Júlia Farré, nutricionista, sobre el error que millones de personas cometen al preparar una ensalada: "Llevas toda la vida tirando un alimento muy nutritivo"
Un gesto habitual a la hora de preparar la ensalada puede provocar que te pierdas nutrientes importantes para el organismo.
Con la llegada del verano, las ensaladas vuelven a convertirse en uno de los platos estrella de la alimentación diaria. Frescas, ligeras y fáciles de preparar, son la opción elegida por miles de personas para combatir el calor. Sin embargo, según la nutricionista Júlia Farré, existe un error muy común que muchos repiten cada vez que preparan una ensalada y que implica desperdiciar un ingrediente con un importante valor nutricional.
"Hay un error que cometes cada vez que preparas una ensalada en verano y cuando te lo diga vas a decir: 'buf, pues llevo haciéndolo mal toda la vida'", afirma la especialista. El protagonista de esta advertencia no es otro que el aceite de oliva que acompaña al atún en conserva y que, en la mayoría de los casos, acaba directamente en la basura o por el desagüe.
Más que un líquido de conservación
Farré explica que ese aceite no es simplemente un medio para conservar el pescado. Durante meses ha estado en contacto con el atún, absorbiendo parte de algunos de sus nutrientes más interesantes. Entre ellos destacan los ácidos grasos omega 3, así como vitaminas liposolubles como la vitamina D y la vitamina A.
"Lo primero que haces cuando abres la lata es tirarlo, pero lo que estás desechando no es un aliño cualquiera", señala la nutricionista. "Seguramente es uno de los aliños más nutritivos que puedes utilizar en una ensalada". Diversos expertos coinciden en que el aceite de oliva presente en las conservas de atún es perfectamente comestible y mantiene muchas de las propiedades saludables propias del aceite de oliva virgen, además de incorporar compuestos procedentes del pescado.
Beneficios para el corazón y mejor absorción de vitaminas
Uno de los principales beneficios de este aceite es su aporte de grasas saludables. Los omega 3 son conocidos por contribuir al cuidado de la salud cardiovascular y por su papel en la reducción de procesos inflamatorios en el organismo. Además, las vitaminas A y D necesitan la presencia de grasa para ser absorbidas correctamente por el cuerpo.
Por ello, utilizar este aceite como aliño puede ayudar a aprovechar mejor los nutrientes presentes tanto en el propio atún como en otros ingredientes de la ensalada. Los especialistas recuerdan que eliminar todas las grasas de una comida no siempre es una buena estrategia nutricional, especialmente cuando se trata de grasas de calidad como las que aporta el aceite de oliva.
Algunos mitos
En los últimos años han circulado rumores sobre la posible acumulación de metales pesados, como el mercurio, en el aceite de las conservas de atún. Sin embargo, las autoridades alimentarias y diferentes expertos en nutrición coinciden en que este producto es seguro para el consumo y no presenta niveles de toxicidad que supongan un riesgo para la salud ya que aunque una pequeña cantidad puede transferirse al aceite de la conserva, el mercurio no multiplica ni concentra los niveles originales.
Eso sí, los nutricionistas recuerdan que el atún debe consumirse con moderación, especialmente en determinados grupos de población como mujeres embarazadas y niños pequeños, siguiendo las recomendaciones sanitarias habituales.
Cómo aprovecharlo en la cocina
Además de utilizarlo como aliño para ensaladas, este aceite puede tener múltiples usos culinarios. Puede emplearse para aderezar verduras cocidas, enriquecer platos de pasta o incluso servir como base para preparar salsas caseras, como una mayonesa. También resulta útil para saltear ajo, pescado o marisco, aportando un sabor más intenso y evitando desperdiciar un producto que conserva parte de las propiedades nutricionales del atún.