Mourinho, contigo empezó todo: vuelve 13 años después el arquitecto que transformó al Real Madrid
Devolvió la competitividad a un equipo que necesitaba alcanzar al mejor Barça de Guardiola... Y terminó en un ambiente tóxico irrespirable.
The special one. La llegada de José Mourinho al Real Madrid se recuerda como esos momentos que son breves, pero que dejan un gran recuerdo. Su figura no se puede entender por la obtención de títulos (una liga, una Copa del Rey y una Supercopa de España) sino desde una perspectiva estructural.
Ahora, 13 años después, un Mourinho distinto —viene del Benfica y no de ganar la Champions con el Inter de Milán como entonces— inicia su segunda etapa en una Casa Blanca en crisis tras dos años sin ganar nada y con un vestuario dividido.
Cuando aterrizó en el Santiago Bernabéu allá en el 2010, el Real Madrid era un equipo con gran capacidad económica y grandes futbolistas, pero carecía de algo que había perdido: identidad. Su aportación fundamental para muchos fue la de arquitecto de una transformación en el club: deportiva, mental y, sobre todo, competitiva, que daría pie a una de las mejores generaciones de la historia blanca.
Pero esa etapa también tuvo sus contras: enfrentó a los aficionados del Real Madrid, tiró a los pies de los caballos a una leyenda blanca como Iker Casillas, le metió el dedo en el ojo a Tito Vilanova y llevo a la institución blanca a una tensión sin precedentes.
Si en su primera etapa tenía como rival al todopoderoso Barcelona de Pep Guardiola, ahora su tarea es bien distinta ya que el vecino de la ciudad condal gana en liga pero, para alivio de los blancos, lleva sin ganar una Copa de Europa desde 2015.
Un bloque letal con líderes
El técnico portugués implantó un modelo: bloque compacto, transiciones rápidas y contragolpes letales. En comparación, hacía un menor énfasis en posesión que el Barça de aquella época, pero a cambio ofrecía una gran eficiencia ofensiva con jugadores como Ronaldo, Di María, Özil y Benzema. Fue el autor de reconvertir a Sergio Ramos de lateral diestro a defensa central: a nivel colectivo consolidó su solidez y a nivel individual lo transformó por completo.
Introdujo en el vestuario una cultura centrada en la intensidad competitiva extrema y la mentalidad de "somos nosotros contra el mundo". El propio Marcelo confesó el pasado mes de abril lo que significó Mourinho para el vestuario. "Era un ganador nato, nos presionaba, nos llevó al límite", comentó el defensor brasileño en una entrevista en la revista inglesa FourFourTwo.
La obra de Mourinho no llegó de la noche a la mañana. De hecho, su primer partido contra el Barça (2010) fue más bien un fracaso traumático: la "manita" del 0-5 en el Camp Nou. En la temporada 2011-2012, el portugués demostró por qué Florentino Pérez le trajo al Bernabéu: la Liga de los Récords (100 puntos y 121 goles, récord por aquel entonces).
Mourinho contra todos
Es difícil no recordar alguno de los momentos más polémicos y comentados de José Mourinho en la rueda de prensa. Se conoce que su relación con los medios de comunicación no ha sido siempre la mejor.
Prueba de ello es lo que pasó después de que varios periodistas abandonaran la sala de prensa a modo de protesta, cuando el por entonces segundo entrenador del Real Madrid, Aitor Karanka, sustituyó a Mourinho, quien no quiso comparecer en varias ocasiones durante momentos de alta tensión mediática o tras algunas polémicas deportivas. Se interpretó como una manera de evitar preguntas incómodas.
Cuando sí compareció, alegó a los periodistas: "Según vuestra filosofía, si vosotros no habláis con mi segundo, yo solo debo hablar con los directores".
La frase más recordada de Mourinho es la de: "¿Por qué?". Fue en abril de 2011, tras la ida de semifinales de Champions League frente al F.C. Barcelona, que perdió por 0-2. Se sentó en la sala de prensa, enfadado con los árbitros: "¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué Obrevo? ¿Por qué Bussaca? ¿Por qué el Chelsea no podía ir a la final? ¿Por qué el año pasado con el Inter? Que ha sido un milagro. ¿Por qué este año? No sé si son muy simpáticos. No sé, no entiendo. He sido sancionado, no sé por qué [...] ¿Por qué no dejan a los otros equipos jugar contra ellos?"... Y una larga lista.
No le gustaban los periodistas. Y menos los que no dicen lo que él quiere escuchar. El Real Madrid es el club de fútbol más exigente del mundo y cuando las cosas no salen bien, el entrenador es el primero que va a ser señalado. Respondió a una pregunta de Fernando Burgos en una rueda de prensa previa a un partido de Champions contra el Galatasaray. Le preguntaron por Iker Casillas, con quien no tuvo buena relación.
