pronto, te vienes abajo, te entra por el cuerpo una sensación de que te vas, de que se acaba todo”. 

Castaño ha asegurado que “no comes, no duermes, estás fuera de ti, tremendos dolores de cabeza, a veces fiebre, un cansancio increíble que no te permite ni pelar una manzana”. “Yo no me encontré tan mal como me encontré esos cinco días nunca en mi vida. Creí que no lo contaba. Yo no tuve ni mucha fiebre ni problemas pulmonares, pero no quiero ni acordarme de lo mal que lo pasé”, ha señalado. 

Sobre las responsabilidades políticas, Pepe Domingo Castaño ha criticado con firmeza a los gobernantes encargados de gestionar la crisis por el Coronavirus. El locutor ha asegurado que el nivel de mentiras “va en función del cargo y la responsabilidad”. 

Pablo Iglesias sigue siendo el que mejor lo aprovecha todo en su beneficio, lo bueno, lo malo y lo peor. Y aún no sacó del todo la patita"Pepe Domingo Castaño

“Simón empezó mintiendo -o le obligaron a mentir-; luego mejoró algo su gestión. Pablo Iglesias sigue siendo el que mejor lo aprovecha todo en su beneficio, lo bueno, lo malo y lo peor. Y aún no sacó del todo la patita. El ministro Illa, cuando habla, parece que está pidiendo perdón. Lo de Carmen Calvo es un punto y aparte bastante fuerte, con manta incluida”, ha señalado. 

Y se ha dejado lo más duro para el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, del que ha dicho que “ha batido el récord mundial de la mentira”. “Es la sublimación del ‘pregúntame lo que quieras y te responderé lo que me dé la gana’. Alguien debería decirle que los españoles (y las españolas, faltaría más) no somos gilipollas”, ha sentenciado.