El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, ha comparecido en el Congreso para informar de la tragedia sucedida en la frontera de Ceuta, donde al menos once inmigrantes fallecieron al intentar pasar la frontera tras la intervención de las fuerzas de seguridad españolas que dispararon pelotas de goma, botes de humo y cartuchos de fogueo.

Fernández Díaz ha acudido al Congreso a petición propia para dar cuenta ante la Comisión parlamentaria de Interior de lo ocurrido en Ceuta el pasado jueves, una tragedia rodeada de incógnitas, motivadas especialmente por las diferencias entre la versión de la Guardia Civil y las denuncias de los inmigrantes que lo vivieron en primera persona.

No está claro ni el número de fallecidos. Fernández Díaz ha señalado que en un principio les "consta el fallecimiento de nueve personas" y que días después aparecieron otros dos cadáveres en la playa del Tarajal. Sin embargo, fuentes de la Guardia Civil y de la Delegación del Gobierno en Ceuta llegaron a elevar la cifra hasta 15. Las ONG creen que podría haber más.

Esa madrugada, un grupo de unos 200 inmigrantes llegaron desde el monte marroquí de Dar Kuiba hacia el paso fronterizo de Buitz, una zona próxima a la playa ceutí de El Tarajal separada de la misma por una valla coronada con un alambre de cuchillas y un espigón.

El grupo se escindió y varias personas intentaron probar suerte echándose al mar, con la esperanza de alcanzar Ceuta bordeando el espigón a nado.

Fernández Díaz ha asegurado que la respuesta de las fuerzas de seguridad fue provocada porque el grupo de inmigrantes "mostraban una inusitada actitud violenta agrediendo con palos y piedras a los agentes" fronterizos.

DISPAROS "DESDE TIERRA" A "AGUAS ESPAÑOLAS"

El ministro de Interior ha narrado que mientras que el personal marroquí trataba de frenar el acceso de los inmigrantes a la frontera, la Guardia Civil para evitar su entrada "delimitó un área de antidisturbios" con el objetivo de "trazar" la frontera en el mar.

Fernández Díaz ha reconocido en ese momento que los agentes dispararon material antidisturbios "desde tierra a aguas españolas" mientras los inmigrantes nadaban tratando de llegar a la orilla, aunque ha asegurado que "no fueron alcanzados" por los medios de la Guardia Civil porque su "objetivo era disuasorio" negando cualquier "relación causa efecto" entre esta práctica y las muertes.

El responsable de Interior ha enfatizado en su comparecencia que "el objetivo no fue alcanzar a los inmigrantes sino hacer visible una barrera disuasoria".

Aunque en su primera intervención no ha aclarado el tipo de material utilizado, a respuestas de los grupos parlamentarios Fernández Díaz ha aclarado que fueron "pelotas de goma" y ha insistido en que nunca se dispararon "desde el mar porque las embarcaciones de la Guardia Civil no dispone de ese material".

Ha sido en su tercera y última intervención cuando el ministro aún ha precisado más y ha reconocido que también se usaron, siempre con carácter disuasorio, botes de humo y cartuchos de fogueo "que solo hacen ruido" porque no funcionan en contacto con el agua.

La Guardia Civil llegó a reconocer en una de sus versiones que efectivamente se utilizaron pelotas de goma y botes de humo para evitar la entrada de los inmigrantes, pero aseguraba que siempre dispararon al aire y exclusivamente en la zona de la valla, nunca contra quienes ya se encontraban en el agua.

Fernández Díaz ha asegurado que la zona de impacto "se situó en aguas españolas", aunque "lejos de donde se encontraban los inmigrantes" y siempre a una distancia de "25 metros", añadiendo que los medios fueron "reglamentarios y conforme a procedimientos autorizados".

"PÁNICO AL AGUA"

El ministro ha relatado como los agentes fueron testigos de cómo los chalecos y flotadores que se habían fabricado se desprendían de sus cuerpos y los inmigrantes, "dado su pánico al agua", intentaban aferrarse a ellos.

Una vez finalizadas las actuaciones de los antidisturbios, que duraron "22 minutos", Fernández Díaz ha asegurado que "se observó cómo en la orilla de la playa marroquí había cuerpos sin vida". Ninguno de ellos, ha añadido el ministro, portaba chaleco salvavidas ni otra ayuda de flotabilidad.

Para reforzar la idea de que las medidas antidisturbios no causaron las muertes, ha añadido que las autopsias realizadas a los inmigrantes fallecidos concluyen que murieron por sumersión, "sin que se encontraran en los cuerpos signos de violencia".

DEVOLUCIÓN DE INMIGRANTES

Fernández Díaz ha reconocido que 23 inmigrantes consiguieron alcanzar la playa española, "algunos auxiliados por la Guardia Civil" y "de forma inmediata fueron rechazados", entregados a las fuerzas marroquíes "de las que escaparon y que les estaban reclamando". Fernández Díaz ha incidido en que esto no es una devolución en caliente porque estas personas, según "el concepto operativo" que inspira la actuación, técnicamente no habían entrado en España.

El ministro afirma que es imposible establecer una línea imaginaria en el mar que de continuidad a la frontera terrestre entre Marruecos y Ceuta desde donde ejercer la "contención y rechazo" de los inmigrantes sin poner en peligro su vida. Por eso, la Guardia Civil traslada esta "línea imaginaria" a la orilla del mar, formando un cordón de agentes que espera a los inmigrantes. Mientras ellos no rebasen este cordón, no se considera que hayan entrado en España y no se les aplican las garantías jurídicas frente a la expulsión que contempla la legislación de extranjería.

Así las cosas, concluye que "en el intento de asalto masivo no se consumó ninguna entrada ilegal de inmigrantes en territorio nacional a efectos del Régimen General de Extranjería, en tanto que ni en la valla ni en la lengua de agua ninguna persona inmigrante rebasó esas líneas". "No estamos por tanto ante un supuesto de esa devolución en caliente, que sería irregular, puesto que parte del supuesto de que se ha entrado en territorio nacional y no ha sido así", ha asegurado.

En su opinión, "cualquier otra interpretación" de este "concepto operativo" resultaría "insostenible y daría un éxito poderoso a los traficantes" de personas, ya que "reconocer vulnerabilidades en las fronteras es darle armas a las mafias".

Un vídeo de un ciudadano grabado desde un inmueble cercano a la costa y difundido por LaSexta demostró que al menos ocho personas habían alcanzado chapoteando la playa, donde los agentes españoles les estaban esperando. Estas personas fueron devueltas sobre la marcha a Marruecos, sin el preceptivo procedimiento administrativo.

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