Pasión Vega: "El paso más importante que he dado en los últimos años ha sido la independencia, que ahora soy 'indie"
La malagueña presenta 'Pasión Almodóvar', un disco en el que repasa algunas de las canciones más icónicas del cine de Pedro Almodóvar.

Ese Piensa en mí de Marisa Paredes en Tacones lejanos, ese Volver de Penélope Cruz en la cinta homónima, la icónica A tu vera de Rosalía con Cruz en Dolor y gloria. La filmografía de Pedro Almodóvar ha estado muy marcada por la música y por esas mujeres que la cantaban.
A todas ellas y a estos himnos de la cultura popular les dedica Pasión Vega su último trabajo, Pasión Almodóvar, donde repasa estas canciones y otras tantas como Cucurrucucú Paloma, Un año de amor o En el último trago. Aunque el disco se publica este 13 de marzo, el trabajo se basa en un espectáculo con el que la malagueña ya había recorrido buena parte de la península de la mano del pianista de jazz Moisés Sánchez, que ejerce de arreglista de este trabajo, y su cuarteto de jazz.
A pesar de que, tal y como cuenta Vega en su entrevista con El HuffPost, Pedro Almodóvar, que lanzará en apenas una semana su filme Amarga Navidad, no se ha pronunciado más allá de para dar los derechos de la cinta, sí que le gustaría que acudiera a alguno de sus directos, como sí hizo Marisa Paredes.
"Fue muy emocionante porque poder estrenar este show delante de ella y poder cantarle Piensa en mí, por ejemplo. Fue algo increíble, inolvidable para mí", recuerda. "Me dio mucha penita cuando se marchó, era una actriz impresionante, imponente y una mujer supercomprometida", añade.
¿Qué significa para ti Pedro Almodóvar?
Para mí es todo un referente a nivel filmografía, creo que a nivel estético, de icono de nuestro cine español, más allá de nuestras fronteras y dentro de ellas. Aunque quizás a nosotros nos ha costado un poco más entenderlo, y en sus comienzos fue duro para él que los españoles que veníamos de una Transición complicada y de una cultura muy cerrada pudiéramos entender ese cine.
Creo que fue una ruptura total lo que hizo Pedro y sigue haciendo es un referente de riesgo y de saber hacer, en todos los sentidos. Ha afectado a todas las artes: a la música, al cine, a la moda incluso hay un sello en la paleta de colores. Es todo un referente y un maestro.
¿De dónde surge este proyecto de poner en tu voz las grandes canciones de su filmografía?
Surge como un espectáculo, por esa parte también tan real que tienen sus personajes y tan teatral que tienen sus películas. Surge como un proyecto que me encargan para estrenarlo en el Festival Castell de Perelada (Girona) y en Andorra, en un festival que hay de clásicos. Entonces me llama el director de escena especializado en ópera Joan Antón Rechi diciendo que quieren hacer un espectáculo inspirado en las canciones de Pedro Almodóvar y me pareció una idea increíble. Pensé “cómo no se me ha ocurrido esto a mí”, me pareció maravilloso.
A raíz de esto, han sido muchos meses de trabajo, de indagación, de buscar a los músicos apropiados para el proyecto, de ver qué colores queríamos darle a esas canciones. Fue entonces cuando decidí trabajar con Moisés Sánchez, que ha sido el arreglista y mi mano derecha en este proyecto y hasta hoy. Feliz de haber afrontado este proyecto, que en principio era para uno o dos conciertos solamente, y que después hemos ido adaptando para poder hacerlo como gira y hemos ido engrandeciendo para poder llevarlo de teatro en teatro.
De hecho, al escuchar temas como ese Volver, que en el cine entona Penélope Cruz o ese Piensa en mí de Marisa Paredes, al final lo trasladas a un sonido que es Pasión Vega.
Sí, al final lo que proponemos es hacer un viaje también colectivo por esa España, por todas esas imágenes, sobre todo todas esas canciones que además hacen hablar a los personajes en las películas. Lo que no se dice con palabras se dice a través de las canciones y hay un subtexto también en cada una de esas escenas que ha hecho que las recordemos para siempre: cómo van vestidos los personajes, cómo hablan e incluso los tiros de camas tan especiales que hace Pedro en cada una de esas escenas musicales cuando hay una intérprete cantando. Es algo maravilloso y que lo hacen único.
