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La ciencia confirma: es mejor ser amigos antes de empezar a salir

26/07/2015 10:04 CEST | Actualizado 28/07/2015 11:12 CEST
Shutterstock / Peter Bernik

Los estudios académicos pueden resultar fascinantes… y absolutamente confusos. Así que hemos decidido despojarnos de toda la jerga científica y explicarlo de forma clara para ti.

PUNTO DE PARTIDA

A veces ir de citas es una pasada. Otras veces, puede parecer que te estés quedando atrás en las Olimpiadas de la Superficialidad: a medida que intentas ganar la carrera del romance y destacar como el candidato (o la candidata) más atractivo, acabas por perder contra una cara más bonita. No es siempre el caso, pero hay ocasiones que pueden hacerte sentir de esta forma. Por otra parte, también puedes verte tan atrapado intentando pescar una pareja atractiva que pasas por alto otras oportunidades fantásticas que no captaron tu atención tan rápidamente. Entonces, ¿cómo romper con tanta superficialidad pseudoromántica? Un estudio reciente nos ofrece algunos consejos útiles.

PREPARACIÓN

Investigadores de la Universidad de Texas en Austin y de la Universidad Northwestern reunieron 167 parejas, tanto casadas como al comienzo de su relación, y les preguntaron cuánto tiempo hacía que conocían a su pareja y cuánto desde que tenían una relación amorosa. La diferencia entre estos dos períodos se consideró el tiempo durante el cual las parejas fueron amigos o conocidos, antes de que comenzaran a salir.

Después de eso, las parejas fueron entrevistadas ante una cámara para que un equipo de jueces pudiera medir científicamente cómo de atractivos físicamente consideraban a los dos integrantes de la pareja, en una escala de -3 (muy poco atractivo) a 3 (muy atractivo). Para asegurarse de que el atractivo de un miembro de la pareja no influyera en la percepción que el juez tuviera sobre el otro, los investigadores establecieron un segundo equipo de jueces que evaluara a cada persona mientras la mitad de la pantalla se encontraba cubierta, de forma que sólo pudieran ver a una persona cada vez.

Ambos métodos para evaluar el atractivo produjeron resultados parecidos y los jueces tendían a dar calificaciones similares para cada persona. Por eso, los investigadores consideraron fiables estas calificaciones subjetivas. Presuntamente, estas personas eran "convencionalmente atractivas", puesto que recibieron más o menos la misma reacción dentro de un gran grupo de personas.

DESCUBRIMIENTOS

Las parejas se dividieron más o menos uniformemente entre aquellos que eran amigos antes de empezar una relación (40%) y aquellos que no lo eran (41%). El 20% restante o bien no respondió a la pregunta o los miembros de la pareja dieron respuestas diferentes sobre si eran o no amigos antes de su relación (por cierto, un consejo espontáneo: la comunicación es fundamental en las relaciones).

No obstante, el mayor descubrimiento fue que las parejas que eran amigos antes de comenzar a salir tenían un mayor intervalo de atractivo —o sea, que uno de los miembros de la pareja era claramente más atractivo que el otro, según los jueces—, en relación a aquellos que empezaron a salir poco después de conocerse. Las parejas que habían empezado a salir antes, por otro lado, tendían a estar compuestas de miembros que eran igualmente atractivos en comparación.

CONCLUSIONES

Vale, vivimos en un mundo superficial que prima las apariencias, pero hay una forma de hacer que el tablón de juego esté un poco más nivelado: permitir que las personas te conozcan y, también, dedicar el tiempo necesario a conocer a las personas. En palabras de los investigadores: "Periodos más largos de familiaridad con una persona tienden a producir impresiones románticas que se basan en un atractivo único e idiosincrásico", y no sólo en la apariencia. Aunque no siempre lo parezca, las personas son más que la suma de sus características físicas y este hecho tiene su relevancia en el mundo del emparejamiento.

En cualquier caso, ser amigos antes que enturbiar una relación con todas las expectativas y deseos sexuales que conllevan las citas no es, después de todo, una idea tan mala (cumplas o no con los estándares de belleza).

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Este artículo fue publicado originalmente en la edición estadounidense de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Diego Jurado Moruno

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