INTERNACIONAL

Accidente de Germanwings: cómo se gestionan estas crisis psicológicas

24/03/2015 18:28 CET | Actualizado 24/03/2015 20:16 CET

En una sala de la Terminal 2 del aeropuerto de El Prat, en Barcelona, familiares y amigos de algunos pasajeros del avión de Germanwings con destino Dusseldorf accidentado en la mañana de este martes en Los Alpes aguardan noticias sobre sus seres queridos. Para ellos son horas de tensión, espera, incertidumbre y angustia.

Para superar estos momentos de dolor, cuentan con el apoyo psicológico del personal del Servicio de Emergencias Médicas (SEM) de la Generalitat y del Equipo de Respuesta Inmediata en Emergencias (ERIE) de Creu Roja. "Hay unas cincuenta personas en El Prat y por el momento se han desplazado hasta allí entre 12 y 15 psicólogos", explica a El Huffington Post Francesc Bonet, director general del SEM. Son tanto psicólogos de los propios servicios de emergencia como voluntarios. "También me consta que el Ayuntamiento de Barcelona y el Colegio de Psicólogos han ofrecido su ayuda si se requiere", añade.

Su trabajo consiste en dar soporte emocional a las familias. "La espera produce una angustia sostenida y siempre albergan la esperanza de que sus seres queridos estén entre los posibles supervivientes", apunta Bonet. "Se intenta mantener conversaciones estructuradas con ellos y hacer una labor de contención emocional".

Además del equipo capitaneado por Bonet, entre el personal que presta atención en la sala de crisis de El Prat se encuentra un equipo de la Creu Roja compuesto por 14 personas entre psicólogos, trabajadores sociales, socorristas, coordinadores y dos traductores de alemán. Se trata de un grupo preparado para valorar las necesidades psicosociales de los afectados tras una catástrofe y orientarlos.

Además, estar organización tiene gente preparada en distintos puntos de Cataluña, 20 cerca del aeropuerto y 30 por toda la comunidad autónoma para poder acercarse a puntos donde estén familiares que los requieran. Del mismo modo han entrado en contacto con Cruz Roja Huesca, Navarra y Comunidad Valenciana por si necesitan refuerzos. Y en el Instituto Giola de Llinars del Vallès (Barcelona), donde estuvieron los estudiantes alemanas de intercambio, 11 personas de Creu Roja han ofrecido asistencia a aquellos que lo necesitasen.

La primera labor de estos especialistas es ayudar a los familiares a "desahogarse y a ir poco a poco aceptando lo que está pasando", según explica la psicóloga Mónica Pereira, especialista en intervenciones de crisis y que prestó su ayuda cuando se produjo el accidente de Spanair en Barajas en el año 2008. "Normalmente viven un primer momento de incredulidad, en el que piensan 'no puede ser, esto no está pasando' y después pasan a asumir el dolor", sostiene.

En el mismo sentido, Ana Isabel Martínez, coordinadora del grupo de intervención en catástrofes y emergencias del Colegio de Psicología de Galicia, señala que los primeros momentos están marcados por una gran confusión, la falta de información oficial mientras se coordinan las autoridades. "No estamos pegados a las familias, pero sí a su disposición cuando sus personas cercanas no son sostén suficiente. También ayudamos en la gestión del dispositivo, ya que hay muchos profesionales implicados", añade.

Martínez, que estuvo al frente del dispositivo psicológico desplegado tras el accidente del Alvia en Angrois en julio de 2013, sostiene que lo que más demandan los familiares es "información del accidente y de todo el proceso y los tiempos que va a llevar", como posibles traslados al lugar de lo ocurrido para la identificación de las víctimas.

LAS FASES DEL DUELO

Durante las primeras horas los psicólogos tratan de contener las crisis que pueda sufrir la persona, según explica Mónica Pereira, como "picos de ansiedad o incluso comportamientos agresivos". Los psicólogos les ayudan a "dejar salir el malestar" y a manejar esa ansiedad, por ejemplo con técnicas de respiración y relajación "para controlar la parte fisiológica y poder trabajar en la psicológica", apunta esta experta.

"Hacemos un acompañamiento en el proceso, porque desde que reciben una información a otra la mente piensa y crea... Nosotros actuamos como un contacto con la realidad y manejamos esa espera", afirma la psicóloga. Según detalla, tras esta primera fase de shock, si las noticias recibidas son malas, suele venir —porque cada persona reacciona de manera diferente según sus experiencias— una de enfado: "Como uno no es capaz de asumirlo, necesita una explicación de lo ocurrido y en ocasiones esa respuesta que se encuentra es negativa", dice Pereira.

La tercera fase es más prolongada y en ella la persona asume lo ocurrido, toma conciencia de lo que ha pasado y empieza a valorar las consecuencias en su día a día. La cuarta sería la de reorganización de la vida sin ese ser querido. "Normalmente decimos que tiene que pasar un año con todos sus aniversarios para que el duelo esté normalizado", asegura la experta.

En palabras de Ana María Arranz, los psicólogos son los que más cerca están de las familias: "Estamos ahí con ellos hasta que se cierra el dispositivo". Según destaca su colega Pereira, desde el 11-M hay más personas formadas para dar este tipo de atención en estos acontecimientos: "No sólo expertos en esta materia, sino también sanitarios, bomberos, policías... que cada vez están más preparados en primeros auxilios psicológicos". En su opinión, este tipo de formación debería ser continua, ya que "por desgracia, sólo se dan cursos cuando se producen estas situaciones".

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