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¿Quién es José Luis Ulibarri?

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ULIBARRI
José Luis Ulibarri, a la derecha. | EFE
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Antes de que en 2008 el nombre de José Luis Ulibarri apareciese vinculado a la trama Gürtel, el constructor y presidente del grupo Begar era ya bien conocido en los círculos periodísticos de Castilla y León. Algunos, de hecho, le llegaron a bautizar como el Randolph Hearst de la comunidad, dado que Ulibarri controla una gran parte del pastel de medios castellano y leonés.

La mitad de la televisión regional, que no es pública, le pertenece. Pero sus tentáculos se extienden mucho más allá: es dueño de importantes cabeceras locales como El Diario de León, El Correo de Burgos , El Diario de Valladolid o el Diario de Soria e hizo alianzas con grupos potentes como Vocento o El Mundo.

Aún hoy, poco se mueve en los medios regionales sin que pase por el control de Ulibarri o del también empresario Antonio Miguel Méndez Pozo, impulsor de la obra que dio origen a las protestas del Gamonal y dueño de Promecal, el otro gigante mediático de Castilla y León.

Pero antes de levantar ese pequeño imperio, Ulibarri, imputado en el caso Gürtel por delitos de cohecho, blanqueo de capitales y contra la Hacienda Pública, tenía su historia. Llegó a Ponferrada a principios de los años 80 desde su Burgos natal con apenas nada. Era hijo de un cartero y taxista y fundó Begar con un par de amigos. Antes, había estado trabajando a las órdenes de José Martínez Núñez, dueño del grupo Teconsa.

Al frente de Begar fue creciendo siempre sin hacer ruido y tejiendo unas jugosas relaciones personales. Ulibarri es, por ejemplo, íntimo del alcalde de Valladolid, el polémico Francisco Javier León de la Riva, quien le encargó suculentas obras en la ciudad. Ambos han pasado hasta días de vacaciones en el yate del empresario, que también tiene buenos contactos en la Junta de Castilla y León.

"DEBEMOS AYUDARLE"

Con esas bases, el salto de Ulibarri a otras comunidades era cuestión de tiempo. Y acabó llegando. En la capital también hizo buenas migas con el ex concejal de Vivienda del PP del Ayuntamiento de Madrid Sigfrido Herráez, y el grupo Begar fue creciendo con obras en la capital y alrededores, desde el ensanche de Vallecas hasta Boadilla del Monte.

Precisamente, la UDEF aseguraba en uno de sus informes sobre Ulibarri que había "una especial referencia a él por su tema de la parcela de Boadilla por la que dio a Correa una importante comisión que repartió con el alcalde”.

Porque el constructor se hizo muy amigo de Francisco Correa y su buena relación quedó a las claras en unas grabaciones que aportó a la Justicia un exconcejal de Majadahonda. “Le he vendido mi barco, en la parcela de Boadilla me ha dado unas pesetas por la parcela… debemos ayudarle”, decía Correa, en referencia a Ulibarri.

En Madrid su negocio prosperó y entre 2004 y 2008 su empresa resultó adjudicataria de obras por 32.946.195 del Gobierno que presidía Esperanza Aguirre. También recibió el encargo, junto a otras firmas, de construir el hospital Infanta Leonor de Vallecas. Los tentáculos de Ulibarri llegan también a la sanidad privada: juntas, esas compañías formaron una empresa que recibió 15,4 millones de euros de canon anual por el centro hospitalario.

Además, también se hizo accionista potente de una empresa propietaria de varios centros hospitalarios privados de referencia en Valladolid, como el Hospital Campo Grande o la clínica Paracelso.

Entre 2005 y 2008, Begar incrementó su cifra de negocio de 272 a casi 500 millones de euros, según El Confidencial, y su principal cliente fueron las administraciones públicas.

LLEGADA A VALENCIA

Ulibarri también tiene en Valencia importantes intereses audiovisuales, inmobiliarios y de obra pública. Su negocio más conocido allí es Mediamed, con la que se hizo con el control de 13 televisiones digitales adjudicadas por el Gobierno que presidía Francisco Camps (PP) en un proceso criticado por la oposición y los sindicatos. El Gobierno valenciano le concedió la obra del hospital de Lliria por 25 millones.

Y ahora llega Castilla-La Mancha después de que el pasado 27 de octubre la Secretaría General de la Consejería de Sanidad y Asuntos Sociales de la Junta de Castilla-La Mancha adjudicase un contrato por valor de 34 millones de euros a una filial del Grupo Begar para la gestión de una residencia de mayores en Toledo. Ulibarri no para.