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Hallados un corazón y 45 cerebros conservados en una fosa de la Guerra Civil

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FOSA COMUN
ASOCIACIÓN POR LA MEMORIA HISTÓRICA
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Un corazón y 45 cerebros extraordinariamente conservados. Ése es el tesoro científico inesperado que albergaba la fosa de La Pedraja (Burgos), un enterramiento de la guerra civil en el que reposan los cuerpos de 104 asesinados durante la contienda. El hallazgo ha sido confirmado por Fernando Serrulla, el antropólogo forense que se ha encargado de estudiar los cerebros y el corazón, encontrados en la exhumación de la fosa, en 2010.

Serrulla es miembro de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, que ha participado en más de cien exhumaciones en España. Pero La Pedraja es especial: los restos, que pertenecen a hombres jóvenes detenidos en pueblos de la zona - muy cercana a Burgos capital-, presentan un grado excepcional de conservación.

Francisco Etxeberria, presidente de la organización, ha señalado a El País que los cerebros y el corazón encontrados "son los únicos casos conocidos". "Incluso hay dos cerebros que tenían en su interior el proyectil de arma de fuego con el que fueron asesinados", añadió.

El excepcional grado de conservación que presentan los miembros queda explicado por la composición del terreno en el que fue excavada la fosa, en 1936. Se trata de una zona arcillosa y ácida, que seguramente quedó inundada muy poco después de los enterramientos. "El agua no permite el crecimiento de los microbios que provocan la putrefacción", explicó Serrulla.

EL ESTUDIO DE UN CASO EXTRAORDINARIO

El investigador asegura que los restos deberían ser considerados "Patrimonio Científico Mundial", pues constituyen "la colección de cerebros saponificados más numerosa y mejor conservada del mundo".

¿Qué es la saponificación? Un proceso químico por el cual un cuerpo graso unido a elementos líquido como el agua, en este caso los cerebros y la humedad de la fosa, se convierte en un cuerpo jabonoso. Esto ha hecho que los cerebros hayan perdido el 90% de su peso, de los 1,4 kilos habituales del cerebro humano, a los 50 gramos.

"Nunca habíamos tenido una evidencia de lesiones traumáticas antes de la muerte. Es un indicio de tortura".

Los cerebros se conservan en una cámara frigorífica en el Hospital de Verín (Orense), donde Serrulla los ha sometido durante estos años a un completo estudio macroscópico, histológico, radiológico, toxicológico, genético y químico. El resultado de esas investigaciones se ha publicado en la revista Science and Justice.

UN HALLAZGO CON CONSECUENCIAS JUDICIALES

Los cerebros preservados en La Pedraja podrían ser una prueba en un hipotético juicio por los crímenes del franquismo. Serrulla explica: "Nunca habíamos tenido una evidencia de lesiones traumáticas antes de la muerte. Es un indicio de tortura".

Para que los restos tuvieran esa utilidad, además de la científica, sería necesario que el Gobierno español dejase sin efecto la Ley de Amnistía de 1977, tal y como ha solicitado el relator de Naciones Unidas Pablo de Greiff.

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