INTERNACIONAL

Un marine cuestiona la versión oficial de la muerte de Osama Bin Laden

29/08/2012 13:40 CEST | Actualizado 30/08/2012 14:13 CEST
Reuters

Ahora mismo no hay ningún libro más esperado en EEUU. Su autor es Mark Owen, aunque en realidad ese no es su nombre real: está obligado a esconderse tras un pseudónimo. Su historia: la otra versión del asalto llevado a cabo el 2 de mayo de 2011 que culminó con la liquidación de Osama Bin Laden, el terrorista más buscado y odiado por Estados Unidos.

En el libro, titulado Un día difícil: la explicación de primera mano de la misión que mató a Bin Laden, Owen realiza un repaso pormenorizado de la operación que encumbró a Obama como el presidente que acabó con la mayor amenaza en toda la historia de EEUU. Según cuenta en el ensayo, cuando el grupo de operaciones especiales de la Marina de EEUU (Navy SEAL) llegó a la habitación en la que se escondía el líder de Al Qaeda en el complejo en Abbottabad —a 80 kilómetros de Islamabad y en el norte de Pakistán—, Bin Laden estaba desarmado y muerto, con un tiro en la cabeza.

LOS PRIMEROS DISPAROS

Según el relato del militar, los SEALs accedieron a la habitación del líder de Al Qaeda a través de una escalera estrecha. En el momento en el que subían los escalones vieron a un hombre meterse en una habitación: "Estábamos a menos de cinco pasos de llegar cuando escuché disparos. BOP. BOP", escribe Owen. "No podría decir desde mi posición si los disparos dieron o no en el blanco".

Al llegar a la habitación, los asaltantes vieron a varias mujeres llorando sobre el cuerpo de Bin Laden, que vestía una camiseta blanca, unos pantalones color canela y una túnica marrón, detalla el libro.

"La sangre y los sesos se derramaban a un lado del cráneo", relata Owen. Bin Laden se retorcía entre convulsiones y, pese a estar agonizando, el autor reconoce que, junto a otro SEAL, dirigieron sus armas contra el pecho de Bin Laden "y disparamos varias veces hasta que se quedó inmóvil".

La versión de Owen supuso, de facto, incumplir las órdenes recibidas. Durante una reunión con altos mandos, estos (no detalla si de la Casa Blanca o del Pentágono) dejaron claro que, en caso de que Bin Laden fuese localizado y no representase una amenaza, habría que "detenerle", no acabar con su vida.

PISTOLAS SIN BALAS

Una vez liquidado, los marines encontraron en la habitación dos pistolas: una AK-47 y una Makarov con las cargadores vacíos. Bin Laden "no había preparado ni siquiera su defensa. No tenía ninguna intención de luchar. Pidió a sus seguidores durante décadas que se pusieran chalecos suicidas o estrellaran aviones contra edificios, pero ni siquiera cogió su arma", reflexiona el autor.

Owen hace añicos en su relato varias ‘escenas’ difundidas tras el asesinato del terrorista. El asalto no fue se llevó a cabo con la precisión de un reloj y hubo poco heroísmo. De hecho, lo califica de "película mala" que “al principio fue "divertida" precisamente por la forma caótica en la que se produjo. De igual forma, tumba el relato oficial en que se aseguraba que antes del asalto se produjo un tiroteo de 40 minutos con los habitantes de la vivienda. Y, por supuesto, liquida la versión según la cual Bin Laden miró a los ojos de los SEALs antes de morir.

LOS BENEFICIOS PARA OBAMA

En el texto Owen escribe duras palabras contra Obama, al que acusa de que colgarse la medalla de la muerte de Bin Laden cuando fueron otros quienes arriesgaron su vida en la operación. Incluso narra cómo, horas antes del asalto, los soldados, reunidos alrededor de una fogata, bromeaban sobre qué actor les interpretaría en una megaproducción de Hollywood.

Más tarde, cuando vieron por televisión el discurso en el que Obama anunció la muerte del terrorista, los sentimientos fueron encontrados: "Ninguno de nosotros éramos grandes fans de Obama. Lo respetábamos como comandante en jefe de las fuerzas armadas y por haber dado la luz verde a la misión”, reconoce Owen. Con los ojos puestos en la pantalla, un SEAL apuntó que le acababan de poner en bandeja la reelección al presidente. “Bueno, ¿hubieras preferido no haber hecho esto?", le respondió Owen.

LA POLÉMICA

Owen fue uno de integrantes del TEAM 6 de operaciones especiales de la Marina (Navy SEAL) que participaron en la ‘Operación Gerónimo’ y su relato le puede meter en un buen lío.

Su contenido, aseguran desde el Pentágono, puede poner en peligro la seguridad de EEUU y el autor, que ya está retirado, podría ser sancionado. Un portavoz del Comando de Operaciones Especiales de EEUU ha sido taxativo: “Se ha puesto a sí mismo en peligro. Es el que ha empezado esto, así que tiene la última responsabilidad”, ha advertido a la cadena Fox News.

Penguin, la editorial que publicará el ensayo, ha aprovechado la polémica para adelantar el lanzamiento del libro al 4 de septiembre, una semana antes de la fecha inicial: el 11 de septiembre de 2012. Según presume la propia editorial en una nota de prensa, Owen "fue uno de los primeros en cruzar la puerta de la tercera planta en la que se escondía el líder terrorista y presenció su muerte”.

Sin embargo, antes de que la obra llegue a las librerías, ya han empezado a filtrarse varios pasajes. No es lo único que ha salido a la luz. Según la cadena Fox, el autor en realidad responde al nombre de Matt Bissonnette, tiene 36 años y fue miembro del comando que participó en el rescate de un capitán estadounidense secuestrado por piratas somalíes.

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