POLÍTICA
25/05/2015 03:24 CEST | Actualizado 25/05/2015 03:24 CEST

Ciudadanos: el recambio del PP o un nuevo proyecto para España

AFP PHOTO / PIERRE-PHILIPPE MARCOU

Albert Rivera no se cansaba de repetir que Ciudadanos se ha convertido en la tercera fuerza municipal en España. Lo llevaba escrito en la cuartilla que ha sacado del bolsillo en su comparecencia en el hotel Eurobuilding de Madrid, y que venía a sustituir a las famosas servilletas en las que suele apuntar sus ideas antes de hablar en público. 'Fin del bipartidismo' en la primera línea y 'tercera fuerza política municipal' en la segunda, y añadía 'con 1515 concejales'. Era la alegría personificada. Los ojos le brillaban con la ambición de ampliar su poder de cara a las generales. "En las Europeas éramos solo cuatro gatos y ahora no cabe un alfiler. No había ni periodistas", decía orgullosa por el protagonismo adquirido una simpatizante fiel sobre la sala atestada de humanos que ansiaba escuchar a su líder. Mientras los entusiastas esperaban ver y escuchar a Rivera comentaban la "hostia que se ha metido el PP" o como "el coletas ha logrado afianzarse". Ante el barullo de datos que escupían los distintos canales, necesitan saber cómo interpretar los números de su partido.

Hace solo cinco meses que Rivera comenzó a despuntar en los sondeos de intención de voto y desde entonces no ha parado de crecer. Un fenómeno que tiene boquiabiertos a los demoscópicos. Un tiempo récord en el que se han comido a UPyD, el partido de Rosa Díez con el que estuvieron a punto de fusionarse, y ha generado ilusión como alternativa a Podemos. Los simpatizantes que abarrotaban la sala habilitada para acogerles le gritaban "¡Presidente, Presidente!" imaginándole ya en Moncloa. Por lo pronto tienen la llave para gobernar en comunidades autónomas clave como Madrid, además de en Castilla-León, La Rioja o Murcia. Aunque hoy querían emborracharse con su éxito sin tener que pensar en decisiones que puedan resultar amargas para algunos de sus votantes.

José Manuel Villegas, vicesecretario general de Ciudadanos, se sentía en parte aliviado de no tener que pensar en Esperanza Aguirre o Rita Barbera, pues el rechazo que generan las dos lideresas entre quienes no las votan habría sido tóxico en caso de tener que plantearse un pacto para hacerlas alcaldesas. Era momento de disfrutar, al menos hasta el martes cuando el comité de pactos se reúna para decidir como repartir sus apoyos. Entre la cúpula, sin embargo, no tenían intención de olvidar “el juego sucio del PP que por ejemplo en Madrid nos ha hecho perder apoyos claramente, aunque no tantos como parecía hace solo unos días”. Fernando del Páramo, secretario de comunicación y uno de los grandes apoyos de Rivera, reconocía que había sido duro pero gratificante y apuntaba especialmente como han entrado en Cataluña, tierra del núcleo de confianza de Rivera, en la que el apoyo escaseaba hasta hace nada.

Begoña Villacís, una de las más emocionadas, ha asegurado que no van a traicionar a sus votantes. Mensaje ya en clave de elecciones generales, pues los pactos que alcancen en los próximos días determinarán si son el recambio del PP o una fuerza de centro capaz de ofrecer un nuevo proyecto para España.

Las caras de la derrota

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