Paolo Crepet, sociólogo: "Limpiamos la nariz de nuestros hijos a los 20 años y los recogemos del colegio como si fueran paquetes de Amazon"
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Paolo Crepet, sociólogo: "Limpiamos la nariz de nuestros hijos a los 20 años y los recogemos del colegio como si fueran paquetes de Amazon"

También carga contra la inteligencia artificial, las redes sociales y el aislamiento digital: "La IA nos vuelve estúpidos".

El psiquiatra italiano critica la sobreprotección de los hijos y asegura que está alimentando una generación menos preparada para afrontar las dificultades.

Mientras millones de personas admiran el esfuerzo, la disciplina y la capacidad de sacrificio de deportistas como Jannik Sinner o Carlos Alcaraz, el psiquiatra y sociólogo italiano Paolo Crepet cree que la educación actual avanza en la dirección opuesta. A su juicio, muchos padres intentan eliminar cualquier obstáculo del camino de sus hijos, privándoles precisamente de las experiencias que les ayudan a madurar.

"¿Es posible que nos desplomemos en el sofá a admirar a Sinner y Alcaraz, que saben lo que es el trabajo duro y el compromiso, y luego les limpiemos la nariz a nuestros hijos de diez años como si tuvieran veinte?", plantea Crepet en una entrevista concedida a La Repubblica y recogida también en Il Fatto Quotidiano con motivo de la publicación de su último libro, Riprendersi l'anima (Recuperar el alma).

"La frustración nace porque no confiamos en ellos"

El sociólogo considera que la sobreprotección se ha convertido en uno de los principales problemas de la educación moderna. En su opinión, muchos padres intentan resolver cualquier dificultad antes de que sus hijos tengan la oportunidad de afrontarla por sí mismos. "No confiamos en ellos; los recogemos del colegio como si fueran paquetes de Amazon", afirma.

Para Crepet, este exceso de control acaba teniendo consecuencias en la personalidad de los jóvenes. "La agresividad proviene de la frustración", sostiene, convencido de que una infancia sin contacto con el fracaso ni con las pequeñas dificultades genera adultos con menor tolerancia a la adversidad.

Como contrapunto, reivindica un modelo de juventud más autónomo y dispuesto a asumir riesgos. "Me encantan los revolucionarios, pero aquellos que se atreven, que desafían las olas como marineros, que van a buscar trabajo a la Antártida, el último de los mohicanos", afirma.

El ejemplo de Sinner y Alcaraz

Crepet utiliza el deporte de élite para ilustrar su argumento. Los grandes campeones, explica, alcanzan el éxito gracias a años de disciplina, renuncias y capacidad para soportar el esfuerzo.

Como ejemplo cita a Jannik Sinner, que acaba de conquistar Wimbledon por segundo año consecutivo y que poco después anunció su retirada del Masters 1000 de Montreal para priorizar su recuperación física.

"Tras evaluar cuidadosamente todos los factores junto con mi equipo, hemos tomado la difícil decisión de retirarnos. Creemos que esta es la decisión correcta para priorizar mi salud", explicó el número uno del mundo al anunciar su baja. 

Para Crepet, esa cultura del sacrificio contrasta con una educación en la que, según denuncia, cada vez se intenta proteger más a los jóvenes de cualquier contratiempo.

"La IA nos vuelve estúpidos"

La reflexión del sociólogo también se dirige hacia la revolución tecnológica y el impacto que está teniendo sobre la forma de pensar. "La IA nos vuelve estúpidos, al igual que el desplazamiento por las redes sociales y los algoritmos", asegura. 

A su juicio, el problema no reside únicamente en la tecnología, sino en el modelo de sociedad que promueven las grandes plataformas digitales. "Los jefes de las grandes tecnológicas quieren que seamos individuos aislados. Pero la inteligencia no es individual, es colectiva. Así que o la ejercemos o abdicamos".

Crepet advierte de que una dependencia creciente de estas herramientas podría desembocar en una sociedad excesivamente automatizada. "¿Queremos rendirnos ante una monarquía digital? ¿Queremos hospitales controlados por robots, escuelas con robots o Wimbledon jugado por robots?", se pregunta.

Redes sociales, móviles y una sociedad cada vez menos sensible

El psiquiatra también lanza críticas a algunos hábitos cotidianos que, en su opinión, fomentan la comodidad y reducen la autonomía personal. Entre sus provocaciones figura una especialmente llamativa: "Me gustaría que se prohibiera pedir comida a cualquier persona menor de 35 años".

Respecto al debate sobre limitar el uso de teléfonos móviles entre menores, ironiza con una frase igualmente contundente: "Una prohibición de la estupidez en general. Si seguimos así, acabaremos con una pequeña cámara insertada en el feto para publicar fotos del niño por nacer".

En la parte final de la entrevista alerta sobre otro fenómeno que considera preocupante: la pérdida de sensibilidad ante el sufrimiento ajeno. "Estamos anestesiados por las imágenes. Ya no nos afectan. Guerras y gatitos", lamenta.

Para explicar este cambio, recuerda el enorme impacto que tuvo en Italia la fotógrafa del atentado de Capaci contra el juez Giovanni Falcone y sostiene que hoy la exposición constante a imágenes en internet ha reducido la capacidad colectiva para conmoverse. 

Su propuesta pasa por recuperar las relaciones personales y dedicar más tiempo a compartir experiencias reales. "Igual que los abuelos, en vez de salir a correr, deberían jugar con sus nietos. Queremos vivir hasta los 130 años, pero sin vivir de verdad, renunciando a comer y beber mientras llevamos encima un aparato para medir la tensión", concluye.

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Redactor de El HuffPost. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Valladolid y Máster en Comunicación Corporativa en ESERP, ha trabajado como redactor, editor y coordinador en Grupo Merca2, así como redactor en Infodefensa y Business Insider, además de colaboraciones en otros medios y blogs como Wall Street International o La Voz del Basket. También realiza críticas de cine desde hace años.

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