Ocho historias para la esperanza: los milagros rescatados bajo los escombros del terremoto

Ocho historias para la esperanza: los milagros rescatados bajo los escombros del terremoto

Una recién nacida aún con el cordón umbilical intacto. El aluvión de aplausos al ver salir a una familia entera de las ruinas. El niño que juega con sus rescatadores entre el polvo. Todavía quedan tiempo y razones para no rendirse ni en Turquía ni en Siria.  

El niño de 8 años Yigit Cakmak, en brazos de su tío, justo después de ser rescatado de los escombros en la localidad turca de Hatay.Burak Kara/Getty Images

Son más de 8.000 personas rescatadas ya de entre los escombros de edificios arrasados por los devastadores terremotos que sacudieron el sureste de Turquía y el norte de Siria. Sin embargo, los equipos de emergencia, voluntarios y profesionales enviados por otros países no solo están sacando vidas humanas debajo de amasijos de hierro y hormigón. Están rescatando auténticos milagros. Lo hacen luchando contra el frío, sin que importe que caiga la noche.

Detrás de cada uno de los miles de supervivientes que son arrancados del polvo hay una historia de esperanza. Historias que permite seguir soñando a muchos con volver a ver a sus seres queridos y poder empezar a recomponer la vida que tenían antes de que la tierra se estremeciese en la funesta madrugada del lunes. Es imposible llegar a todas, pero estos ocho casos vividos en las últimas horas avalan que los efectos del peor seísmo en una década no hacen temblar a quien no duda en ayudar.

1- De cómo se nace dos veces en un mismo día

La tierra tembló la madrugada del lunes paralizando decenas de miles de vidas en Turquía y Siria, pero la vida no se detiene aunque los edificios estén derrumbándose. Poco después de que el primer seísmo -de magnitud 7,7- asolase a ambos países, una mujer rompía aguas en la localidad siria de Jindires, bajo control de los rebeldes y opositores al régimen de Baschar Al-Assad.

La mujer no sobrevivió, pero sí empleó sus últimos momentos en salvar a otra persona. Vivió el tiempo suficiente para dar a luz a su hija. Cuando se desplomó el edificio, otro más de los 50 arrasados en esta ciudad de la provincia de Ildib, los familiares que le quedaban corrieron a buscar supervivientes entre los restos del derrumbe. Un derrumbe que se cobró las vidas de su padre, cuatro hermanos y una tía.

"Escuchamos una voz mientras cavamos", explicó a la agencia AFP el tío de la recién nacida, Jalil al Suwadi, que señaló que inmediatamente "limpiamos el polvo y encontramos a la bebé con el cordón umbilical, así que lo cortamos y mi prima la llevó al hospital". La criatura fue trasladada a una incubadora en un hospital de Afrin, donde se está recuperando. 

2- La niña que protegió a su hermano durante 17 horas

Cada rescate se celebra como un milagro en Turquía y Siria. Cada vez que un bombero o un voluntario retiran los escombros y de entre la oscuridad brotan los rostros de supervivientes se siente como un premio de valor incalculable. En estos emotivos momentos, llegan a descubrirse imágenes insólitas de cómo aguantaron con vida. Lo ocurrido en el sureste de Turquía con dos hermanos es ejemplo de ello. 

Se trata de la imagen que está corriendo como la pólvora y que ha sido compartida por un representante de Naciones Unidas, Mohamad Safa, destacando lo positivo de estas noticias. En ella puede verse a una pequeña de solo siete años con la mano y el brazo sobre la cabeza de su hermano pequeño. Así pasó 17 horas, sepultados bajo las ruinas, evitando que la gran losa que les cubría dañase el cráneo del chiquillo. 

3- La sonrisa de Karam

Ya ha caído la noche en la localidad siria de Armanaz, pero ni por asomo los Cascos Blancos detienen las tareas de rescate. Cada vez que consiguen salvar a alguien, se repite el coro de vítores y de gritos de "Allahu akbar" (“Dios es el más grande”). Sin embargo, en muy pocos casos se han vivido reacciones de supervivientes como la del pequeño Karam.

En cuanto el foco apunta a su cara no solo se ilumina su rostro. También lo hace una gigantesca sonrisa. En brazos de los profesionales de emergencias, el niño no deja de reír y comienza a jugar con sus rescatadores. A pesar de haber pasado más de un día entre las ruinas del que era su hogar.

4- La familia que salió junta del polvo

 

Sin lugar a dudas, es la gran imagen que está copando la tercera jornada de rescates tras los terremotos. Ocurrió en la ciudad siria de Bisinia, también bajo control rebelde y, por tanto, con los Cascos Blancos operando sobre el terreno. Decenas de rescatistas reaccionaron con gritos de júbilo cuando lograron sacar a una familia al completo de los escombros de un edificio residencial. 

