Los trajes naranjas de los astronautas de la Artemis 2 llevan oxígeno, comida, agua y bolsas para orinar: están diseñados para sobrevivir 6 días en ellos si hay una emergencia
Uno de los responsables del desarrollo lo resume como "una nave espacial vestible".
Parecía que nunca llegaría, con teorías hasta conspiranoicas de por qué hemos estado 50 años sin llevar a un humano más allá de las estaciones espaciales orbitando la Tierra. Ese momento ha llegado con las misiones Artemis de la NASA, cuyo nombre no es casual, ya que era la hermana gemela de Apolo, cuyas misiones llevaron a 12 hombres a pisar la Luna. Pero no hay nada raro y de conspiración, es cuestión de dificultad técnica y, sobre todo, dinero y propósito (China ha sustituido a la URSS en la carrera espacial). Uno de los grandes retos son los trajes espaciales.
Los cuatro astronautas que volverán a la Luna en la misión Artemis 2 y que además conseguirán el récord de humanos que lleguen más lejos de la Tierra, dependen de unos trajes naranjas. No son un uniforme más, sino su soporte vital en caso de emergencia. Con ellos podrán sobrevivir hasta seis días, con todo lo necesario integrado: oxígeno, agua, comida e incluso sistemas para gestionar residuos. El "habitáculo" más pequeño jamás diseñado, casi una "nave" en forma de cuerpo humano.
Como siempre y lógicamente, la seguridad de los astronautas es lo que más obsesiona, por lo que se pone toda la tecnología conocida para hacer sobrevivir a un humano en el espacio y traerlo de vuelta al planeta. Con estos trajes, pueden conseguirlo y, de paso, evitar errores del pasado y disminuir el riesgo al máximo.
Aun así, la NASA ha calculado que hay una posibilidad entre 40 de que algo salga mal. En las misiones Apolo eran en teoría inferiores (1 a 100), pero se hacía raro ese porcentaje de los años 60, recalculándolo hoy en día a un probable y preocupante 1 entre 10 o 1 entre 20.
Un traje que funciona como una "mini nave espacial"
Los trajes presurizados de color naranja —diseñados así para facilitar su localización en caso de amerizaje— incorporan sistemas que hasta ahora solo estaban dentro de la nave.
Entre sus funciones clave:
- Suministro de oxígeno independiente.
- Reservas de agua y alimentos (batidos nutricionales).
- Control térmico para mantener la temperatura corporal.
- Bolsas para orina y excrementos.
No es un detalle menor. Si la cápsula tuviera un fallo grave, los astronautas podrían sobrevivir dentro del traje sin depender del sistema principal. Randy Bresnik, un exastronauta y uno de los responsables del desarrollo, lo resume como "una nave espacial vestible".
¿Por qué exactamente 6 días?
La cifra no es casual. La misión completa dura unos 10 días, pero hay un punto clave llamado trayectoria de retorno libre.
A partir de ese momento, lo más eficiente no es volver directamente, sino rodear la Luna y aprovechar su gravedad para regresar. Ese viaje de vuelta dura aproximadamente seis días. Ahí está la respuesta. Por eso los trajes están diseñados para cubrir ese escenario extremo: un fallo después del punto de no retorno.
Seguridad extrema tras las lecciones del pasado
El programa Artemis nace con un objetivo: evitar tragedias como la del Apolo 1, donde murieron tres astronautas en tierra por un incendio en la cápsula.
Los nuevos trajes están preparados para ese tipo de situaciones: resistentes al fuego, aislados frente a humos tóxicos y sellados para evitar filtraciones peligrosas. Que la posibilidad de sobrevivir aumente a máximos.
Además, toda la misión está diseñada con sistemas redundantes. Si falla un sistema, hay otro que lo sustituye.
Una misión histórica con riesgos reales
Los cuatro astronautas —Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen— viajarán a bordo de la cápsula Orion, impulsada por el cohete Space Launch System, el más potente construido por la agencia.
Durante el lanzamiento, existen incluso sistemas de escape extremos: tirolinas para evacuar la torre del lanzamiento y motores de emergencia para separar la cápsula si el cohete explota.
Y dentro de la nave, hay mejoras que parecen menores, pero no lo son: primer baño con puerta en una misión lunar, espacio para cuatro astronautas durante 21 días y zona de refugio contra radiación solar.
Más cerca que nunca… pero con máxima cautela
El despegue desde el Kennedy Space Center marca un momento clave: el regreso de humanos a la órbita lunar más de medio siglo después. Pero dentro de la NASA hay una idea que se repite: lo importante no es solo llegar, sino volver.
Y por eso esos trajes naranjas —que a simple vista parecen un detalle— son en realidad una de las piezas más críticas de toda la misión. Porque si todo falla, serán lo único que se interponga entre los astronautas y el vacío.