Además de los superventas, será interesante ver qué fenómenos, además de los mediáticos de turno hacen su agosto en abril. Y también qué libros inesperados rompen las previsiones. A mí me da que Sí se puede de Ada Colau será un libro importante, en la línea de libros críticos y testimoniales de los estragos de la crisis.
Existen algunos modos de vengarse de la muerte. Uno es reírse de ella. Otro es obviarla, hacer como si no existiera. Otro es encararla sin ambages. La hora violeta también es la gran venganza de Sergio del Molino contra la muerte de su hijo. Los lectores acabamos enamorados de Pablo, garantía de que nunca se irá.
En el momento en que decidí hacer el Sendero del macizo del Pacífico estaba realmente perdida. Mi familia se había desintegrado después de la muerte de mi madre. Cuando miro atrás, veo que todo lo que soy nació de todo lo que recogí en aquel camino. Sentí que nunca iba a volver a tocar fondo, no de la manera en que ya lo había hecho antes.
Lo que conozco y descubro como investigador se convierte en un material excepcional para mis novelas, en cuyas páginas la realidad y la ficción forman un todo indivisible. Así queda patente en mi última novela, donde, desde la ficción novelística, indago sobre el móvil económico del caso Urquijo, jamás investigado por la Policía.
El interruptor que cortará la energía a la fábrica de diarios en papel será el que dará por liquidado el modelo de periódico que hemos conocido hasta ahora y que los actuales tiempos tecnológicos están arrinconando y expulsando del mercado. Apagar la luz primero, pero luego buscar dónde encender de nuevo las luces del oficio.