La recesión será más larga y toda la ayuda a la banca no servirá para abrir el grifo del crédito. Todo mientras los jóvenes que ni estudian ni se forman, conocidos comunmente como "ni-ni", aumentan hasta alcanzar un nivel preocupante.

El boletín mensual del Banco de España (disponible aquí) arroja, entre otras, esas tres conclusiones nada halagüeñas.

Por una parte, su encuesta sobre préstamos bancarios indica que las entidades españolas y europeas esperan que los criterios para aprobar préstamos se endurezcan este trimestre, del mismo modo que sucedió a finales de 2012 debido a los requerimientos de capital y las tensiones en los mercados de deuda soberana.

Mientras tanto, en la Unión Europea, las entidades esperaban también pequeños endurecimientos en los criterios de aprobación. "La demanda de financiación de las compañías y de las familias para consumo y otros fines disminuiría ligeramente en ambas áreas, sin grandes cambios con respecto a lo ocurrido en los meses finales de 2012", agregan.

En cuanto a la evolución de la economía, el Banco de España asegura que con la información disponible sobre el primer trimestre de 2013, se producirá una "prolongación del tono contractivo" de la actividad, en un contexto de "marcada atonía" de la demanda interna. En otras palabras: la salida de la crisis y la vuelta al crecimiento se retrasarán.

Las últimas señales económicas son "dispares" y, en conjunto, resultan coherentes con el mantenimiento de la "debilidad" del gasto de los hogares.

El instituto emisor señala que los datos referidos al sector de la construcción siguen apuntando a una continuación del "profundo ajuste" de esta actividad, mientras que la inversión en bienes de equipo durante el primer trimestre muestra una continuación de la "debilidad" de este componente de la demanda.

NI-NI EN ALZA

En este contexto, la institución que preside Luis María Linde alerta de que el número de jóvenes que está parado o inactivo y que no se está formando ha aumentado en ocho puntos desde 2006.

En 2012 el porcentaje de población joven que no hace actividades formativas es del 21 %, frente al 13 % de 2006.

De ese 21 % el 15 % son parados, mientras que el 6 % restante son inactivos.

El Banco de España destaca en su análisis del desempleo juvenil que los jóvenes que no están empleados ni siguen ningún tipo de formación son, en general, los de menor nivel educativo, aunque tengan mayor experiencia laboral.

Además, precisa que las característica de su hogar (tamaño, número de dependientes, resto de miembros ocupados) "sugieren" que este colectivo tiene mayores cargas familiares que los parados e inactivos que se forman.

En el caso de los parados que ni estudiaba ni trabajaba en 2012 cerca de un 70 % tenían experiencia laboral previa.

Además, casi el 50 % eran desempleados de larga duración (más de un año en esa situación), frente al 19 % de 2006.