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La dieta mediterránea disminuye la mortalidad

28/03/2014 07:27 CET | Actualizado 27/05/2014 11:12 CEST
GTRESONLINE

Desde hace varios años, las personas tienden a cuidarse e intentan comer más sano. Al practicar ese hábito no solamente hay un objetivo estético sino también uno saludable, ya que está comprobado que comer sano realmente hace bien.

Un estudio científico realizado por Corella D y colaboradores ha demostrado que la dieta Mediterránea no solo reduce los niveles de glucosa (conocida como "azúcar en sangre") y lípidos (grasas) en sangre, sino también el riesgo del accidente cerebrovascular (ACV).

La dieta Mediterránea tiene sus orígenes en Italia, especialmente en el sur del país, España y Grecia. Está compuesta principalmente por verduras, frutas, nueces, pollo, pescados, mariscos y aceite de olvia extra-virgen. También se considera parte de esta dieta una baja cantidad de carne roja, y el consumo moderado de vino, preferencialmente el tinto.

Los científicos han descubierto que la dieta Mediterránea puede prevenir el riesgo genético del accidente cerebrovascular (ACV), ya que interactúa con una variante genética particular que hasta este momento estaba solo asociada con el riesgo para desarrollar diabetes mellitus tipo 2.

La diabetes mellitus tipo 2 o también llamada adulta es una enfermedad metabólica en la cual la glucosa está aumentada en la sangre por una resistencia a la insulina. ¿Qué significa eso? La insulina es una hormona secretada por el páncreas, y su función es ayudar a la glucosa, una fuente de energía, a ingresar a las células. En algunos casos las células no responden a la acción que ejerce esta hormona (se denomina resistencia a la insulina), por lo tanto, la glucosa no puede entrar en las células, y permanece en la sangre en una cantidad más elevada de lo normal. La glucosa elevada en sangre (hiperglucemia) por un prolongado periodo de tiempo causa daño en los vasos sanguíneos aumentando el riesgo de enfermedades cardiovasculares (infarto de corazón), accidente cerebrovascular (ACV), fallo renal, daño en los nervios (pérdida de la sensibilidad), y daño ocular (pérdida de la visión).

Un ACV ocurre cuando se interrumpe el flujo de sangre a una parte del cerebro por una obstrucción en un vaso sanguíneo o se reduce drásticamente el volumen de sangre por la ruptura de uno o más vasos sanguíneos. Esta situación hace que el cerebro tenga disminuida la cantidad de sangre oxigenada. En el caso de la diabetes mellitus tipo 2, con el paso del tiempo el daño que produce en los vasos sanguíneos favorece la producción de una placa ateromatosa (arterioesclerosis) que obstruye la circulación sanguínea. Luego, cuando en algún momento se produce una obstrucción del flujo de sangre, en cuestión de minutos las células cerebrales comienzan a morir, y se produce un infarto.

En el estudio mencionado, el responsable es el gen TCF7L2 localizado en el brazo largo (q) del cromosoma 10 (10q25.3) que tiene la información para la síntesis de una proteína que participa en el control de la glucosa en sangre ("azúcar en sangre"). Algunas variantes (alteraciones/mutaciones) del genTCF7L2 se han asociado al desarrollo de la diabetes mellitus tipo 2 o adulta.

Esto significa que los pacientes que tienen una variante del gen TCF7L2 tienen una predisposición genética para desarrollar diabetes mellitus tipo 2 con todas las complicaciones comentadas, inclusive el desarrollo de ACV.

Este interesante y novedoso estudio demostró que la dieta Mediterránea disminuye los niveles de glucosa en ayunas en sangre, lípidos en sangre, y el riesgo de ACV en personas que tienen una variante del gen TCF7L2. Estos hallazgos no pueden pasar desapercibidos. Las personas que tienen una variante genética se ven positivamente beneficiadas solamente por adoptar una comida en particular por un determinado periodo de tiempo. En el caso de este análisis el seguimiento fue de 4,8 años.

Otros dos estudios también demostraron los beneficios de la dieta Mediterránea y fueron publicados en la revista New England Journal of Medicine (2013). Estruch R y colaboradores demostraron en su estudio que las personas que tienen un alto riesgo cardiovascular y consumen una dieta Mediterránea con aceite de oliva extra-virgen o nueces logran disminuir su riesgo de eventos cardiovasculares. Mientras que en el estudio realizado por Bao Y y colaboradores comprobaron que las personas que consumen nueces siete o más veces a la semana tienen una disminución de la mortalidad de un 20%, un número realmente significativo, y para tener en cuenta.

Es probable que estos grupos de investigadores continúen con el seguimiento de estos pacientes para intentar llegar a otras conclusiones, pero igualmente estos descubrimientos son importantes y significativos, y demuestran cómo un pequeño cambio de hábito alimentario tiene un gran impacto en la salud de una persona.

Es realmente increíble cuando uno se pone a pensar, y reflexiona sobre cómo la dieta influye en nuestros genes. Parece que fuera algo de ciencia ficción. Pero no solamente eso, sino que nos demuestra la importancia que tienen los genes y la comida en nuestra vida.

En conclusión, ¡no hay ninguna duda que hay que comer sano!