Es verdad que queríamos darle esa trascendencia, esa importancia que le ha dado en sus películas a las canciones, a la música y a las canciones clásicas, que son iconos de nuestra música en español, tanto de un lado del Atlántico como de nuestro país, incluso se atreve con la canción francesa, la ranchera... Hay muchísimos géneros los que toca en sus películas que hace que para mí sea una aventura y un proyecto en el que poner el 100% de mí. A mí se me hace muy divertido afrontar un repertorio tan diferente, tan variado y al mismo tiempo tan cercano a la música que yo vengo haciendo a lo largo de estos últimos años.
¿Has recibido algún feedback de él o de su equipo?
Bueno, su autorización para poder utilizar el nombre, pero no mucho más. Esperamos encontrárnoslo a lo largo de la promoción, coincidir con él en algún momento, en alguna entrevista a ver qué le parece, que llevaremos el disco y que él nos diga. Pero todavía él no lo ha escuchado ni ha venido a los conciertos, sí que vino Lola, de su productora, porque es verdad que en ese estreno que hicimos en Perelada, se hizo una exposición también de sus carteles, entonces él sabía de la existencia del espectáculo y del concierto. Vino Marisa Paredes y fue muy emocionante porque poder estrenar este show delante de ella y poder cantarle Piensa en mí, por ejemplo. Fue algo increíble, inolvidable para mí.
Ahora, tras su muerte, imagino que da mucha nostalgia ese momento.
Mucha, porque verdaderamente ella fue un ángel para nosotros, bendijo mucho este proyecto. Se involucró mucho con el proyecto y conmigo fue una mujer entrañable, la conocí ese mismo día y, desde entonces, no había semana que no habláramos, que no nos compartiéramos experiencias y charlas. Me dio mucha penita cuando se marchó, era una actriz impresionante, imponente y una mujer supercomprometida.

Vimos a Rosalía en Dolor y Gloria, ahora a Amaia en Amarga Navidad. No es de extrañar que Almodóvar escoja a una intérprete para cantar determinados temas en sus películas, ¿te gustaría ser una ‘chica Almodóvar’?
Me encantaría, me encantaría. Igual esto abre una puerta, ¿no? (risas). Además, Pedro tiene un ojo impresionante para todas esas nuevas generaciones de mujeres, de Rosalía a Amaia, porque son mujeres con muchísimo talento y muchísimo que decir en la industria de la música. Por supuesto que a mí me encantaría, me encantaría... Bueno, yo ya me siento una 'chica almodóvar 'porque en cierta parte estoy encarnando en muchas de esas canciones a todas esas mujeres, a todas esas presencias femeninas que aparecen en sus películas a través de este espectáculo.
Yo tengo una vena también como actriz, hice mi carrera de arte dramático en Málaga en la ESAD, y es verdad que es algo que siempre he tenido ahí en paralelo a mi carrera como cantante, que es a la que le he dedicado todo el tiempo, me encantaría. Pero no le pidamos nada, simplemente creo que este es el momento donde poder disfrutar de este disco, de felicidad, de que lo reciba el público y de la emoción. Me encantaría si Pedro pudiera venir a algún concierto ver su opinión y poder tenerlo entre el público, sería un honor.
¿Y qué significan para ti todas esas mujeres del universo Almodóvar? ¿Qué te transmiten?
Pues fíjate, transmiten realidad, transmiten imperfección. Son heroínas, pero de carne y hueso, con sus imperfecciones... Son mujeres a las que el amor les puede, y hombres también ¿no? En muchas de las películas también aparece ese perfil de hombre que es capaz de hacer una locura por amor y de cómo te puede llevar hacia un camino equivocado. Esa pasión tan desenfrenada.
Pero es que realmente sucede en la vida real, que esas emociones y esos amores tan profundos a veces te pueden llevar a hacer cosas equivocadas. Aparece el amor de madre también, el amor de hija... Esos vínculos tan potentes. Aborda siempre a la mujer desde esa emoción tan fuerte, desde ese amor tan fuerte que somos capaces de proyectar en nuestros hijos como madres o como amantes. Y lo hace de una manera superreal, desde el deseo, que parecía imposible que una mujer en pantalla pudiese abordar escenas tan fuertes a nivel visual. Sin embargo, cuando las trata Pedro, se ven con enorme naturalidad.
Después afrontar también la parte femenina del hombre en sus películas, que tampoco había aparecido en películas anteriores a las de Pedro, porque era como un universo todavía inexplorado. Todo eso lo hace superrompedor, transgresor y novedoso. Estoy deseando ver esta nueva película, que tiene muy buena pinta.
