POLÍTICA

Pedro Sánchez: "González, Zapatero o Rubalcaba no han entendido la envergadura del cambio en el que estamos"

Entrevista al candidato a las primarias del PSOE, por Esther Palomera.

17/05/2017 12:13 CEST | Actualizado 17/05/2017 20:29 CEST

Aquí Pedro Sánchez, versión 2017. Tan seguro de sí mismo como en exégesis anteriores, pero muy consciente de los tropiezos cometidos. Así que si cometer errores es humano y tropezar algo común, al ex secretario general del PSOE sólo le falta para la madurez que dice haber alcanzado reírse de sí mismo.

Un viaje en coche hasta Toledo con el equipo de vídeo de El HuffPost no es un jolgorio, pero da para la chanza, un par de risotadas y alguna que otra confidencia. Esta vez no hay claqueta, pero sí focos, cámaras y micros. Así que tres, dos, uno... y empezamos con un ¡cómo hemos cambiado! Lean, lean porque sobre del nuevo Sánchez aún no está todo escrito ni dicho.

De momento, aquí se atreve ya a hablar sin ambages de compartir el camino con otras fuerzas de izquierdas, de que hubiera ganado de calle un consulta sobre la investidura de Rajoy y de que antes de la unidad, el PSOE debería discutir sobre la orientación política. Vamos, que defiende para la esfera federal lo mismo que otros han practicado en el nivel autonómico, esto es, el entendimiento con Podemos y para Cataluña lo que hasta Susana Díaz admitió en otros tiempos.

¡Cómo hemos cambiado! Usted y yo, en el mismo coche, camino de Toledo... ¿Hubiera aceptado el Pedro Sánchez de 2014?

Sí, lo que pasa es que no me lo propusiste, pero por supuesto que sí. Hay que intentar exprimir al máximo las horas que tiene el día

¿Cómo es el Pedro Sánchez 2017?

Más maduro. Haber tenido el privilegio, el honor, de dirigir el Partido Socialista en un momento tan intenso de la política española me ha hecho ganar en experiencia y creo conocer humildemente lo que necesita el PSOE para salir bien de este trance.

Tenemos que compartir el camino con otras fuerzas de izquierdas

¿Y qué necesita?

Coherencia, credibilidad -que nos hemos dejado mucha durante estos últimos años- y volver a recuperar nuestro espacio en la izquierda. Siempre digo que el socialismo no tiene un problema por el pluripartidismo, su desafío es encontrar y reivindicar su espacio en un escenario que ha cambiado radicalmente en España y en Europa.

Cuando dice que quiere resituar al PSOE en la izquierda ¿quiere decir que ahora está a la derecha?

Está en una suerte de tierra de nadie. Creo que el desafío que tenemos en España y en Europa es decidir si queremos estar a la izquierda, si queremos estar sin perfil propio, si queremos recuperar nuestra coherencia y nuestra credibilidad o simplemente ir dando bandazos en función de cuál sea la coyuntura electoral. También tendremos que redefinir qué significa ser de izquierdas en la España y en la Europa de 2017. Es verdad que el mundo ha cambiado, que estamos asistiendo a unos movimientos electorales radicalmente distintos y tenemos que dar respuesta a ellos.

¿Y cuál es su perfil en estas primarias?

He tratado de ser coherente y consecuente con la historia y con la gente del PSOE, a pesar de lo todo lo vivido en estos meses, que ha sido traumático desde el punto de vista de la organización e incluso personal. No pretendo dar al Partido Socialista un giro a la izquierda, ni mucho menos al centro. Creo que lo que tenemos que hacer con el PSOE es que vuelva a ser el partido de la izquierda. Y además hacer una reflexión porque tanto Felipe González como Jose Luis Rodriguez Zapatero, cuando obtuvieron las grandes victorias del Partido Socialista, lo hicieron siempre desde proyectos reconocibles de izquierdas en torno a los cuales se aunó la voluntad de millones de progresistas. Eso es lo que ahora mismo falta. Hay mucha gente que pone en cuestión que el Partido Socialista sea: uno, una fuerza de izquierdas, y dos, una fuerza de cambio.

HP

¿Por qué la abstención al PP ha derechizado al PSOE y no el acuerdo que usted alcanzó con Ciudadanos?

No es lo mismo. Nosotros hicimos un pacto para derrotar al Partido Popular y acabar con el gobierno de Rajoy y, además, el contenido del acuerdo con Ciudadanos era claramente socialdemócrata en muchos de sus aspectos socioeconómicos, pero también desde el punto de vista de la regeneración. Aquello fue refrendado por los afiliados en un 70% con una participación de más del 50% de los militantes. Lo otro supuso dejar gobernar al Partido Popular.

