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Los errores de maquillaje que siempre cometes (y cómo solucionarlos)

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LABIOS MAL PINTADOS
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Estrenar un nuevo producto de maquillaje siempre es una pequeña ilusión. Probar una barra de labios, jugar con una sombra nueva, ver el efecto de esa base en la piel... es interesante y divertido. Y suele traer consigo una decisión: la de maquillarse bien, por una vez. La de no cometer errores y tratar de hacerlo lo mejor posible. Pero ¿cómo se hace eso?

Para lograr el mejor resultado al maquillarse, hay que conocer bien la propia piel (si es grasa o seca, si aguanta bien el maquillaje, si tiene alergias) y saber qué productos y colores funcionan mejor y con cuáles se está más cómoda. Así, no es igual una barra de labios más seca que un gloss, que aporta brillo pero suele ser pegajoso... Aún así, hay unos trucos básicos que pueden evitar errores de maquillaje y que a veces se pasan por alto.

Natalia Castañón y Blanca Hernández son maquilladoras oficiales de la firma de cosmética Douglas Make Up y dan algunas claves que muestran cuáles son los fallos más frecuentes durante el proceso. ¿En qué nos equivocamos?

- Al empezar, no preparar la piel: para obtener un buen resultado hay que partir de un material bueno, al menos en la medida de lo posible. "La piel del rostro debe cuidarse y estar hidratada", relatan, tanto en general como con un contorno de ojos que cuide las zonas más sensibles. También resulta útil usar una prebase, un producto que cada vez resulta más asequible y es fácil de encontrar.

- Y al acabar, sellar mal el maquillaje: si pintamos y lo dejamos al aire, es posible que el maquillaje se caiga. De ahí que lo mejor sea dar "una capa de polvos translúcidos, para matificar", cuenta Hernández. Así el maquillaje se quedará en su sitio.

- Elegir mal el tono de base: porque siempre se prueba en la mano, cuando el lugar exacto para probarlo es el lateral de la cara, un poquito más arriba de la barbilla. Ahí se comprueba de verdad el color y cuánto cubre.

- Usar las brochas poco y mal: no está mal usar los dedos, y de hecho hay grandes maquilladores que no usan otra herramienta. Pero hay que ir probando para saber qué va mejor para cada uno.

brochas

- El pelo sintético, para una cosa; el natural, para otra: las brochas de pelo sintético (las que parecen de plástico) "sirven para aplicar los maquillajes más grasos, como las bases o las sombras cremosas", relata Natalia Castañón, mientras que los de pelo natural (suelto y suave) sirven para productos en polvo. No las mezcles o tu cara estará más cerca de un picasso de lo que querrías. Y por supuesto, ¡limpialas! "Si no los lavamos, corremos el riesgo de estropear el producto", relataba Maite Tuset, senior artist de MAC, en este artículo.

- Pasarnos con las cantidades: admitámoslo, pocas veces alguien se queda corto con la base, el color o el pintalabios. El pecado está en el exceso. De hecho, últimamente hay una tendencia no make-up, a ir maquillada como si no se llevara maquillaje. Las claves las tiene Grazia.

- Confundir los productos: si uno se llama corrector y otro iluminador, ¿no será porque sirven para cosas diferentes? Pues sí. "Si tapamos la ojera con iluminador porque es más clarito y pensamos que va a funcionar mejor, al final solo nos quedará una ojera gris y cuarteada, porque seguro que nos pasaremos de producto", asegura Blanca Hernández. Además, no hay que olvidar usar polvos matificadores cuando se usa iluminador: aquí lo explica la experta de belleza de Grazia.

corrector maquillaje

- Difuminar poco: mejor hacerlo mucho. Ocurre como con el exceso de producto, es mejor quedarse cortos. Los colores muy fuertes o los maquillajes marcados pueden quedar bien en ciertos rostros, pero es mejor ir aumentando poco a poco de fuerza hasta dar con el punto exacto del tono que nos gusta.

- Elegir una máscara de pestañas por el contenido: la clave está en fijarse en el cepillo. Si te cuesta pintarte sin mancharte y quieres dar volumen, lo mejor es una máscara de pestañas con cepillo de silicona, más corto y no demasiado ancho.

- Dejar la máscara a medio cerrar: apretarla bien es fundamental. Así no le entrará aire y no se secará. Y otro truco: "Nunca la batimos", confiesa Castañón. Eso de darle aire como si fuera una zambomba, ¡nada! Y recuerda que un rímel medio caduca a los tres-seis meses. Si se te seca antes de ese tiempo, una pista: mételo unos segundos en agua muy caliente y volverá a la vida.

mascara pestanas

- No desmaquillarse: el error definitivo. "Es fundamental para que al día siguiente el maquillaje esté perfecto", relata Hernández: "Para maquillarse bien hay que desmaquillarse muy bien". Además, es fundamental por higiene, para mantener la piel limpia y cuidada y para evitar el envejecimiento prematuro. No hace falta dedicarle mucho tiempo, ni demasiados productos, pero sí hacerlo bien. “Para eliminar una cantidad media de maquillaje, un solo producto es suficiente”, explicaba la dermatóloga Minia Campos, de la Asociación Española de Dermatología y Venereología (AEDV), a S Moda en este reportaje. Porque, como ilustra Hernández, "maquillar la piel es como un pintar el cuadro: el lienzo tiene que estar impoluto".

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