Mozo de almacén, mascota del Estudiantes y vaquilla del 'Grand Prix': "Había dudas de qué dirán"

Mozo de almacén, mascota del Estudiantes y vaquilla del 'Grand Prix': "Había dudas de qué dirán"

Este madrileño de 41 años es la persona que se esconde tras el disfraz más popular del programa de TVE.

La vaquilla Gabriela de este lunes en el 'Grand Prix'.TVE

El regreso del Grand Prix 18 años después a televisión ha sido todo un éxito. Los datos de audiencia refuerzan con un sobresaliente la idea de TVE de devolver a la pequeña pantalla uno de los programas de entretenimiento fetiches de los más pequeños, de los no tan pequeños y de los más mayores. 

Pero antes de su estreno el 24 de julio, había un interrogante que era difícil de resolver: ¿qué se iba a hacer con la vaquilla? El animal, uno de los sellos de identidad en su primera etapa, no podría estar por temas legales, ya que la Ley de Bienestar Animal impulsada por Ione Belarra prohíbe, en su artículo 65, "la inclusión de animales en espectáculos escénicos o filmaciones de cine o televisión u otros medios audiovisuales".

Con este contexto tocaba darle una vuelta de tuerca y ver cómo se podía recuperar a este mítico personaje y darle una función sin cometer una ilegalidad. Entonces se llegó a la conclusión de colocar a una persona disfrazada de vaquilla como comodín que estorbara al equipo rival del que lo pidiera. 

Miguel del Pozo, que ya hace de mascota en los partidos del Estudiantes al ser el delfín Ramiro, fue la persona elegida. Este madrileño de 41 años, seguidor del programa de siempre, no se lo pensó y tal y como le llamaron para la entrevista acudió de inmediato.

"A mí me llamó uno de los productores ejecutivos, que es entrenador del Real Canoe femenino y me conocía. Nunca había hecho televisión y no sabía si daría el perfil porque pesó 62kg y si me tenía que estrellar contra gente más grande sería difícil, pero cuando me contaron su función vi que encajaba y ni me lo pensé", asegura. Durante toda la conversación muestra la satisfacción que tiene de haber sido este lunes Gabriela, la vaquilla que canta zarzuela y viste pamela. 

Del Pozo al principio tenía el mismo miedo que el resto de cómo iba a ser la crítica: "Es un personaje secundario, pero es delicado porque es el cambio más gordo y al principio había dudas de qué dirán". 

Sin embargo, desde el primer programa esas dudas se disiparon. Aunque le tocó leer algunos comentarios de que sin la vaquilla tradicional no era lo mismo, está "contento" por la acogida y, cada semana, nota que se percibe mejor su papel. De hecho, este lunes protagonizó el momentazo de la noche cuando tiró a un concursante de la prueba Baloncesto en pañales y este le pegó un bolazo fruto de la frustración.

"Al final es comprensible. Se monta en una cinta con los pies atados, el disfraz, llega al final y es cuando lo tiro. Claro que entiendo que se frustre. Yo me reí mucho y si me pongo en su lugar igual habría hecho lo mismo", reconoce este mozo de almacén, destacando que esto son los momentos que quedan inmortalizados.

Del pánico inicial a no querer dejarlo

Del Pozo al principio tuvo el miedo de hacerlo mal. No había hecho nunca televisión y temía que los nervios le pudieran jugar una malo pasada, pero rápidamente el equipo le acogió y las dudas se trasladaron en risas y en mucha diversión. "Es que siento que no estoy trabajando", llega a decir. 

"Es todo muy buen rollo, hay muchas risas. Somos los primeros espectadores que disfrutamos, se hace todo con mucho cariño y hasta cuando hay malos momentos porque algo sale mal se gestiona de forma sana. Además, la gente que te ayuda es buenísima, me han dado algo que era un exitazo y me lo han puesto muy fácil... Realmente es que se me olvida que hay cámaras y estoy trabajando y no jugando", afirma.

También tiene palabras de cariño sobre Ramón García: "Es el alma del programa, es como el jugador veterano en un vestuario que es el primer en estar en todo. Está muy implicado, clava las tomas y si no lo hace se ofrece a repetirlas. Nunca le he visto con una mala palabra, y cuando algo ha salido mal siempre ha sido el primero en animarnos".

Y todo esta positividad que desprende Del Pozo la tiene a pesar de la locura de horarios que tuvo que gestionar. Él trabaja en una fábrica como mozo de almacén y tuvo que hacer encaje de bolillos para compaginar su trabajo, la grabación de los programas y salir a correr, ya que es Campeón del Mundo Máster en 5.000 metros. 

"Salvo algún día puntual no me he tenido que coger vacaciones porque trabajo muy temprano. Los días de grabación me levantaba a las 5.30 para ir a correr, luego iba a trabajar hasta las 13.30, después iba al plató para comer ahí y ya grabábamos toda la tarde hasta las 11.30 o 12 de la noche. Ha sido una paliza, pero es de esas que si lo disfrutas lo haces", reconoce. 

Por sus horarios aún no ha podido quedar con familiares y amigos para verlo juntos, aunque adelanta que de aquí al final habrá alguno en el que lo hará. 

Secretos de la grabación

Del Pozo no puede contar según qué cosas de la grabación y del desarrollo de la competición por confidencialidad, pero sí que por ejemplo de pinceladas de cómo era su vida durante los juegos. 

Mientras se desarrollan los juegos en los que no sale él se bajaba un poco el disfraz por el calor que hace ahí dentro, aunque no se lo podía quitar del todo: "Cuando me dicen que va a empezar el siguiente juego me escondo detrás de la casa y tengo que estar preparado aunque no me toque. Menos en Los superbolos, La patata caliente, el primero y el último, en todos los demás puede haber comodín". 

La vaquilla recuerda que en los primeros ensayos no funcionaba el aire de la nave donde está el plató, aunque al final señala que está acostumbrado por su papel en el Estudiantes. "Dentro de la mascota el calor es exponencial, hasta cierta temperatura se aguanta, pero luego viene de golpe y al final la camiseta la dejo chorreando, pero sí que es verdad que estoy acostumbrado por el papel que hago en los partidos del Estudiantes", apunta. 

Sobre su participación, se describe como una persona "muy competitiva" y por eso confiesa que le fastidia cuando un equipo confía en él y no puede responder. "No saben en qué consiste el comodín y hay juegos donde puedo actuar poco porque la herramienta que tengo no es muy contundente y otros que como mi equipo va delante no tengo que molestar". 

Precisamente, este lunes se ha vivido un ejemplo de buen uso del comodín, otro de mal y un tercero de no ser necesario: "Con el bate en Jurassic Prix no hago casi nada salvo que el concursante llegue muy trastabillado; en la de Hamsters a la carrera sí que era útil porque chutaba la bola, pero como llegó mi equipo primero no tuve que hacer nada y en la de Baloncesto en pañales me tuve que controlar porque si doy fuerte no pasa ni uno".

Viendo el éxito que está teniendo el programa, lo bien que se lo ha pasado y la buena acogida que ha tenido su personaje no duda en avisar con tiempo de que le encantaría repetir y que espera que "haya muchas más ediciones con más programas en cada una".  

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Alfredo Pascual es redactor de Virales en El HuffPost en Madrid. Escribe sobre noticias de televisión, política, redes sociales, deporte, etc. Estudió periodismo en la Universidad Complutense de Madrid y un máster en Periodismo de investigación, datos y visualización en la UNIR. Antes de entrar en El HuffPost estuvo en la Cadena Ser y en el Heraldo de Aragón. Puedes contactar con él en alfredo.pascual@huffpost.es