¿Y por qué no sometió a consulta de los militantes la abstención al PP como hizo con el acuerdo con Ciudadanos?

Los referéndum tienen que ser siempre sobre acuerdos, y no sobre decisiones políticas, aunque evidentemente ante la pregunta de "sí" o "no" a Mariano Rajoy se hubiera ganado de calle. En todo caso, si hubiera que haber hecho ese referéndum, tendrían que haberlo pedido precisamente aquellos que quisieron alterar la resolución política del Comité Federal posterior al 20-D, donde aprobamos el "no" a Rajoy.

El PSOE gana las elecciones desde la izquierda, no desde un centro que es inexistente

Le he escuchado decir que ahora cree haber entendido lo que quiere la izquierda social española, ¿qué es?

Que el PSOE no pierda su carácter de alternativa a la derecha, y no solamente a la derecha política, sino también a las políticas conservadoras que en algunas ocasiones nosotros hemos asimilado. Creo que lo importante es demostrar, como se está haciendo por ejemplo en Portugal, que en Europa se pueden hacer políticas de izquierdas, y que a lo mejor ese camino tenemos que compartirlo con otras fuerzas de progreso. La suerte que tuvo António Costa es que hubo otras fuerzas progresistas que entendieron la importancia histórica que tenía el cambio político en Portugal y, en cambio, aquí no se aprovechó esa oportunidad histórica por parte de otras formaciones de izquierdas.

¿Quiere decir que para volver a ser alternativa de gobierno el PSOE tiene que trabajar codo con codo con Podemos?

Lo que tenemos que hacer es lo que se hace en Portugal o lo que se hace en Valencia, Extremadura, Castilla la Mancha o Aragón. Creo que la clave es saber entender que nuestro adversario común es el Partido Popular y sus políticas. Pero desgraciadamente lo que he visto hasta ahora por parte de Pablo Iglesias es a una izquierda más pendiente de que la otra izquierda no gobierne a que lo haga la derecha, y el estigma que tiene Iglesias. Creo que mucho de lo que está haciendo respecto a la moción de censura tiene más que ver con intentar dejar en evidencia al Partido Socialista que con una voluntad real de que el Partido Popular deje de gobernar el país.

Ha mencionado dos veces al gobierno de Portugal y de hecho uno de sus primeros gestos políticos después de las últimas elecciones general fue viajar a Lisboa, ¿por qué no exploró aquella vía aunque necesitara el apoyo de los nacionalistas en lugar de pactar con Ciudadanos?

Porque entonces estaba por ver si de verdad había incompatibilidad en los planteamientos de Ciudadanos y de Podemos. Ahora sabemos que son desgraciadamente incompatibles, y creo que eso es malo para el cambio político en nuestro país. Lo veremos a la larga, aunque ya lo estamos sufriendo como consecuencia de los casos interminables de corrupción del PP. Y le diré, además, que la cuestión que lo hizo imposible fue aquella famosa rueda de prensa en la que Pablo Iglesias claramente demostró poca o nula disponibilidad para llegar a un acuerdo de gobierno.

En todo caso hubiera necesitado los votos de los nacionalistas, ¿se equivocó al aceptar los límites que le impuso el Comité Federal?

Siempre intenté que fuera, digamos, un gobierno a tres con Podemos y con Ciudadanos porque creía, y sigo creyendo, que la regeneración democrática de nuestro país solamente puede recuperarse si el Partido Popular de Mariano Rajoy, el de la Gürtel, el de la Púnica o el del caso Lezo dejan de gobernar este país. A partir de ahí, asumo en primera persona aquella resolución del Comité Federal y la intenté llevar hasta el último momento. Es cierto también que cuando aprobamos aquella resolución no sabíamos que Mariano Rajoy iba renunciar a la investidura. Nosotros dijimos dos cosas. Fijamos posición respecto a la investidura de Mariano Rajoy y aprobamos que, en caso de que Mariano Rajoy fracasara, el Partido Socialista intentaría encontrar una fórmula de gobierno.

Los ejemplos a seguir son Portugal, Valencia, Extremadura, Castilla-La Mancha o Aragón

Le insisto en los límites a pactar con los independentistas. ¿Tuvo el acuerdo cerrado con ellos, tal y como se ha dicho desde un sector del PSOE y se ha instalado en una parte de la militancia?

