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Cuanto más enamorado, menos habilidades cognitivas

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Para saber que enamorarse afecta al cerebro no hacía falta ningún estudio. Pero unos investigadores han comprobado ahora y de forma empírica que cuanto más enamoramiento, menor control cognitivo. Lo que no está claro es qué causa qué. Por fortuna, el amor apasionado, que cada vez menos es exclusiva de los adolescentes, dura poco.

Psicólogos y neurólogos holandeses y estadounidenses han descubierto que los amantes apasionados tienen más problemas para focalizar y concentrarse en una serie de tareas que exigen atención. El control cognitivo es lo que nos hace más humanos y se refiere a la capacidad de autocontrol, de expresar las necesidades en función del contexto. Interviene en la gestión de procesos cognitivos como la memoria de trabajo, el razonamiento o la resolución de problemas, las funciones ejecutivas del cerebro más elevadas.

Para medir el grado de control cognitivo, los investigadores analizaron el rendimiento de 43 personas enamoradas desde hacía menos de seis meses. Este tipo de amor apasionado es, por definición, de corta duración. Y es el preludio de una segunda fase de amor sosegado o de larga duración. O, en caso de que no llegue ésta, del fracaso de la relación.

Tras inducir a los participantes a pensar en su amado o amada por medio de la música romántica que más les gustase, midieron su grado de enamoramiento. Los psicólogos usan una llamada Escala de Amor Apasionado (PLS, por sus siglas en inglés). Creada en los años 80, usa una treintena de preguntas para medirlo. Entre ellas las hay del tipo sentiría un profundo desamparo si me dejara, a veces me estremezco de excitación con sólo verlo o me derrito cuando miro en la profundidad de sus ojos.

Ya motivados, tuvieron que hacer una serie de test con dos de las herramientas más usadas en psicología para medir el control cognitivo. Una era una versión del efecto de Stroop en el que palabras como palabra rojo o verde aparecen escritas en azul o amarillo, lo que provoca una interferencia semántica que afecta al tiempo de reacción. También usaron la tarea de flancos de Eriksen, para determinar la capacidad de suprimir las respuestas que no son apropiados en un contexto particular.

“Medimos el control cognitivo con dos tareas: el test de Stroop y la tarea de flancos. El grado de interferencia es estas pruebas es una medida del control cognitivo, cuanto mayor es su puntuación, menor control cognitivo”, explica la psicóloga de la Universidad de Maryland, Sandra Langeslag. “El nivel de interferencia apareció asociado con la puntuación que obtuvieron en la PLS”, añade. Los que mejor puntuaban en la escala del amor apasionado, peor lo hacían en las tareas cognitivas.

Ni la edad, los había desde los 18 a los 27 años, ni el sexo influyeron en los resultados. Estudios anteriores ya habían demostrado que el amor apasionado está relacionado con un foco obsesivo en la persona amada o el cambio en el orden de prioridades del enamorado. Algo que, por otro lado, casi todos los que se han enamorado alguna vez podrían corroborar. Pero esta es la primera vez que se mide su impacto en las funciones cognitivas.

“Cuando acabas de iniciar una relación romántica, probablemente te será difícil poner el foco en otras cosas porque dedicas la mayor parte de tus recursos cognitivos en pensar en tu amado”, razona Henk van Steenbergen, del Instituto Leiden para el Cerebro y la Cognición y coautor del trabajo que han publicado en la revista Motivation and Emotion.

Pero lo extraño de la relación del amor y el control cognitivo es que cambia cuando se pasa del enamoramiento a una relación prolongada. A diferencia de lo que han demostrado estos investigadores, estudios anteriores han comprobado que, cuando el sosiego llega al amor, el control cognitivo es mayor. “Nuestro estudio es sobre el amor romántico a corto plazo y hemos visto que cuanto más intenso es, menor control cognitivo. No sabemos si es algo bueno o malo. Pero otros estudios han mostrado que en las relaciones de larga duración, es bueno tener el adecuado control cognitivo porque, por ejemplo, evitará que te distraigas por otras personas que te puedan atraer”, dice Langeslag.

Como explican en su investigación, el mecanismo biológico de este cambio de rol del control cognitivo es que en las fases iniciales, las dedicadas a encontrar pareja, las funciones ejecutivas del cerebro pueden ser un obstáculo. Pero, llegada la hora de fijar la relación y tener hijos, el cerebro tiende a recuperar su dominio.

Queda por último una duda que este trabajo no puede despejar. Aunque existe una relación entre amor apasionado y un menor control cognitivo, no se sabe la dirección de esa relación. ¿Enamorarse de esa manera reduce las habilidades cognitivas o, es al revés, y las personas con menor control cognitivo son más enamoradizas?