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Snapchat explicado a mayores de treinta como si fueran niños de diez

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FANTASMA SNAPCHAT
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Snapchat tiene una doble capacidad para aquellos que no son millennials. Por un lado, hacernos sentir en la onda, rejuvenecer unos años, notar que formamos parte de la modernidad más avanzada. Por otro lado, es capaz de frustrarnos, de hacernos sentir viejos a los 30, viendo cómo chavales imberbes manejan a la perfección una aplicación en la que nosotros no somos capaces de dar una. "¡Pero si yo fui pionero del Messenger en 2º de BUP!" Ok, serenidad. Empecemos por el principio.

¿Para qué sirve realmente Snapchat?

Snapchat es, ante todo, una red social y aplicación de mensajería. ¿Y qué la diferencia de Facebook, por ejemplo? Que el contenido es efímero. Nada dura más de 24 horas en ella.

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Tenemos una doble opción con Snapchat: o bien usarla para comunicarnos con nuestros amigos de forma privada mediante texto, fotos o vídeos (y el mensaje se borra una vez visto o leído), o bien usarla para compartir Historias (fotos o vídeos, con texto o filtros superpuestos si se desea) con todo aquel que nos siga. En este segundo caso, las historias se borran a las 24 horas de su publicación, automáticamente, salvo que nosotros queramos hacerlo antes.

¿Cómo funciona exactamente?

  • HIPERTEXTUAL
    Al abrir la app vemos directamente nuestra cámara abierta. Si deslizamos la pantalla hacia abajo, veremos lo que podríamos considerar "nuestro perfil". Desde ahí podemos ver nuestra lista de amigos, agregar nuevos, o ver quiénes nos agregaron a nosotros. Y si pulsamos el fantasma, podremos introducir nuestra foto en él para crear un Snapcódigo, una imagen mediante la cual cualquiera nos podrá agregar como amigo de forma rápida. También existe la opción de elegir una sucesión de fotos como perfil, a modo de gif.
  • HIPERTEXTUAL
    En Añadir amigos tenemos varias opciones: agregar a través de su nombre de usuario, que ya debemos conocer previamente; viendo quién de nuestra lista de contactos está en Snapchat, usar el mencionado Snapcódigo, o a través de la localización. Para esto último, otro tendrá que tener abierto este modo para que pueda establecer el emparejamiento y estar cerca de ti. Una vez comencemos a agregarlos, ya podremos ver nuestra lista de amigos.
  • HIPERTEXTUAL
    Si accedemos a Me añadieron, veremos la lista de personas que nos han agregado como amigos, a quienes podemos agregar de vuelta, o simplemente dejar ahí para que vean las historias que compartimos como públicas. Y si desde la pantalla de la cámara deslizamos la pantalla hacia la derecha, podemos acceder a nuestros chats privados.
  • HIPERTEXTUAL
    Si comenzamos a hablar con uno de nuestros amigos, veremos que tenemos varias opciones: enviarle un mensaje de texto, una foto, un vídeo, o directamente hacer con él una llamada o una videollamada. En el caso de fotos o vídeos, tenemos muchas posibilidades de adornarlos con texto, escritura o dibujo a mano alzada, stickers que se pueden rotar y ampliar, o todos los filtros y adornos que se pueden utilizar deslizando a izquierda y derecha.
  • HIPERTEXTUAL
    Si volvemos al principio, a cuando nuestra cámara está abierta, veremos dos botones más. Arriba a la izquierda el símbolo de flash que, efectivamente, servirá para activar o desactivar el flash de la cámara. Arriba a la derecha, un botón que nos permitirá pasar de la cámara frontal a la trasera (es decir, pasar del modo selfie al normal).

    Un truco: puedes hacer este cambio cuando estás grabando un vídeo. Solo tienes que pulsar dos veces la pantalla para cambiar el modo de cámara. Muy útil para demostrar, por ejemplo, que estás en un sitio concreto.

    Snapchat, en la mayoría de los casos, no se entiende sin los selfies. En forma de foto o de vídeo, la cámara frontal y nuestra cara juegan un buen papel en la arquitectura digital y social de Snapchat, que potencia el hecho de que demos la cara.

    De hecho, cuando usamos la cámara frontal y enfocamos a nuestra cara, si mantenemos presionada la pantalla, la aplicación detectará nuestro patrón facial y podremos escoger entre varios filtros en tiempo real para añadir a nuestra cara. Esto es lo que tantas veces has visto cuando alguien abre la boca y le sale un arcoiris. También está la famosa opción para intercambiar caras cuando estás con otra persona (face swap).
  • HIPERTEXTUAL
    Y si queremos pasar de la mensajería privada a la parte más pública de Snapchat (que puede ver cualquier seguidor) es tan fácil como, desde la cámara de la aplicación, deslizar a la izquierda en lugar de a la derecha. Ahí encontramos el modo Historias.

    Pulsando el icono de la cámara, podremos crear la nuestra propia. Y en el listado inferior, ver las de nuestros amigos. Al contrario que con el chat individual, podremos verlas un número ilimitado de veces (siempre antes de que pasen 24 horas desde su publicación), sin que la otra persona lo sepa.
  • HIPERTEXTUAL
    Si publicamos una historia (puede constar de todos los vídeos consecutivos de hasta diez segundos que queramos, pudiendo agregarlos a lo largo del día y no todos a la vez), después también tenemos una forma de saber quiénes la han visto. Pulsando sobre los tres puntos de nuestra historia, veremos la lista de los que lo vieron (con un ojito). Y si alguien hizo una captura de pantalla, también lo podremos saber mediante un icono distinto (una pequeña flecha con indicadores).

    Dentro de Historias también podremos acceder a las historias en directo que van rotando cada semana. Por ejemplo, historias que se graban en la ciudad de Madrid, a las que nosotros mismos podemos aportar contenido (aunque el equipo de Snapchat selecciona las que acaban apareciendo). También está la opción de seguir a varios medios de comunicación que son partners de Snapchat y que son bastante ricos en elementos multimedia, con vídeos muy trabajados, infografías…


Y la pregunta más importante… ¿qué demonios comparto en Snapchat?

Snapchat parte de la premisa de la inmediatez, pero también de lo efímero. Al contrario que en Instagram, las fotos y vídeos que compartamos serán eliminadas y nadie podrá volver a verlas al día siguiente. Esto tiene una consecuencia natural en la forma en que utilizamos Snapchat: todo es más espontáneo, menos trabajado. Es bastante normal repetir varias veces una foto antes de subirla a Instagram, y pasar unos cuantos minutos editándola, probando filtros, modificando ajustes. Esto apenas existe en Snapchat: todo es para ahora mismo, de forma rápida. Para qué preocuparse en perfeccionar algo que morirá en 24 horas. Siempre hay excepciones, claro, pero el comportamiento normal suele ser más improvisado.

Hay quien comparte sus avances en el gimnasio, sus recetas, sus outfits, sus opiniones sobre la actualidad, sus noches de fiesta o desenfreno o simplemente su día a día en general.

Sobre una red social que todavía es joven no hay nada escrito, y es un gran lugar para experimentar. Con una ventaja sobre Facebook o Twitter: nada queda indexado en Google, nada queda a la vista de cualquier usuario, y todo es eliminado a las veinticuatro horas de su publicación. Con Snapchat, la privacidad colectiva ha dado un buen paso hacia adelante.

Un reportaje de Javier Lacort e Hipertextual

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