“Tenemos que asegurarnos de que desarrollamos la fuente de energía del futuro, no sólo pensar sobre el año que viene, sino de aquí a 10 o 20 años. Esa es la razón por la que hemos invertido en energía solar, eólica, biocombustibles y coches eficientes”. Estas palabras, pronunciadas por Barack Obama durante el segundo debate presidencial ante un escéptico Mitt Romney, sonaron a música celestial para las empresas energéticas españolas. En los últimos años han ampliado sus inversiones en EEUU y el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se reunirá en los próximos meses con Obama para pedirle que sigan aumentando.

En los últimos siete años, la inversión española en EEUU se ha multiplicado por siete, hasta los 45.000 millones de dólares en 2011, según datos del Gobierno. El año que viene se inaugurará Solana, la mayor planta solar del mundo en Gila Bend (Arizona), una instalación de 280 megawatios (MW) construida por la empresa española Abengoa. Otra compañía, Iberdrola, es ya la segunda en el sector eólico de EEUU y tiene instalada en el país el 38% de la capacidad del grupo, con presencia en 23 Estados y con 2,7 millones de clientes en el país. Durante el primer mandato de Obama, Iberdrola recibió alrededor de 1.000 millones de dólares del Departamento del Tesoro en ayudas (grants) por su alto volumen de inversiones al beneficiarse de la legislación de estímulo presupuestario abanderada por el presidente para reactivar la economía. Según la revista Time, se trata de “la mayor suma jamás concedida en ningún sitio a una compañía de energías renovables” y la empresa anunció su reinversión en proyectos eólicos en el país. Otras firmas de energías renovables, como Acciona o Gamesa, también están concentrando una mayor parte de su negocio en EEUU.

“Muchas empresas han venido aquí durante los últimos años y esperamos una segunda oleada durante esta segunda legislatura”, afirma Ramón Gil-Casares, embajador de España en Washington. “Por la crisis, la imagen de España no ha sido la mejor últimamente, pero confiamos en que la inversión de 45.000 millones de dólares que España mantiene en EEUU vaya en aumento”, asegura a El Huffington Post. En total, las empresas españolas contribuyen “a la prosperidad de EEUU con 70.000 puestos de trabajo directos y 300.000 indirectos”, algo que hace al país el decimotercer país inversor en el país. Del mismo modo, el dinero estadounidense sirve para compensar las horas bajas del negocio en España y equilibrar los balances de estas compañías.

TERRENO POR EXPLORAR

Las empresas de energías renovables ven en las políticas de Obama un territorio todavía por explorar. “EEUU ha sido imprescindible para nuestro negocio en los últimos años, Obama ha sido muy claro y coherente en su legislación y en el acuerdo sobre el abismo fiscal se han mantenido las ayudas eólicas [2,2 céntimos de dólar por kilowatio/hora] durante un año más, algo que consideramos muy positivo”, señala un portavoz de Iberdrola, que pide no ser citado. “Aunque los precios de la energía están cayendo y hay incertidumbre sobre el futuro, con Romney no habríamos tenido tan buenas expectativas”, asegura. Según el Departamento de Energía de EEUU, la eólica podría ser la fuente que garantice en 2030 el 20% de la energía de EEUU.

Las grandes multinacionales españolas aspiran a suministrar la energía limpia que impulsa Obama. Pero también a construir sus puentes, fabricar sus carreteras o sus trenes, en caso de que Obama decida impulsar los corredores de alta velocidad ferroviaria.

“En los últimos años han concurrido varios factores, como el tipo de cambio muy bajo”, asegura Manuel Romera, director del Sector Financiero de IE Business School, una de las principales escuelas de negocios en España. “Un euro fuerte como divisa ha permitido ampliar la inversión de una parte de las empresas españolas que tienen potencia financiera”, añade. “Antes de llegar a EEUU, las empresas españolas ya tenían una gran experiencia en América Latina, un mercado más obvio, que sin embargo no ofrece la misma seguridad jurídica que EEUU”, asegura. Empresas como la constructora Sacyr han conseguido contratos como la ampliación del Canal de Panamá, por 3.200 millones de dólares. Otras compañías, como la petrolera Repsol, han tenido menos suerte. En Argentina, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner decidió el año pasado nacionalizar YPF, la filial local. El control de la empresa, principal petrolera del país, causó un gran conflicto diplomático y el Gobierno amenazó con represalias comerciales tras asegurar que Buenos Aires había “roto la amistad” entre ambas naciones.

INVERSIONES ESPAÑOLAS

Nada de eso pasa en EEUU, con una legislación más estable y donde existen más posibilidades de nuevos contratos de infraestructuras públicas a nivel estatal o local. Como ejemplos, los 952 millones de dólares que el Estado de Nueva York ha garantizado a ACS para desarrollar el metro de Nueva York, la construcción de la Autopista US 460 en Virginia, por la que el consorcio liderado por Ferrovial recibirá 1.500 millones de dólares, o los 725 millones de dólares para que la empresa FCC construya el puente Gerald Desmond en Los Ángeles, una obra promovida por la Autoridad Portuaria local y el Gobierno de California. Sólo esta última compañía aspira a 9.000 milllones de dólares en contratos en los próximos años.

La mejora de las inversiones en EEUU es una de las máximas prioridades del presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, necesitado de buenas noticias por la mala situación económica en casa. Rajoy viajará a Washington en primavera para celebrar la primera reunión oficial con Obama. Según fuentes del Ministerio de Exteriores, “gracias a la apuesta del presidente de EEUU por la alta velocidad ferroviaria y el desarrollo de las energías renovables, las empresas españolas están logrando una fuerte implantación”, y la reunión está llamada a impulsarla.