Vienes de hacer un espectáculo homenaje a Federico García Lorca, quien también fue y sigue siendo transgresor en sus planteamientos e historias, ¿crees que tienen algo en común Almodóvar y Lorca?
Obviamente. Estoy convencida, por supuesto. Porque Federico es un icono también y que tiene una sombra alargada. Llega a tantas generaciones después que, por supuesto, tiene mucho que ver.
Estoy convencida de que para Pedro seguramente ha sido una inspiración la obra de Federico, el hablar de ese deseo e intentar transmitir también esa búsqueda de la libertad personal, de la libertad individual, de amar a cada uno como queramos amar, de la manera que queramos amar, de ese deseo irrefrenable de búsqueda de la libertad. Entonces, para mí, ambos mensajes son muy compatibles y seguramente no existiría el uno sin el otro.
Federico ha influido en las nuevas generaciones de creadores y a nivel estético también y a todos los niveles. A nivel poético, en la escena, con sus obras también tan rompedoras, también algunas incomprendidas en su momento.
La la verdad es que el proyecto de Lorca ha sido algo que hemos ido llevando a lo largo de dos años también de gira. Fue un proyecto que estaba muy dirigido al directo, al público y tenía una enorme carga de tradición y de emoción.
Hablando de estos géneros tradicionales del bolero, la ranchera... Ahora hay muchos artistas contemporáneos y jóvenes que los están reviviendo y que van desde Bad Bunny a Rosalía, Karol G o incluso angloparlantes como Bruno Mars. Como artista que llevas años acercándote a buena parte de este abanico, ¿cómo ves que lo revivan estas generaciones jóvenes?
Me encanta porque evidentemente si no conoces tu pasado es muy difícil que podamos avanzar. Obviamente, son artistas que vienen de países donde la música tradicional, desde los tambores hasta los instrumentos que son tan especiales y tan diferentes, han tenido que influir en su música. Es verdad que ahora hay una oleada que está haciendo que mucha gente que hacía música urbana se esté atreviendo también con esos géneros, pero creo que lo llevaban dentro de sí desde pequeños.
Con eso no se puede hacer un simulacro, no se puede hacer una mentira de eso, eso es algo que seguramente ellos llevan dentro, al igual que yo, pues llevo también la música tradicional y la copla o el flamenco, que lo llevo dentro de mí incorporado y siempre todo lo que voy haciendo destila ese aroma.
En este caso yo creo que para ellos es como caminar, como bailar, como comer, es algo natural y me da muchísima alegría porque pone en valor la importancia del arraigo, de sentir nuestra tierra cerca, de sentirnos unidos en un mismo idioma, pero con diferentes características cada uno, si venimos de un lugar o de otro. Al mismo tiempo, nos hemos ido contaminando los unos a los otros de manera positiva y esto lo pone muchísimo en valor.
Cuando una estrella así a nivel internacional hace acopio de todo esto y lo pone en valor, yo lo aplaudo siempre.
Aquí lo hemos visto con nombres que van desde Rodrigo Cuevas a las coplas de Rosalinda Galán.
Me parece muy interesante y creo que es supernecesario y superpositivo que para que las siguientes generaciones puedan seguir también nutriéndose de ese folclore y de esa música popular.

¿Crees que había un prejuicio con estos géneros asociados a personas mayores o a algo pasado de moda?
A mí me lleva pasando un poco toda la vida. Empecé haciendo coplas siendo muy jovencita y siempre cuesta salir de ese trocito de librería donde te han colocado cuando puedes hacer muchas otras cosas. Pero con esfuerzo, con tiempo, con dedicación, con trabajo y, sobre todo, sintiéndote libre de hacer otras cosas, al final creo que mi trabajo de estos años ha sido llevarme todo eso que aprendí en la copla y en el género popular, ponerlo en mi música hoy. A veces es que ni se nota dónde está el límite y eso es muy interesante.
Con casi 35 años de trayectoria ¿cómo has vivido el cambio de la música en streaming y el ritmo que lleva ahora la industria? ¿Cómo te ha afectado?
Para mí es complicado y ha sido complicado adaptarme hasta a una manera de comunicarte con el público. Pero poquito a poco, el paso más importante que quizá he dado yo en estos últimos años ha sido la independencia, que ahora yo soy indie.
Cuando se habla de grupos indies y tal, indie soy yo (risas). Independiente con mi presupuesto, con lo que tengo ahorrado me pago mi disco, me hago mi gira y eso te da muchísima libertad.
