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Picasso, Miró, Dalí, Tàpies...también diseñaron portadas de discos (FOTOS)

15/06/2015 07:46 CEST | Actualizado 15/06/2015 07:46 CEST
JAVIER PANERA

Todo comenzó con una botella de coñac. A finales de los 70, la marca Fundador lanzó una promoción con la que regalaba un vinilo por cada compra de un lote de botellas. Javier Panera tenía entonces 13 años y sus padres regentaban una tienda en la que vendían la bebida. Así que los discos empezaron a entrar en su casa a pares. Y gratis.

Panera, que ahora es profesor de Cultura Audiovisual de la Universidad de Salamanca, empezó a acumular más y más música hasta reunir los cerca de 12.000 discos de todas las épocas y estilos que hoy almacena en su buhardilla. Una pequeña parte de esa colección, unos 1.500, se pueden ver en la exposición Días de Vinilo, abierta hasta el 13 de septiembre en el Museo Patio Herreriano de Valladolid.

Con ella acredita la "relación de intercambio" entre las artes visuales y la música desde los años 40 y hasta ahora. Pone énfasis en aquellos momentos en que los mejores artistas colaboraron estrechamente con músicos coetáneos, especialmente diseñando las portadas de sus discos. Un elemento que se introdujo en 1940, cuando llegó el deseo de ilustrar, con fines estéticos, informativos o promocionales, el nuevo envoltorio de los discos. La estrategia funcionó: las ventas se multiplicaron por cinco de la noche a la mañana.

Antes de que el coñac Fundador potenciase para siempre su afición por la música, Javier Panera ya era aficionado a los discos. “Heredé una pequeñita colección de mi familia porque mis abuelos, en los años 50, ponían discos en un bar que tenían en el pueblo. Desde pequeño ya vi discos en casa y siempre me recuerdo comprándolos”, explica en una sala del museo, rodeado de portadas de vinilos de todas las épocas.

Esas portadas no eran un elemento más, sino un auténtico escaparte de arte. Prueba de ello es que Joan Miró, Pablo Picasso, Salvador Dalí o Miquel Barceló trabajaron codo con codo con músicos como Raimon, Camarón, Paco Ibáñez o Juan y Junior para diseñarles las carátulas de algunos discos. En esta galería puedes ver varios ejemplos:

Días de vinilo

“Picasso ponía como condición que en la portada del disco no apareciera otra cosa que su obra”, explica Panera. Y su postura era radical: no permitía que se añadiese ni el nombre del músico ni el sello discográfico. Además, el artista malagueño no solía hacer portadas específicamente, sino que como mucho cedía alguna pintura que había firmado previamente. “Hizo alguna excepción como con Juan y Junior. La discográfica española la rechazó y entonces la tuvieron que poner en la contraportada. En la portada colocaron una foto de los cantantes porque la discográfica entendía que el dibujo de Picasso [apenas unos trazos con una dedicatoria] era un suicidio para las ventas”, remarca.

Rodeado de portadas de vinilos, Panera habla como encajado en otra época, aquella en la que “tan importante era lo que sonaba como el propio disco”. “A lo mejor ahora tiene más poder la imagen a través del vídeo o a través de soportes como YouTube que las portadas de discos”, admite, aunque repite que no es nada apocalíptico: "Unos soportes sustituyen a otros y yo creo que la música de cada época hay que escucharla con el soporte de cada época".

EL VINILO COMO FETICHE

Con todo, incide en que ahora, con el repunte de las ventas de vinilos, el diseño de las portadas vuelve a cobrar importancia. “Hoy la gente o compra vinilos como fetiches, porque luego la música la escucha en mp3, o directamente se baja la música de internet, pagando o sin pagar”, apunta.

Por eso, subraya que la labor del diseñador de portadas tiene una importancia capital porque, si se equivoca, arruina las posibilidades comerciales del disco y comete “un grave error” a la hora de reproducir la asociación entre imágenes y sonido: “No se puede representar en la portada de una banda que hace rock fuerte o que hace punk algo que haga pensar que su música son baladas…”.

Y, así, llega el lamento de Panera, que constata que en los centros académicos, muchas veces, se ha contado “una historia del arte sorda”, se ha creado “una historia falsa del arte en la que supuestamente el arte es autónomo de otros modos de cultura, cuando lo normal es que los músicos se relacionen con artistas visuales, con gente del mundo del teatro, del cine”. “A veces parece que no sonaba música de fondo cuando Picasso pintaba las Las señoritas de Avignon".

DÍAS DE VINILO

Una historia del diseño gráfico musical.

Museo Patio Herreriano de Valladolid

Salas 1, 3, 4, 5, 6 y 7.

Hasta el 13 de septiembre.

Horarios: de M a V de 11 a 14 y de 17 a 20 h. S y festivos, de 11 a 20 h. D, de 11 a 15 h.

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