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Las asignaturas pendientes de la enseñanza bilingüe en España

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PROFESORES
Gtresonline

La enseñanza bilingüe se extiende cada vez más en España. Algunos datos lo confirman: este curso ha llegado a 377 centros educativos en la Comunidad de Madrid, en Andalucía son ya más de 800 y en 2015 se espera que la mitad de los colegios públicos madrileños y al menos un tercio de los institutos sean bilingües. Se pretende, así, potenciar la enseñanza de idiomas -especialmente de inglés-, pero el sistema se está encontrando con un problema duro: escasean los profesores con nivel suficiente para dar sus clases en otro idioma.

El Programa Integral de Aprendizaje de Lenguas Extranjeras del Ministerio de Educación ha establecido para 2020 el objetivo de que todo el profesorado que vaya a impartir su materia en una lengua extranjera tenga acreditado, como mínimo, el nivel C1 de referencia, que, teóricamente, permite comprender una amplia variedad de textos extensos y con cierto nivel de exigencia y expresarse de forma fluida y espontánea. El problema actual, según indican los propios profesionales de la enseñanza bilingüe, es que hay muy pocos profesores que alcancen ese nivel.

Por lo general, para dar las clases en un idioma extranjero en secundaria actualmente se necesita acreditar un B2, el nivel inmediatamente inferior al C1. La práctica, sin embargo, no es tan sencilla, ya que cada Comunidad Autónoma tiene sus propios criterios. "Se les suele exigir un B2. Ahora bien, ante la escasez de profesorado se han firmado convenios y se han aprobado regulaciones de programas bilingües en los que se les permitía la entrada con un simple curso de habilitación. Después debían comprometerse a obtener el nivel B2 en un plazo de dos años. Esto no es apostar por la calidad, desde luego", explica Isabel Aráez, profesora de Educación Secundaria en el Instituto Felipe de Borbón de Murcia y colaboradora experta en educación para la Comisión Europea.

BAJAR EL LISTÓN

Los problemas no acaban ahí, dado que ante la escasez de profesores bilingües algunas comunidades autónomas están buscando otras soluciones: "Se corre el peligro de bajar el listón y empezar a contratar profesorado con un nivel de hasta un B1 que lo va a pasar francamente mal en el aula o simplemente alternará la clase en inglés y español, lo que desvirtúa la enseñanza bilingüe y confunde a los alumnos", explica Elena del Pozo, jefa de estudios bilingües del IES Manuel de Falla de Madrid, que recuerda que "en algunas CCAA se admite que sean los profesores de inglés quienes impartan una asignatura no lingüística, aunque no sea su especialidad".

¿No desvirtúa eso la enseñanza? Del Pozo lo explica con una pregunta: "¿Qué es más rápido: que un profesor de ciencias adquiera la fluidez y soltura suficiente para impartir su materia en lengua inglesa (lo que supone años de aprendizaje e inmersión en el país de la lengua de 6 meses como poco), o que un profesor de inglés se empape de una asignatura hasta ser capaz de impartirla con relativa comodidad?"

Pilar Garcés, coordinadora del módulo de Inglés en el Máster de Profesorado de Educación Secundaria de la Universidad de Valladolid, tiene otra opinión: "El contenido y la metodología es algo muy importante y no se puede dejar en manos de especialistas en otras materias. Además hay asignaturas como matemáticas que por su esencia, no deberían impartirse en inglés".

Algunas asociaciones de padres ya han denunciado que es paradójico que a los docentes se les exija el mismo nivel de inglés que debe alcanzar un chaval al acabar la secundaria. España es uno de los países a la cola en manejo de idiomas y el 18% de los alumnos alcanza el nivel B2 en comprensión lectora al acabar la ESO, según el último Estudio Europeo de Competencia Lingüística. Eso significa que ese porcentaje de alumnos puede tener el mismo nivel o uno superior que algunos de sus profesores de la enseñanza bilingüe.

C1, EL OBJETIVO

Entonces, ¿qué nivel se debería exigir a los profesores de los institutos bilingües? Los expertos parecen coincidir en que el C1 que marca el Ministerio como objetivo es necesario "para impartir su asignatura en lengua inglesa con comodidad y plenas garantías". El objetivo, sin embargo, no es sencillo. "Creer que alguien puede acceder a un nivel C1 de pronto es un error. Es un proceso largo y requiere mucho trabajo, mucho esfuerzo y mucha formación. Hay profesores que dan sus clases en inglés y que no han llegado a ese nivel. En ese caso hay dos opciones: seguir ofreciéndoles formación hasta que lo alcancen o sustituirlos por otros que tengan el nivel exigido. (cuando haya)", explica Virginia Vinuesa, profesora de inglés en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.

"Soy licenciada en Geografía e Historia e imparto mis asignaturas en inglés y formarme en condiciones para tener un C1-C2 me llevó dinero, tiempo y esfuerzo, y vivir en Inglaterra durante un año", explica Del Pozo.

Los profesionales lamentan, en cualquier caso, la falta de ayudas que reciben para formarse. "No se oferta suficiente formación para el profesorado de estas características y de idiomas en general. Aparte de los PALE, la formación que se está llevando a cabo con el profesorado se reduce mayoritariamente a cursos de unas 30 horas, seminarios o jornadas en las que no da tiempo a profundizar demasiado en la competencia comunicativa. Por otra parte, estos cursos, ofertados generalmente por los centros de profesores, suelen contar con alumnado heterogéneo. La mezcla de diferentes niveles imposibilita el trabajo en profundidad", explica Aráez.

"En la Comunidad de Madrid mejoraron mucho el nivel gracias a un potente plan de formación, aunque últimamente parece que la han abandonado y eso se va a notar", añade Vinuesa.

CURSOS

Una de las opciones para los profesores que necesitan mejorar su inglés es asistir a cursos en el extranjero. Hay, de hecho, centros que los ofertan especialmente. El Kells College es uno de ellos. Su directora comercial, Ana F. Morodo, indica que la mayoría de los que los cursan tienen entre 20 y 30 años y buscan "refrescar su inglés, aprender nuevas metodologías y conocer los últimos materiales de enseñanza". Añade que su nivel suele variar entre el B2 y el C1 y que las clases están enfocadas no sólo a perfeccionar el inglés, sino a que los alumnos aprendan a enseñar el idioma. Suelen durar entre dos y tres semanas.

METODOLOGÍA

Precisamente, los profesionales señalan que uno de los problemas de las enseñanzas de idiomas en España es la metodología. "El secreto no está en saber escribir una frase condicional perfecta, sino en saber expresar una condición de forma hablada, aunque sea con errores menores, y que haya comunicación entre los interlocutores", resalta Del Pozo.

Aráez señala en la misma dirección: "Gran parte del profesorado sigue aferrándose al libro y la tiza, cosa que no es mala en sí si se aúna a otros recursos. Sin embargo, la opción de libro+tiza+0 centra las clases en el ámbito de la gramática y el vocabulario sin llegar a desarrollar las destrezas comunicativas. El número de alumnos por aula y las condiciones de trabajo, cada vez más pobres, tienen parte de culpa también".