Patricia Ramírez

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¿Por qué te quedas con cara de "no sé qué hacer" en lugar de defender tus derechos?

Publicado: 30/01/2013 07:54

Cuando era pequeña, podría tener diez, doce años, recuerdo que mi padre en casa siempre compraba todas las semanas Cambio 16, Interviú y El Jueves. Mi casa nunca ha sido una casa de censuras, ni de temas prohibidos ni nada parecido. Más bien ha sido un lugar en el que se podía hablar de todo. Así que mi padre nunca me dijo "niña, no leas El Jueves". Y a mí El Jueves me hacía mucha gracia, sobre todo lo que a esa edad tenía más sentido para mí, como Mi Dios y alguna historieta más. Por supuesto con las de Mamen, como no las entendía, desistía. En fin, lo que más me gustaba de El Jueves era la portada, y recuerdo que en el interior había un apartado en el que venían otras portadas alternativas. Rezaba algo así como "Sólo podemos publicar una portada, pero teníamos cuatro más". Pues eso es aplicable a este artículo. Tiene un título, pero se me ocurren todos estos más... "El que no llora no mama", "¿Conoces tus derechos? Pues hazlos valer" y "Tienes lo que te mereces".

El otro día, de viaje a Sevilla, me paré en la A92 a desayunar, y el café no estaba bueno. Nada más ponérmelo el camarero, le dije que me pusiera por favor más leche que estaba raro. Pero añadir más leche no hizo más que empeorar la situación. El café olía y sabía mal. El pobre camarero, amabilísimo, me lo cambió dos veces y me dijo que la leche de la bolsa estaba recién puesta. Total, imbebible, lo dejé y le pedí que por favor me pusiera un zumo de naranja. Todo esto en un ambiente de amabilidad y cordialidad, por supuesto. Se acercó el encargado al ratito y de forma tan educada como el camarero, me dijo que no lo entendía, que acababa de rellenar la lechera.

Y en ese momento, el señor que tenía a la izquierda en la barra, que llevaba casi todo el café bebido, saltó "pues a mí también me está sabiendo mal, pero me da cosa decir nada". Y lo dijo casi sonrojado y con cara de no querer hacer mucho ruido. Y ya su comentario tuvo un efecto dominó y el señor de su izquierda, también manifestó que había decidido no bebérselo porque la leche estaba agria. ¡¡PERO ALMA DE DIOS!! Pensé yo, ¿cómo que te da cosa decir algo, si vas a pagar un euro veinte como mínimo por el café? Y aunque fuera gratis. ¿Te estás tomando la leche agria por no quedar mal? Claro, ahora se entienden muchas cosas, como que la clase política haga el egipcio cada vez que deciden saltarse la escala de valores ¿Cómo no van a robarnos algunos políticos que tenemos, si no somos capaces de protestar por un café? Que antes nos da un diarreazo y nos vamos por el wáter para abajo, que quejarnos por la leche.

Nos quejamos en Twitter, hablamos y hablamos entre nosotros, bla, bla, bla, pero a la hora del uno contra uno, a la hora de cortar el bacalao y decir lo que pasa al responsable inmediato, la mitad se "caga", con perdón. O se caga porque la leche le sienta como un tiro o porque no le sale del pecho reivindicar lo que es suyo.

Pero, ¿por qué no te quejas?

