Unos 43.000 euros por descargarse una película de Netflix: la factura de wifi de los jets privados de los ultrarricos
La conectividad a internet sin cortes y a alta velocidad se ha convertido en la gran obsesión de los multimillonarios a bordo de sus aeronaves.
Hablar de aviación ejecutiva es hablar de un lujo inalcanzable para la inmensa mayoría del planeta. Mantener un avión privado en el aire implica desembolsar millones de euros al año solo en salarios de la tripulación, pólizas de seguro, tasas aeroportuarias, revisiones técnicas y alquiler de hangares.
"Comprar un avión es como comprar un pequeño negocio. Está muy regulado, es caro y necesitas que otras personas lo gestionen por ti", apunta Mike Francis, director de financiación de aeronaves en Citi, en declaraciones recogidas por Business Insider.
Sin embargo, para los grandes patrimonios globales, el aspecto financiero apenas supone un obstáculo. Lo que realmente exigen hoy estos usuarios a bordo es no perder el confort digital al que están acostumbrados en tierra firme, convirtiendo la conectividad en el nuevo gran indicador de lujo.
Una factura de 43.000 euros por un simple despiste
Disponer de una conexión a internet sin interrupciones y a máxima velocidad mientras se cruzan océanos se ha vuelto un requisito innegociable. "Imagina alguien que está en una videollamada desde su casa, se sube al coche, continúa su viaje y luego toma el avión. Debería ser una transición fluida", afirma el empresario.
Conseguir esa fluidez aérea requiere una tecnología satelital cuya instalación previa puede rozar los 450.000 dólares. A esto se le suma el desorbitado coste de los datos en pleno vuelo, algo que Francis ilustra con una anécdota personal: "Mi nieto se conectó con su iPad durante un trayecto, se descargó una película en Netflix y nos llegó una factura de 43.000 euros".
El confort invisible: la lucha contra la fatiga
Más allá de la conectividad a bordo, los fabricantes de aviones privados se han volcado en mejorar la experiencia sensorial de los pasajeros. Detalles como el nivel de presurización de la cabina, los colchones hechos a medida, la humedad del aire o la insonorización son ahora clave a la hora de decidir la compra de un aparato.
"Cuanto menor sea la vibración y el ruido, menos fatigante será para la persona", concluye Francis sobre la evolución de un sector donde el verdadero lujo se mide en no notar que se está volando.