Fue justo después cuando se sacó una chuleta con unas supuestas palabras que el periodista dijo en el pasado: "¿Es que no puede jugar quien mejor está?". Y entonces Mourinho espetó: "Está claro que usted no es imparcial". Momentos polémicos ha tenido para rato, como cuando le introdujo el dedo en el ojo a Tito Vilanova durante un clásico en la temporada 2012-2013.
Una "guerra campal" contra la prensa
Agustín Martín, redactor del diario AS desde 1997 y actualmente en la sección del Real Madrid, describe a El HuffPost la llegada de Mourinho como "intensa": "El Madrid decide que hay que eliminar al Barcelona como sea. Mourinho vino a decir que era The Special One pero de otra manera porque quizá el Madrid era un jefe dormido".
Carlos Forjanes, redactor del diario AS desde 2007, primero en la sección de fútbol y un poco más tarde en la sección que cubre al Real Madrid, cree que Mourinho montó un relato. Para él, el movimiento de su fichaje fue "el más lógico" y recuerda una famosa frase del portugués: "Tenemos que hacer en un año lo de tres". Cree que Manuel Pellegrini salió mal, pero recuerda que fue quien batió el récord de puntos hasta entonces: "El Madrid era un Ferrari que necesitaba un conductor a la misma altura y en ese mercado Mourinho era el hombre".
La relación de la prensa con Mourinho era "una guerra campal": "Las relaciones entre el entrenador del Madrid y un medio de comunicación suelen ser tirantes, tienes que tener un carácter muy particular como el de Ancelotti".
"Él venía de entornos muy amables, el Oporto es uno de los grandes de Portugal, pero es Portugal. El nivel de exigencia mediático era diferente y él entra con mal pie y en cuanto las cosas no le funcionan como él quiere, que es el 5-0 que le endosan en El Clásico, aprieta las filas usando un enemigo externo, en este caso los medios", defiende.
¿Mourinho construyó un relato a su alrededor?
¿Era realmente Mourinho un arquitecto? Para Forjanes, Mourinho no lo fue. Ese concepto le parece "la mayor falacia autoconstruida primero por José Mourinho y luego por el Real Madrid, la mayor que he visto en el fútbol moderno": "Un Madrid que no es competitivo no hace 96 puntos el año antes de llegar". Reconoce que es innegable que el Madrid llevaba unos años "malos en Europa", pero que ya tenía jugadores que traían la competitividad de casa, algo que ahora no tiene.
"Recordemos que a ese Mourinho que devuelve la competitividad del Real Madrid le habían dado 260 millones en fichajes, más los que fue incorporando esos años. No le quiero restar 100% de mérito a Mourinho, pero ha montado en torno a él un personaje", afirma.
El final de un noviazgo tóxico
Lo que había sido un proyecto deportivo ascendente se convirtió en un entorno conflictivo permanente, externo e interno, con tensiones con jugadores, institucionales que terminaron quemando su continuidad. En su tercera temporada (2012-2013) sentó a Íker Casillas en el banquillo por supuestos motivos deportivos y mantuvo como titular a Diego López.
Esto provocó una división en el madridismo: quienes apoyaban a Mourinho y quienes defendían a Casillas. Las tensiones con Sergio Ramos, Pepe y otros jugadores, sumado al ambiente mediático tóxico, la derrota ante el Borussia Dortmund en semifinales de Champions y ante el Atlético de Madrid en la final de Copa del Rey en el Santiago Bernabéu fueron su sentencia. Florentino Pérez anunció la salida de Mourinho "de mutuo acuerdo". Hasta hoy.
El "sí" de Mourinho a Florentino en su campaña electoral
Este pasado mayo, Florentino Pérez convocó elecciones a la presidencia del Real Madrid en las que se enfrentó al empresario Enrique Riquelme. La figura de Mourinho ha sido uno de los estandartes de la campaña de Florentino.
Mientras Riquelme era entrevistado en El Hormiguero, la candidatura de Florentino difundió en redes sociales un vídeo en el que aparecía el propio Mourinho con la camiseta del Real Madrid diciendo "sí". "Orgulloso de que vuelva uno de los mejores entrenadores del mundo", defendió Florentino. Tras su victoria electoral, hizo circular un vídeo en el que Mourinho respondía: "Sí, por supuesto". Fue una manera de expresar públicamente su regreso.
Y ahora, más de una década después de su salida, José Mourinho vuelve al Real Madrid. Florentino Pérez ha cumplido la gran promesa de su campaña y ha recuperado al entrenador que cambió para siempre la mentalidad del club, que colocó los cimientos del equipo que después ganó seis Champions League en una década.
La sombra de Mourinho sigue sobreviviendo en el Bernabéu como un agitador incómodo y como el arquitecto de una idiosincrasia competitiva que terminó convirtiéndose en seña de identidad del Real Madrid moderno. Y eso es lo que viene a hacer. Otra vez.