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Igualdad Animal denuncia una granja de macacos con "condiciones penosas" en Tarragona

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Camarles es una localidad de la provincia de Tarragona con una población de poco más de 3.000 vecinos en cuyos alrededores se levanta un edificio clave en la industria de experimentación con animales. A él llegan todos los años, según asegura Igualdad Animal, cerca de 2.000 macacos, lo que convierte a este centro, propiedad de la empresa Convance, en uno de los principales centros del sector que sirve a laboratorios de toda Europa.

Estos días, la granja está en el punto de mira después de que la organización animalista haya denunciado que esos animales viven allí en condiciones penosas: "enfermos, con sarna o afectados por herpevirus, que permanecen sin tratar evidenciando una clara desatención veterinaria". Algo que desde el centro niegan rotundamente.

Igualdad Animal, que ha difundo un vídeo con imágenes inéditas de las instalaciones, añade que los macacos tienen "trastornos psicológicos por el estrés de la cautividad, muerden repetidamente los barrotes de sus jaulas y los objetos a su alcance, lo que supone riesgos para su salud". Según la organización, estos animales proceden de Isla Mauricio, desde donde cada año salen más de 10.000 animales enviados a laboratorios.

La organización asegura, además, que los macacos viajan "encerrados en pequeñas cajas de madera durante 12 horas de vuelo con poca ventilación" en aviones de la compañía Air France. Igualdad Animal sostiene que, desde centros como el de Camarles, los animales son transportados a empresas conocidas internacionalmente porque "golpean, estrangulan y se burlan de animales".

DESMENTIDOS

Desde el centro niegan las acusaciones. Fuentes de la granja de macacos de Camarles consultadas por El Huffington Post advierten de que harán "las denuncias pertinentes" si son necesarias. "Pueden decir todas las mentiras que quieran, pero nosotros tenemos inspecciones de la Generalitat que son muy exigentes. Además, nuestros clientes demandan calidad y los animales no pueden estar de cualquier manera", explican, a la vez que aseguran que siempre tienen entre dos y tres veterinarios fijos que son ayudados por auxiliares.

Entonces, ¿cómo se explican las imágenes difundidas por Igualdad Animal? "Hay imágenes que son nuestras y otras que no", advierten en el centro de Camarles, quienes recuerdan que han pasado la última inspección hace sólo 15 días. Javier Moreno, de Igualdad Animal, señala que, efectivamente, no todas las imágenes son del centro de Camarles, pero que en el vídeo se diferencia claramente a dónde corresponde cada una. Destaca que, en cualquier caso, las fotografías de los macacos con la piel enferma sí corresponden a la granja de Tarragona.

En este sentido, Moreno se remite a las palabras del experto Andrew Knight, que analizó las imágenes. "La inflamación es muy obvia y debe de haber causado a este desafortunado animal un sufrimiento terrible", señaló Knight. "Las fotos están ahí. Los vídeos están ahí", añade Moreno.

simios

LOS VIAJES

Las fuentes del centro de Camarles también desmienten las malas condiciones en las que viajan los animales. "Van en condiciones perfectas, con agua y comida, y pasan revisiones exhaustivas. Un coste de un animal de este tipo ronda los 3.000 euros. Aunque a alguien no le gustasen los animales, tendría interés en cuidarles", destacan.

Un argumento que no convence a Igualdad Animal. "Por mucho que intenten tratarlos bien, el miedo y la angustia que sufren en el viaje puede provocarles la muerte. Solo hay que ponerse en la piel de estos animales", explica Moreno, quien destaca que el Real Decreto aprobado recientemente por el consejo de ministros que prohíbe la experimentación con granes simios vale de poco: "Los macacos no entran en esa ley. De hecho, en España apenas se utilizan grandes simios para experimentación".

POLÉMICA EN LOS INICIOS

Igualdad Animal recuerda que esta granja está situada en "un lugar recóndito y apartado" y que en su apertura, en 2002, suscitó "una gran confrontación" con los vecinos y el ayuntamiento, que trataron de impedir su actividad. "La granja obtuvo la licencia en medio de una polémica unos días antes de la entrada en vigor de la Ley de Protección Animal de Cataluña, que prohibía expresamente la instalación de este tipo de centros".

Desde el centro de Camarles aseguran, sin embargo, que en aquella época permitieron la entrada a periodistas y expertos para que verificasen las buenas condiciones de las instalaciones.

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