  • Unas veces no lo haces porque no sabes si tienes derecho a la queja. Pues no te preocupes, que además de todo lo que pone en la Constitución, te voy a dar algunos siete puntos más par que sepas a qué tienes derecho.
  • Otras veces porque te da pereza. Fatal, fatal, así nos va. ¿Cuánto individuo hay suelto que no fue a votar y no para de maldecir el sistema, lo que no funciona y a los que nos mangan? Tienes derecho a votar y a no hacerlo, pero hombre, sé coherente. Si tienes ideas, PARTICIPA. Si no te gusta lo que tienes, responsabilízate del cambio, mueve el culo y ve a las urnas.
  • Y otras veces porque no sabes cómo. Bueno, pues para eso existen los entrenamientos en habilidades sociales. Nos enseñan cómo pedir las cosas, a hacer crítica constructiva, a decir lo que no nos gusta de los demás sin humillar ni herir a la persona, a anteponer tus derechos y necesidades antes que la tiranía de otros, y a ser una persona socialmente activa en cuanto a tus emociones y a la defensa de tus derechos.
  • Otro motivo que te paraliza ante la crítica es el miedo y el evitar los conflictos. Pues los conflictos la mayoría de las veces no son agradables, pero sí necesarios. Te permiten posicionarte y no comulgar con lo que no deseas. Si tú no te pones en tu sitio, ¿quién lo va a hacer por ti? Nadie. Piensa que no debes evitar un conflicto sobre aquello que para ti es importante; igual lo que deberías hacer es gestionarlo con inteligencia. Tener un conflicto no es sinónimo de gritar, querer ganar siempre y salirte con la tuya, NO. Tener un conflicto implica querer un cambio, un cambio que puede negociarse, a veces con un poco de tensión, pero tratando de que las dos partes salgan beneficiadas.

Aquí tienes siete derechos básicos que tienes como PERSONA. Consigue que te los respeten.

  1. Tienes derecho a que te traten con respeto, eres digno de ser respetado, desde la persona que convive contigo hasta tu jefe. Si permites que los demás te ninguneen, te griten o humillen, si das esa imagen, nadie se apiadará de ti. Les estarás transmitiendo que te sientes un mierdecilla y por lo tanto, pueden tratarte así como te sientes. Ponte en tu sitio. Cuando alguien te falte el respeto, házselo saber, di frases como "no me hables alto, no me gusta que me grites, me siento incómodo", "no utilices esos términos conmigo, si no me respetas y me hablas insultándome, cortaré la comunicación hasta que me trates con respeto", "no sé si te das cuenta que estás gritando, por favor, para". Por supuesto, predica con el ejemplo, y di esto en un tono conversacional, con cara de querer dialogar y sin insultar.
  2. Tienes derecho a decir que NO sin sentirte culpable o egoísta. Piensa que el que te pide un favor, cuenta con esa alternativa. No te comprometas si no quieres. Decir que no es desagradable, porque tú crees que le estás fallando a alguien. Pero es preferible pasar este mal rato a que te impliques y luego sufras porque no tienes tiempo para hacerlo, porque te cambia los planes o porque hubieras preferido hacer otra cosa. Las personas se acostumbran a pedir a quienes siempre están disponibles, y no piensan que "a ti te gustaría hacer otra cosa", porque imaginan que si de verdad es así, lo dirás. Ellos tienen el derecho de pedir y tú de rechazar. Y si no lo entienden, allá ellos. Aprende también a vivir con la idea de que tus decisiones no siempre les van a parecer bien a todo el mundo.
  3. El derecho a estar solo cuando tú lo escojas. Puedes decidir qué hacer con tu tiempo sin sentirte culpable. ¡Ojo! No confundas este derecho con apartarte de tu vida familiar, desatender tus obligaciones como madre/padre y como miembro de la familia. Significa que no todo tiene que ser "juntos", que tienes derecho a tener tu espacio, tu deporte solo, tu tiempo de lectura. Las personas posesivas terminan por asfixiar la relación, no solo las de pareja, sino las de amistad y las de familia. Tú tienes necesidades y son tan importantes como las de los demás.
  4. El derecho a hacer con tu cuerpo lo que quieras, las actividades que deseas, y no ser juzgado por la escala de valores de los demás. Hay gustos como colores, ni los tuyos son mejores que los de otro y ni los de otros son mejores que los tuyos. Haz lo que te apetezca siempre y cuando no faltes el respeto o hagas daño a los demás.
  5. El derecho a protestar por lo que has pagado y por lo que te mereces. Eres un usuario y un cliente, que recibe servicio y paga a cambio. Si no recibes aquello por lo que has pagado, dilo, es tuyo. Si no te sientes bien tratado, dilo, con educación y buenas maneras, pero dilo. Si no terminarás con una úlcera en el estómago, de tanto callar y callar; por algún lado reventarás.
  6. No eres perfecto, tienes derecho a cometer errores... y por supuesto, responsabilizarte de ellos. Una forma de aprendizaje es el ensayo-error. Sé valiente, es mejor pedir perdón que pedir permiso. Hay veces en las que tienes que tomar decisiones, liderar un proyecto, proponer ideas, ser creativo. Es preferible tener alguien que lo intenta que a alguien que por no equivocarse, se queda en la retaguardia. Ese tipo de personas no enriquecen nada. No se equivocan, pero tampoco avanzan.
  7. Tienes derecho a no responder a las expectativas de los demás, a sentirte a gusto con la forma en que te vistes, con tu personalidad, tu peso y con cómo eres. Sólo tienes que cambiar si tú determinas que el cambio es bueno para ti, porque te hace ser mejor persona, porque te gustaría tener otro aspecto físico, porque te mejoraría tus condiciones laborales, por el motivo que sea. Sea el que sea, que lo elijas tú. Bastante difícil es cambiar como para hacerlo sólo por agradar a los demás.

