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Orna Donath: "Hay muchas más madres arrepentidas de las que creemos"

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JENNIFER TAPIAS
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"Si pudiera volver atrás… no tendría hijos, desde luego".

Este es uno de los testimonios recogidos en el libro Madres arrepentidas, que precisamente surgió de los "ya te arrepentirás" que tuvo que escuchar la autora, Orna Donath, cuando decía que no quería tener hijos. Esta socióloga israelí reconoce que le apasionan los temas de los que nunca habla nadie y que éste, en particular, le interesa además por su propia visión feminista y política de la sociedad.

Madres arrepentidas da visibilidad a una realidad que, según cuenta la escritora a El Huffington Post, "existe y siempre ha existido" pese a que no ha dejado de ser tabú. Para demostrarlo, Donath entrevistó a 23 mujeres que se arrepienten de ser madres; no porque la maternidad se les haga cuesta arriba, ni porque carezcan de medios, ni porque tengan hijos problemáticos. Simplemente, son mujeres que al echar la vista atrás se dan cuenta de que preferirían no haber tenido hijos, como Debra:

"Mis hijos son maravillosos, encantadores y lo que te dan es increíble. No desacredito eso. Ellos dan una dimensión a mi vida que de lo contrario no existiría. Pero ¿qué haría yo si pudiera retroceder en el tiempo sin sentir culpa ni todas esas ataduras? No elegiría este camino". - Debra, madre de dos hijos de entre 10 y 15 años

Donath no trata en ningún momento de buscar causas ni de sacar conclusiones, pero el tema es tan controvertido que, tras la publicación del libro, la autora ha recibido tanto agradecimientos y muestras de solidaridad como insultos y ataques "contra mi sexualidad, mi familia, mi cordura, mis valores y hasta contra mi apariencia", enumera.

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Orna Donath, en la sede de la editorial Reservoir Books en Madrid.| CARLOS PINA


La publicidad y los anuncios de la figura de la mujer como madre perfecta pueblan nuestra imaginación. Aparentemente, es el único libreto que nos dan para la película de nuestra vida.

Lo que sí hace la autora es criticar la visión de las mujeres creada por esa mezcla de "patriarcado y capitalismo" en que se asienta nuestra sociedad. Eso, ligado a la dimensión religiosa y a la imagen de perfección que se publicita, ejerce una (a veces insoportable) presión sobre las mujeres: "La publicidad y los anuncios de la figura de la mujer como madre perfecta pueblan nuestra imaginación. Aparentemente, es el único libreto que nos dan para la película de nuestra vida. Pero la diversidad de mujeres —y madres— es tan amplia que resulta casi imposible entrar a formar parte de esa imagen idealizada que, por cierto, crea mucho sufrimiento a las que dudan, a las que no lo tienen claro".

Cuando se le pregunta cuál es el peso de la religión en este caso —teniendo en cuenta que en su estudio sólo han participado mujeres judías—, la escritora apunta: "El aspecto religioso es una dimensión de todas las presiones que reciben las mujeres. Pero no es, ni mucho menos, el único. Y, por supuesto, no sólo ocurre en Israel". De hecho, la socióloga sostiene que, al hablar con mujeres de España, ha observado lo similares que son las sociedades española e israelí en cuanto al peso de la religión, las tradiciones y la familia.

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Cortesía de Reservoir Books

En España también se señala con el dedo a las mujeres que se salen de la norma. Así lo denunció en 2006 la escritora y periodista Rosa Montero en un artículo titulado Ni coja ni madre: "Se da la circunstancia de que no tengo hijos. Si fuera un hombre, mi falta de descendencia sería eso, una circunstancia, más o menos importante pero circunstancia al fin, una nota más en la biografía. Pero, como soy mujer, se diría que todo en el entorno se confabula para convertirme en una mujer sin hijos, como si por ello pertenecieras a una determinada categoría". Y nueve años más tarde volvía a reafirmarse en otra columna en El País Semanal: "Se sigue creyendo que la mujer que no es madre no es del todo mujer. Y a estas alturas de la vida yo ya no sé cómo explicar que, aunque tener hijos debe de ser una experiencia formidable, yo me siento tan completa o tan incompleta como cualquier persona".

Las mujeres pagan un precio mucho más alto que los hombres, tanto si son madres como si deciden no serlo.

Montero no es la única mujer juzgada por sus decisiones personales. Por eso no sorprende que las participantes a las que entrevistó Donath no revelen su verdadero nombre ni hablen de su arrepentimiento con su entorno, a veces ni siquiera con su familia más cercana. La autora explica que en 2008, cuando comenzó el estudio, le costó mucho encontrar los testimonios, pero "una vez las mujeres acudían a contar su historia, era como si se desencadenara un tornado en la sala. Sólo querían desahogarse sin ser juzgadas. Se sentían agradecidas de que alguien las escuchara, que es lo que necesitaban". Así lo expresa Sky, una de las participantes:

"Me resultaba duro decir que tener hijos había sido un error… que la conclusión es que supone una gran carga para mí. Tardé mucho tiempo en poder decir esas palabras. Pensaba, uy, si digo algo así, la gente pensará que estoy loca". - Sky (madre de tres hijos, de entre 15 y 25 años)

Los casos de las 23 mujeres que aparecen en el libro son de todo menos homogéneos. Por ejemplo, Sunny descubrió realmente que se arrepentía cuando tuvo a su tercer hijo y en su entrevista aprovechó para criticar "toda la carga" que reciben las madres por ser mujeres:

"Al final nos hemos quedado solas. Se espera de nosotras que trabajemos fuera de casa, dentro de casa, que seamos supermujeres en todas partes, que seamos perfectas y, al mismo tiempo, nadie juzga a los hombres. Es un absurdo sin pies ni cabeza". - Sunny (madre de cuatro hijos de entre 5 y 15 años)

El fenómeno no se limita al sexo femenino. "También existen padres arrepentidos, pero, como feminista, quise centrarme primero en las mujeres. Al fin y al cabo, en el aspecto de la maternidad, las mujeres pagan un precio mucho más alto que los hombres, tanto si son madres como si deciden no serlo", afirma Donath. De hecho, que su obra sea calificada como "un nuevo e imprescindible manifiesto feminista" le pone —literalmente— el vello de punta.

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Donath, durante la entrevista.| CARLOS PINA


En cuanto a la ingente cantidad de posts de madres que alaban la maternidad como lo más maravilloso de su vida, la autora piensa que hay cierta impostura o maquillaje, cierto querer aparentar una vida feliz a toda costa. "Pero no puedo culparlas. Si es la imagen que siempre nos ha rodeado, es difícil darse cuenta de que ni todo es perfecto ni todo el mundo puede encajar en ese ideal", apunta. Lo que esta socióloga no pone en duda es que "hay muchas más madres arrepentidas de las que creemos. Y hay mujeres que nunca llegarán a reconocerlo".

La escritora, que a los 16 años supo que no quería tener hijos, no ha cambiado su visión sobre la maternidad a lo largo de este proyecto, aunque sí ha experimentado "un sentimiento de solidaridad más fuerte con respecto a las madres y a las mujeres en general". Ante todo, quiere dejar claro que el objetivo de su libro no es promover "una cruzada en contra de la maternidad", sino ayudar a más mujeres a sincerarse o, al menos, a ver que no están solas. Por ahora, Orna Donath se contenta sabiendo que "de la negación total (del 'esas mujeres no existen' o 'están locas'), ha pasado a abrirse un espacio para el alivio y el desahogo". Además, esto sólo es el principio, ya que, después de Alemania y España, Madres arrepentidas está a la espera de publicarse en otros siete países más.

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