La madre de Rubiales se encierra en una iglesia y se declara en huelga de hambre por su hijo

La madre de Rubiales se encierra en una iglesia y se declara en huelga de hambre por su hijo

La progenitora ha pedido a Jenni Hermoso que “diga la verdad” y “mantenga la versión que tuvo al principio de los hechos" y denuncia una "cacería, inhumana y sangrienta".

Luis Rubiales, en una imagen de archivo.Oscar J. Barroso via Getty Images

La polémica que rodea al escándalo del beso no consentido por parte de Luis Rubiales a la jugadora Jennifer Hermoso ha vuelto a sacar a la luz un apoyo inesperado. En esta ocasión, es la madre del presidente cesado de la RFEF, Ángeles Béjar, la que está copando titulares después de encerrarse esta mañana en la iglesia de la Divina Pastora de Motril. Se ha declarado en huelga de hambre hasta que se encuentre una solución a la "cacería, inhumana y sangrienta que están haciendo con mi hijo con algo que no se merece".

En este sentido, Béjar ha decidido que este encierro en la iglesia del barrio de Capuchinos de Motril sea "de manera indefinida, día y noche". No abandonará hasta que se haga justicia con su hijo, según ha relatado a la Agencia EFE. Según ese mismo medio, la progenitora se quedó en el interior de la parroquia con su hermana cuando se marchó el párroco.

En una línea similar a la estrategia mostrada por su hijo, la madre de Luis Rubiales apunta directamente a la jugadora de Carabanchel, dando por hecho que sus palabras asegurando que el beso no fue consentido no son reales. Béjar le reclama a Jenni Hermoso que "diga la verdad" y "mantenga la versión que tuvo al principio de los hechos".

Según la madre, no "existe abuso sexual al existir consentimiento por ambas partes, como queda demostrado en las imágenes" -el propio Rubiales también recurrió a la secuencia del beso responsabilizando a la jugadora-. 

No entiende "por qué se están ensañando con su hijo"

En ese sentido, Béjar ha asegurado que no comprende "por qué se están ensañando con él [Rubiales]" y se pregunta qué "hay detrás de toda esta historia". Sostiene que su hijo "es incapaz de hacerle daño a nadie". Además, ha reclamado comprensión a la sociedad, como madre, advirtiendo que esta situación le puede pasar a cualquier persona.

Lo cierto es que el momento en que se produce este encierro es bastante significativo, puesto que después de la suspensión de 90 días por parte de la FIFA, este lunes es el Tribunal Administrativo del Deporte (TAD) el que analiza la denuncia de la Consejo Superior de Deportes (CSD) que podría derivar en otro cese, más allá de la decisión del máximo organismo del fútbol mundial.

Cabe destacar también que la localidad granadina de Motril está adquiriendo relevancia informativa en los últimos días ya que ha sido el lugar de vacaciones elegido por Rubiales. En la propia asamblea, Rubiales incluso anunció dónde y a qué hora estaría jugando con sus amigos un partido. El revuelo de este caso ha sido tal que el Ayuntamiento se vio obligado a suspender ese encuentro al no poder garantizar la seguridad del evento.

La familia de Rubiales ejerce presión sobre Hermoso

Lo ocurrido en esta iglesia granadina con la huelga de hambre de la madre de Rubiales no constituye ni por asomo la única medida de presión que se está ejerciendo desde la familia del presidente suspendido de la RFEF y su círculo más cercano contra la jugadora Jennifer Hermoso.

Distintos familiares le acusan de mentir en su versión sobre el polémico beso que el exmandamás del fútbol español propinó a la futbolista durante la final del Mundial femenino. "Queremos que Jenni diga la verdad, por qué ha cambiado tres veces su versión. Queremos que se haga justicia y que esta mujer diga la verdad. ¡Jenni, queremos que digas la verdad!", ha dicho Vanesa Ruiz Béjar, prima de Rubiales, a los medios desde Motril.

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Antón Parada es redactor de actualidad en El HuffPost. Es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Antes de llegar aquí trabajó cinco años en La Voz de Galicia y pasó por los micrófonos de Radio Voz.

Puedes contactar con él escribiendo a: anton.parada@huffpost.es