La forma en cómo defiendas estos derechos es clave:

  1. Sé directo, si quieres algo, llama a la persona y di lo que necesitas, tanto por defecto como por exceso. No esperes a que nadie adivine qué necesitas, eso no es una conducta asertiva.
  2. No hables alto, no grites, mantén un volumen de voz conversacional.
  3. Deja de lado la ironía y el cinismo, solo empeoran y ponen a la defensiva al otro.
  4. No hagas juicios de valor ni critiques a la persona. De ella te molesta su comportamiento, no su persona.
  5. Pide las cosas por favor, crea un ambiente relajado para negociar y hablar de temas que generan tensión.
  6. Respeta el turno de palabra, deja que el otro se exprese, no adivines lo que va a decir, como si ya estuvieras de vuelta de todo. Lo que la otra persona tiene que decir también es importante; si escuchas con atención e interés, descubrirás muchas cosas que no sabías y entenderás puntos de vista que ahora desconocías.
  7. No trates de humillar ni estar por encima de nadie, eso no te hace ser una buena persona.
  8. No tengas gestos agresivos, no señales con el dedo, ni levantes la mano.
  9. Mantén la mirada y sonríe, estáis hablando, no peleando.
  10. Para la conversación si crees que puede acabar en pelea. No es el momento, recupérala cuando estéis en una situación más tranquila.

La próxima vez que te sirvan algo que no esté en condiciones, recuerda, es mejor perder la amistad con el camarero que tu barriga. Un abrazo a todos.

 

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22:43 de 01/02/2013
Gracias Patricia por estos artículos.

