Marta, que tiene 23 años y es de Écija, vivió la "mejor" experiencia de su vida en Londres en septiembre de 2009, cuando viajó a la capital británica durante tres semanas para hacer un curso de inglés gracias a una beca del Ministerio de Educación. "Conocí a gente de todos los lugares, como Mongolia, Rusia, Argentina, Colombia, Tokio…. También aprendí inglés y pude desenvolverme con el idioma, ya que para relacionarme con los demás y para ir a tiendas, museos, supermercados… el inglés era fundamental", recuerda. Una experiencia que muchos universitarios no podrán tener a partir de ahora, dado que el Ministerio ha suprimido estas ayudas con el objetivo de potenciar los cursos de inmersión en España.

El Ejecutivo argumenta que es más eficiente aprender inglés en España que fuera porque esos cursos de inmersión lingüística, impartidos en colaboración con la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, son más eficaces. Los estudiantes que han disfrutado ambas becas muestran sus total desacuerdo.

"¿Que se aprenden mejor idiomas en España? Sí, hombre. ¿Y qué más? Tengo la experiencia de ambos cursos y, aunque los de una semana estaban muy bien, en el momento que salías de las clases seguías en España y no te podías enfrentar a situaciones reales que te obligan a utilizar el inglés. De hecho, en los cursos en el extranjero siempre nos decían que la mejor forma de aprender inglés es que fuéramos a un bar del lugar y hablásemos con la gente de allí", señala Irene, gallega de 25 años que en 2007 pasó tres semanas en Derry, Irlanda del Norte. londres

En la misma línea está Beatriz, vallisoletana de 26 años que en 2009 pasó tres semanas en Malta. "Yo también hice uno de esos cursos intensivos en España y se obtienen muy buenos resultados, pero a la siguiente semana se pierde todo lo aprendido si no se practica. Sin embargo, si se convive un tiempo en un país extranjero ya vas familiarizado con los detalles del idioma y te hace ser más consciente de los distintos rasgos que tiene".

ALGO MÁS QUE APRENDER UN IDIOMA

Los estudiantes que cursaron los ya desaparecidos cursos en el extranjero destacan que su importancia residía en que no se aprendía únicamente un idioma, sino que se convivía con otras culturas y se aprendía a vivir solo. "Lo que más me aportó este viaje fue autonomía y seguridad a la hora de viajar y relacionarme, ya que nunca había viajado sola. Y sobre todo, las amistades que hoy en día guardo", opina Marta. "No sólo es una buena oportunidad educativa, sino que también, a nivel personal sirve para aprender a defenderse en la vida, crecer como personas y madurar", añade Beatriz. malta

Sus testimonios son muy similares a los de estudiantes que han cursado una beca Erasmus porque, según aseguran, "es una especie de Erasmus intensivo".

IMPOSIBLE SIN BECA

Las becas para viajar al extranjero durante tres semanas, de las que se han beneficiado cerca de 12.000 personas, se concedían únicamente a alumnos universitarios que ya disfrutaran de la beca para estudios universitarios y que además tuvieran una nota mínima de 7 en su expediente. Para que el estudiante fuera becado debía, además, contratar un curso con un mínimo de 20 horas lectivas a la semana y la cuantía que recibían era de entre 1.700 y 2.645, dependiendo del destino elegido. derry

Por todo ello, los que cursaron estas becas aseguran que sin la ayuda del Ministerio no hubiesen podido nunca hacer un curso de este tipo. "Aunque no tenga dinero creo que también tengo derecho a aprender inglés. Sin estas becas, al final los únicos que van a poder aprender un idioma fuera son los hijos de los ricos, los hijos de papá, y volvemos a la discriminación que se estaba intentando evitar", resalta Irene.

Marta también lo tiene claro: "Con la eliminación de la beca no podrán vivir lo que es el idioma en primera persona, ya que viajando y en relación con otras personas de otros lugares es como mejor se aprende".