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El Maratón de Nueva York, Premio Príncipe de Asturias de los Deportes 2014

18/06/2014 12:00 CEST | Actualizado 24/10/2014 16:23 CEST

El Maratón de Nueva York corre este miércoles como un príncipe. La carrera más popular del mundo ha sido galardonada este miércoles con el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes 2014, al que optaban un total de veintidós candidaturas de trece nacionalidades.

La candidatura del Maratón de Nueva York, que se ha impuesto en las votaciones finales a las de la nadadora española Mireia Belmonte, las selecciones nacionales de hockey sobre patines y de waterpolo femenino, había sido propuesta por Bernardo Hernández González, miembro del Jurado del Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2014.

No es el más antiguo -Boston le precede en 73 años-, ni el que depara mejores marcas -su récord ocupa el puesto 29 en el ránking histórico-, pero el maratón de Nueva York esgrime el peso aplastante de sus 50.000 corredores para erigirse en la carrera más popular del universo.

A lo largo de sus 44 años de historia, el maratón neoyorquino se ha convertido en la prueba más apetecida por el corredor popular, de tal forma que la obtención de un dorsal, al cabo de un complejo sistema de sorteos y marcas mínimas, constituye un premio en sí mismo para cualquiera.

Las solicitudes para participar en la carrera que recorre los cinco suburbios de la Gran Manzana llegan al New York Road Runners (NYRR), el club organizador, de todos los rincones del planeta y el certificado acreditativo de haber terminado la prueba se guarda como oro en paño en las vitrinas del hogar.

50.034 CORREDORES EN 2013

El año pasado fueron 50.304 los afortunados que regresaron a casa con la satisfacción de haber formado parte del maratón más popular del mundo, uno de los cinco 'Grandes', junto con Boston, Chicago, Londres y Berlín.

Desde que en 1970 el presidente del NYRR, Fred Lebow -un rumano nacido Fischel Lebowitz que murió hace diez años- puso en marcha una carrera con 127 corredores que daban vueltas al Central Park ante un centenar de curiosos, el maratón de Nueva York ha experimentado una verdadera revolución.

Sólo 55 terminaron aquella primera carrera, que ganó el estadounidense Gary Muhrcke con un tiempo de 2h 31:38. Al cabo de 44 años esa cifra se ha multiplicado por mil.

En 1976, para celebrar el bicentenario de la ciudad, la carrera se desbordó por sus cinco barrios y dos años después obtuvo gran relieve mediático cuando la noruega Grete Waitz, que todavía tiene el récord de nueve victorias, batió el récord mundial con 2h 32:30.

El Maratón de Nueva York constituye la más atinada muestra de la imparable rebelión pacífica de las masas, que a partir de la década de los años 60 del pasado siglo han ido ganando presencia en el deporte, hasta entonces reservado a las elites, para adueñarse de las calles hasta constituirse, incluso, en amenaza para el atletismo clásico, que discurre en los estadios.

Las más grandes manifestaciones atléticas -Juegos Olímpicos y Mundiales- han tenido que adaptarse a los nuevos tiempos, saliendo de los recintos cerrados de los estadios para llevar el maratón -y algunas otras pruebas- a la calle.

SE IMPONE SU FILOSOFÍA

El maratón de Nueva York ha impuesto su filosofía de masas y nadie sabe donde residen sus límites.

Desde aquella primera edición de 1970, el maratón neoyorquino se ha venido celebrando ininterrumpidamente el primer domingo de noviembre con una sola excepción: en 2012. Los devastadores efectos del huracán Sandy, una semana antes, obligaron a los organizadores a cancelar la carrera prevista para el día 4 a fin de no distraer recursos municipales de las tareas de reconstrucción.

La suspensión, anunciada sólo dos días antes de la carrera por el alcalde Michael Bloomberg, originó un agudo debate entre quienes apoyaban la decisión en una ciudad de barrios inundados, con miles de sus habitantes sin servicios básicos de transporte y electricidad, y los que opinaban que seguir adelante con la carrera habría dotado de un gran impuso moral a la ciudad.

La carrera resurgió con fuerza al año siguiente, 2013, y no sólo para recuperar su posición hegemónica entre las carreras sobre asfalto. También en homenaje a las víctimas -tres muertos y más de 200 heridos- de los atentados acaecidos siete meses antes en el maratón hermano de Boston.

Entre grandes medidas de seguridad, los kenianos Geoffrey Mutai (2h 08:24) y Priscah Jeptoo (2h 25:07) fueron los últimos ganadores del maratón de Nueva York. La carrera transcurrió con absoluta normalidad y la ciudad entera, vecinos y visitantes, se volcaron en ella como es habitual desde primera hora de la mañana.

13 VICTORIAS CONSECUTIVAS

El historial de la prueba comienza con trece victorias consecutivas de corredores estadounidenses; incluye a tres mexicanos (Salvador García en 1991, Andrés Espinosa en 1993 y Germán Silva en 1994 y 1995) y en los últimos años ha seguido una tendencia que parece inevitable en carreras sobre asfalto: el dominio de los atletas africanos.

Las mejores marcas pertenecen a dos kenianos. Geofrey Mutai ganó por primera vez en 2011 con 2h05:06, y Margaret Okaya logró su segundo triunfo en 2003 con 2h22:31.

Acta del Príncipe de Asturias de los Deportes by Nathan Jones

El maratón de Nueva York

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