Al final, el camino me ha llevado hacia ahí porque es verdad que había algunas cosas que no terminaba de comprender y que me costaba mucho trabajo adaptarme y he preferido hacer mi camino en ese sentido, en solitario acompañada por mi equipo y mi oficina, pero desde mi propio impulso. Todo lo voy impulsando yo y eso es satisfactorio. Es duro, es difícil, pero es bonito porque al final lo que sale, sale como tú quieres.
¿Te ha dado más libertad creativa? ¿Te has visto coartada en algún momento?
Sí, sí. Aunque tengo que decir que yo siempre he hecho lo que tenía en mi cabeza, nunca he tenido problemas, siempre he conseguido poner al equipo a mi favor, remando a favor. Pero es verdad que quizás los tiempos en los que había que hacer las cosas o, sobre todo, que había muchas cosas que por el camino se perdían y no me llegaban: proyectos, ideas que se van perdiendo por el camino porque no te las transmiten en esas grandes compañías o sellos. Yo prefería saberlo todo, entenderlo todo y recibir todo para poder decidir si quiero hacer una cosa, otra o quiero yo emprender un proyecto con mis propios medios. Así que era sobre todo por la información, que al final es poder.
¿Cómo ha sido compaginar esta gira de Almodóvar con Canto y Río, con tu repertorio habitual?
Muy bien porque realmente había algunos lugares, donde me conocen ya muy bien y el público a lo mejor pedía esas canciones de toda la vida. Es verdad que hay canciones que me han ido acompañando en estos 30 años de carrera y no he celebrado mi 30 aniversario, que ya ha pasado. Veníamos de la gira de Pasión de Lorca, donde era un espectáculo dramatizado también con Víctor Clavijo sobre el escenario, un concepto diferente, no un concierto como tal, como recital. Había partes de público que echaba de menos las canciones de mis primeros discos, de la época intermedia también, de La Reina del Paipai, incluso de Todo lo que tengo. Y lo hice pensando en esos lugares donde me pedían un poco más de ese repertorio, de repasar mi 30º aniversario de carrera y poder recordar esas canciones.
La verdad que fenomenal, hemos compaginado muy bien. En cada proyecto van unos músicos diferentes. En el de Canto y Río viene mi director musical, Jacob Sureda, que viene acompañándome hace muchísimos años y tengo una enorme confianza en él. Mientras en el Pasión Almodóvar lo vamos haciendo con Moisés Sánchez y el cuarteto de jazz. Son dos proyectos muy diferentes que vamos llevando y saliendo airosos.
Como carnavalera, se ha hablado mucho de la libertad de expresión en el Carnaval de Cádiz, ¿qué piensas de todo ello? ¿Qué significan para ti esas coplas tan reivindicativas?
Como bien dices, para mí es un producto de libertad. Quien no conoce el carnaval de la calle, aunque todo comience en el Falla, donde vas calentando motores, te vas metiendo, te vas envenenando de las coplas del carnaval... Después viene la calle, que al final es lo que alucinas con la creatividad, con el ingenio que tiene la gente de a pie. Con el papel que está ahora también jugando la mujer en el carnaval, en los romanceros, en las chirigotas de la calle, que eso a lo mejor en el Falla no se ve tanto, pero en la calle sí que está ya resurgiendo el poder de la mujer y es que no me puedo imaginar lo bien que se pasa.
No lo voy a recomendar porque yo no quiero que ya vaya más gente, porque ya se está poniendo aquello, que ya no se puede andar por la calle (risas). Pero me parece un producto de libertad, de crítica, de gracia, que no lo he visto en ningún lugar del mundo. La verdad que me parece impresionante.
Después de este Pasión Almodóvar, ¿te planteas otro proyecto? ¿Qué tienes bajo la manga después de esta gira?
Ahora justo en abril, hay una cosa que para mí es superimportante, que ha surgido de la mano del maestro Gustavo Dudamel. El año pasado grabamos El amor brujo de Falla. No lo pude comentar porque desde la compañía discográfica me pidieron que no lo dijera, porque todavía no ha salido el disco, pero este año se editará El amor brujo con Gustavo Dudamel y vamos a hacer el concierto en el Teatro de San Carlos (Nápoles) con Marina Abramovic como directora de escena. Luego lo haremos también el año próximo, en 2027, en Nueva York. Así que estoy ahora mismo histérica.
Esto es una de esas cosas que se cruzan en el camino y das gracias a Dios por tener tanta suerte de poder encontrarte con estos artistas tan increíbles y poder participar en un proyecto así y homenajear a Falla en su aniversario, que para mí es algo superimportante.