Allí pasaron más de dos días sepultados un padre junto a su hija y su hijo. La reacción de la multitud es tal que en ningún momento llegan a apagarse los gritos de celebración, ni siquiera en el trayecto en el que llevan a los tres supervivientes a la ambulancia para prestarles asistencia.  

5- Una madre y su bebé vuelven a ver la luz tras 29 horas

Tras pasar 29 horas entre las ruinas de un edificio devastado en Hatay, en el sureste de Turquía, cerca de la frontera con Siria, una madre y su bebé de seis meses han podido volver a ver la luz del día. 

Su rescate tuvo lugar después de que los profesionales de los servicios de emergencia y voluntarios escucharon una voz de entre los restos de un edificio de apartamentos en una calle del distrito de Odabasi. Era la voz de Hulya Yilmaz, que junto a su bebé han sido trasladados a un hospital cercano para recibir tratamiento.

6- De los escombros de la guerra siria a los del terremoto

La tragedia que han causado la serie de seísmos registrados en Turquía y Siria ha golpeado a ambos países, pero en el segundo caso la destrucción se suma a las consecuencias de la guerra siria. Llueve sobre mojado o se derrumba sobre lo derrumbado. Por este motivo, son especialmente duros los casos de aquellos que ya se vieron obligados a abandonar su hogar hace una década, huyendo de las bombas, para toparse de nuevo cara a cara con la tragedia.

Historias especialmente difíciles como la del pequeño Muhammed Ahmed, que sobrevivió al derrumbe de un edificio en la localidad de Hatay, en Turquía. Sin embargo, ese no es el país en el que nació este niño. Lo hizo en la vecina Siria, que tuvo que abandonar cuando se convirtió en uno de los millones de refugiados que hicieron las maletas. Muhammed pasó 45 horas bajo las ruinas hasta que fue encontrado por los rescatadores. Tenía tanta sed que los profesionales le dieron de beber de un pequeño tapón de plástico cuando aún estaba atrapado entre los cascotes. 

Su historia ha sido destacada por el propio alcalde Estambul, Ekrem İmamoğlu: "Bien hecho, Muhammed. Nuestro equipo de búsqueda y rescate rescató al ciudadano sirio Muhammed Ahmed de los escombros en Antakya". 

7-  Un rescate piedra a piedra, bajo riesgo de derrumbe

 

La cooperación internacional se está mostrando clave en las tareas de rescate tras los terremotos. Cuando la alianza de rescatistas turcos y alemanes organizada en la International Search And Rescue (ISAR) llegó el martes a Turquía desconocía que en solo unas horas, tras poner un pie en el terreno devastado, salvarían su primera vida.

Es el caso de la mujer de 66 años que fue sacada con vida después de un tan minuciosa como angustioso operativo de rescate. Apenas podían escucharla al otro lado de los escombros y para llegar a ella había que sortear un tapón formado por un electrodoméstico. "Los escombros eran extremadamente inestables, muy peligrosos", explicó el rescatista alemán Michael Lesmeister, subjefe de operaciones de la organización 'International Search And Rescue' (ISAR), en declaraciones a Reuters.

"La mujer estaba bloqueada por una nevera y la nevera estaba llena de comida y botellas y era muy, muy difícil comunicarse con ella. No podíamos usar equipo pesado porque los escombros eran muy inestables y temíamos que toda el edificio podría derrumbarse”, añadió el profesional. Después de dos horas quitando roca por roca, lograron mover el electrodoméstico y sacar a la mujer de los escombros. "Realmente requería trabajo manual y teníamos que quitar pieza por pieza", detalló el subjefe de operaciones de ISAR.

Antes de que finalizase la conversación con periodistas, estos preguntaron a Lesmeister cómo se sentía. "Fantástico, no podía hacerse mejor". Hacerse. Como si ellos no tuvieran nada que ver en que dicha señora haya podido volver a ver la luz del sol.

8- Las alas rotas también sanarán

La esperanza tiene más de una cara. Salvar una vida humana no tiene precio, pero también hay otras que merecen una segunda oportunidad. Los profesionales de emergencias de la Media Luna Roja protagonizaron un rescate muy particular en un edificio destruido en Malatya. Sobre todo cuando de en medio de las ruinas comenzaron a brotar sonidos que parecían graznidos. No lo eran, siendo correctos se trataba del parloteo de una cotorra.

El ave había pasado más de 55 horas bajo los restos del bloque de viviendas cuando fue hallado por los rescatistas. Tenía un ala rota, pero eso no impidió que tratase de alzar el vuelo. Finalmente fue introducida en una caja para ser llevada a un lugar seguro. 

De esta última historia no ha trascendido qué fue del pájaro ni de sus propietario o propietarios, pero enjaula una lección. Las alas rotas también acabarán sanando. Tarde o temprano.

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Antón Parada es redactor de actualidad en El HuffPost. Es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Antes de llegar aquí trabajó cinco años en La Voz de Galicia y pasó por los micrófonos de Radio Voz.

Puedes contactar con él escribiendo a: anton.parada@huffpost.es