Un saludo.
09:16 de 01/02/2013
Buenos días,
Desde las asociaciones de consumidores, ASGECO Confederación y CECU, animamos a los consumidores a reclamar sus derechos, informándoles sobre estos y facilitándoles los trámites.
Ponemos a su disposición la web http://www.noclamesreclama.org/ y la aplicación para smartphones (Androit o iOS) “Reclama” http://bit.ly/WAh9iH.
Este interesante artículo pone de manifiesto la legitimidad de reclamar cuando consideramos que nuestros derechos están efectivamente vulnerados por las actuaciones de otros operadores del mercado. Así podemos ilustrar el verdadero poder del consumidor ciudadano en pro de una nueva organización de este mercado, más justa, más responsable y más sostenible.
Además, es cuando los consumidores detectan están estos problemas, y cuando reclaman, que las asociaciones de consumidores pueden actuar, publicitando unos comportamientos ilegales o incorrectos en favor del conjunto de los consumidores y de la sociedad.
Un saludo.
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whitesther
La esperanza es el sueño de un hombre despierto
08:20 de 31/01/2013
Si es que aparte de las razones expuestas en el artículo, parece que nos da apuro decir nada por " el que dirán". Parece que en España, mucho se basa en el aparentar lo que no se es. Comprobado.
Tenemos un sentido del ridículo incomprensible. Hay cosas que nos deberían avergonzar profundamente y sin embargo nos avergüenzan tonterías. De verdad, somos tremendos.
Este usuario ha decidido no usar el programa de medallas.
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09:05 de 31/01/2013
Has dado en el clavo,Whitesther. Es el que dirán, las apariencias lo que verdaderamente importa a los españoles. La realidad tiene menos importancia. Somos como pavos reales.
Buenos días y un saludo.
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whitesther
La esperanza es el sueño de un hombre despierto
09:43 de 31/01/2013
Hola, buenos días Hojaranzal:
Es que es una pasada, como si a mi me importara lo que piense el vecino de lo que hago o digo, pero es que al parecer, a la inmensa mayoría de la gente, sí que le condiciona para hablar y para hacer o dejar de hacer cosas. Fíjate que a mi, decir a la cara las cosas, me ha traído más de un disgusto. Pero que quieres, no lo puedo evitar.
Un saludo y buen día.
23:38 de 30/01/2013
Simplemente me ha encantado la exposición, reconozco muchas de esas situaciones...
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Superusuario de El HuffPost
bebito
23:28 de 30/01/2013
Estimadisima, porqué quejarse si total no vale para nada. tenemos derechos? Cuales? Derecho a callar, derecho a silenciarse, derecho a que? Pequeña, en este pais los derechos solo aventajan a politicos, mafias indistintas, narcos. Esos tienen derechos y buenos abogados, la poblacion española solo tiene derecho a callar como buenas putas.a silenciar su descontento y a comerse la mierda de los bancos , los partidos polticos, la monarquia y otros estamentos diafanos de lo establecido.Para que eso se acabe tristemente lo mas simpaticos es levantarse un dia y hacer fuego
19:44 de 30/01/2013
Algo tan básico como son las habilidades sociales, ¡¡que tanta falta hacen en este país!!, donde no respetamos, donde nos avengonzamos, donde no dialogamos, como vamos a ser críticos con l@s corruptos, con l@s explotadores, con l@s machistas, con los maltratador@s. Asi nos luce el pelo...
19:38 de 30/01/2013
Opino como un compañero anterior, a mi en general me gustan las exposiciones de Patricia, pero como todo humano nunca se contenta a todos/as ni siempre se acierta.
Me gusta el artículo, aunque he de reconocer que en las villas y pueblos no es fácil, pues rápidamente cae una etiqueta que pone "PROTESTON" "DESAGRADABLE" "NO LE SIRVE NADA"(esto simplemente por una cosa.), en vez de reflexionar y el "perjudicado/a" pensar " puede tener razón, voy a analizarlo"
Me recuerda cuando compras un juguete de 50 o 60 euros, y a los 10 dias falla, ... y dices "no, esto no es normal, voy a la tienda a que me dean otro"... y vas al tienda... y te dan otro, pero apasados otros 10 o 12 dias, falla de nuevo y luego piensas "no, no puedo volver que ya fui una vez". Claro con esta política, los chinos no deben invertir en calidad, simplemente poner algo más para darle una segunda oportunidad a los protestones, y el flujo de dinero se va a oriente ;-) que nos reimos, pero no es una coña!!! como todo lo demás ;-)
12:34 de 30/01/2013
Somos un país de temperamento explosivo: o tragamos con todo o estallamos y pasamos a mayores. Esto, desde mi punto de vista, es en parte tradición cultural, pues aquí quien más chilla es quien más razón tiene, y otra parte de déficit educativo. En los USA, en todos los centros de enseñanza hay grupos y asignaturas de dialéctica y de debate, y los estudiantes se acostumbran desde pequeños a defender su punto de vista frente al de los demás en un entorno regulado. Aquí nos adoctrinan sin derecho a rechistar y así nos va.
http://laanodinarealidad.blogspot.com.es/
13:26 de 30/01/2013
De poco les sirve el debate cuando tienen un monstruo corporativo de dimensiones bíblicas. Que van a terminar como en el mundo tal y como lo conocemos.
13:26 de 30/01/2013
Con el mundo, perdón.
11:54 de 30/01/2013
El último artículo de la "superwoman" la verdad que fue muy desafortunado. Pero este sí me parece muy valido e inteligente, un saludo.
11:00 de 30/01/2013
Debemos entender que en muchas situaciones (sobre todo laborales), incluso con un uso magistral de las diferentes técnicas asertivas, la prepotencia "caciquil" y "pseudofeudal", que impera entre nuestros empresarios (recordemos que en España, empresario es el que tiene pasta para montar un negocio, sin que necesariamente, tenga la más mínima capacidad para manejarlo), te pueden mandar a la calle a la velocidad del acelerador de hadrones, lo que no ayuda nada al desarrollo de nuestra autoestima como debería. Pero también es cierto, que nuestra vida "no profesional", es el campo de entrenamiento perfecto para que el día que exista la justicia (de verdad), y España sea un país con una verdadera cultura democrática, podamos reclamar un trato digno en todos los campos de nuestra vida.
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Superusuario de El HuffPost
jose p g
Todos somos granitos. Juntos haríamos montaña
10:57 de 30/01/2013
Estoy de acuerdo en general con el artículo. El problema muchas veces en este país (es el que conozco) es que tenemos dos marchas inamovibles. O nos callamos (como dice la expresión) como putas pase lo que pase tragando y tragando, o finalmente explotamos a lo bruto y nos ponemos a gritar como locos haciendo imposible cualquier mínimo razonamiento. Supongo que ayuda mucho, como ya han dicho por aquí, haber vivido o haber sido educado por personas que se han pasado la mitad de su vida en un estado de terrible represión donde te podías jugar la vida ante la mas mínima discrepancia con la realidad existente. Y, como tambien se ha dicho por aqui, ahora son tantas y tan seguidas las veces al dia que personas o representantes de empresas quieren tomarte el pelo y estafarte, que al final te hacen cansarte de querer quejarte de todo, lo que no es escusa para agachar la cabeza y tirar la toalla. Pero es complicado.
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09:47 de 30/01/2013
En Salamanca había dos periódicos: La Gaceta que pertenecía al "Movimiento", y el Aselanto que era todo lo liberal que se podía ser entonces. Mi padre compraba a diario el Adelanto, que yo aprendí a hojear desde niño y a leer a medida que iba creciendo.
En cuanto a lo de quejarnos para defender nuestros derechos, somos una sociedad que no hemos tenido nunca derechos; Franco los suprimió todos y la corrupción de los partidos políticos en democracia no nos ha ayudado a adquirir confianza en nosotros mismos. Los políticos siguen abusando del pueblo lo mismo que sucedía durante la dictadura. ¿Reclamar a quién, si seguimos teniendo dos justicia como siempre?
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Campanilla
Pensamientos
09:40 de 30/01/2013
Defender los "Derechos Básicos" no resulta tan fácil como parece, sobre todo porque las obligaciones de la vida diaria, no nos permiten detenernos media hora, una hora... ante una situación que nos está jorobando una parte del día, o el día entero. Son demasiadas las ocasiones en las que sientes que te están engañando con algo y sí que es cierto, resulta muy gratificante detenerte y decir.... no me voy a callar, contar hasta tres y empezar a hacer tu planteamiento, queja o reclamación.
11:29 de 30/01/2013
Deberías releer el artículo, y si después de la relectura sigues pensando así, vuelve a leerlo por tercera vez, por cuarta, por quinta...
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Campanilla
Pensamientos
11:59 de 30/01/2013
Muy reflexivo tu comentario.