Rotundamente, no. No soy presidente del Gobierno precisamente por el voto en contra, entre otros, de las formaciones independentistas. Y el precio que pagué fue no serlo precisamente por no aceptar el cuestionamiento de la soberanía territorial del país. Es verdad también que la crisis institucional que se vivió en 2016 tiene mucho que ver con lo que está pasando en Cataluña. La falta de respuesta por parte del Gobierno y de Rajoy a lo que está ocurriendo en Cataluña también explica parte del bloqueo institucional que se vivió en el año 2016, porque el catalanismo conservador que hasta entonces había ayudado a la gobernabilidad de España saltó por los aires y dio la espalda a la gobernabilidad de España. Lo que sí puedo garantizar es que nunca jamás, bajo ningún concepto, acepté ni estuvo encima de la mesa por parte de las fuerzas nacionalistas catalanas el derecho a decidir como una condición para aceptar mi investidura. Yo desde luego dije que no y ahí, además, están los hechos, están los votos de los partidos nacionalistas en contra de mi investidura.

Por cierto, ¿en algún momento ha dicho usted que quiera modificar el artículo 2 de la Constitución y trocear la soberanía nacional?

Nunca, nunca, no. Es curioso que se infieran este tipo de conclusiones después de algunas de las propuestas que estamos haciendo. El PSOE es la única organización que de verdad se ha tomado en serio la cuestión catalana. Lo hizo Pepe Griñán, lo hicieron Pere Navarro y Miquel Iceta, lo hizo Alfredo Pérez Rubalcaba y lo hicieron fundaciones que estaban vinculadas tanto al Partido Socialista de Andalucía como al PSC, con esa famosa propuesta de reforma del estado autonómico hacia un modelo federal. Y creo que allí se decían cosas muy razonables: que teníamos que reconocer el carácter plurinacional de España, que España era una nación de naciones. Ambos son términos que no entiendo por qué no vamos a poder asumir, 35 años después de la Constitución. Y eso no significa ni desigualdad ni insolidaridad. Recuerdo que Pepe Griñan habló de defender la diversidad territorial reconociendo a España como una nación de naciones, pero preservando la igualdad social y económica del país. No puedo más que compartir aquella afirmación.

HP

¿Cuando le recordó todo esto a Susana Díaz en el debate, lo que quiso decir era que los bandazos sobre el modelo de Estado no los había dado Pedro Sánchez, sino todo el PSOE?

No. Lo que digo es que si nos ponemos a buscar tres pies al gato al final todos los podemos encontrar. Por ejemplo ella dijo, cuando era consejera de la Presidencia de Griñán, que el Estatuto de Cataluña fue un error. Estuvo presente en la presentación de este informe, donde se hablaba de España como nación de naciones, ella misma dijo que era negociable el término nación siempre que salvaguardara la soberanía nacional de España, en lo cual estamos todos de acuerdo. Así que lo que creo es que hay que trascender el debate para no enredarnos en buscar contracciones que nos son tales y saber exactamente qué es lo que ofrecemos los socialistas a la sociedad catalana. Nosotros decimos: uno, hay que preservar la soberanía nacional; dos: un único Estado. Y tres: reconozcamos el carácter plurinacional del país.

¿Qué le hizo más daño como secretario general, el equipo del que se rodeó o la deslealtad de Susana Díaz?

No lo plantearía en esos términos. Vivimos un tiempo vertiginoso, mi Ejecutiva y yo fuimos elegidos con Podemos emergiendo con muchísima fuerza... Con un punto de inflexión en la política española que fueron las Tarjetas Black de Caja Madrid. Aquello cambió la realidad política del país. Los historiadores lo verán con la envergadura que tuvo y que no fuimos capaces de ver en términos sociales y de desafección por parte de muchísima gente hacia el sistema político...

No se escabulla, que yo le estaba preguntando por la fractura interna del PSOE, por la selección de su equipo y los 100 días de gracia que no le dio Susana Díaz...

Si he aprendido algo es que no hay que hacer equipos en función de criterios territoriales. Los territorios tienen que estar representados, por supuesto, pero creo que lo importante es que la Ejecutiva sea federal y que obedezca a unos criterios federales, y no territoriales. Lo digo más que nada porque no puede volver a ocurrir lo que ocurrió en octubre, cuando me dimitió la mitad más uno de la Ejecutiva. A partir de ahí, yo lo que le hice a Susana hace tres años fue un ofrecimiento que sigue en pie, y es que ella trabaje desde la Junta de Andalucía y yo desde el ámbito nacional para hacer de nuestro partido un partido más fuerte y ganador en términos electorales a nivel general.

Rajoy debe ser el Nixon de la democracia española, el primer presidente de la historia que dimita por un caso de corrupción

Susana Díaz le retiró su apoyo antes de 100 días, pero usted fue perdiendo paulatinamente los apoyos que le ayudaron a ganar en 2014, ¿en qué se equivocó?

Asumo mis errores, pero yo nunca diría, como me dijo ella a mí en el debate, que un compañero es un problema para el PSOE ("Tú problema eres tú"). El problema es el proyecto y la estrategia política. El problema durante estos tres años ha sido no saber asimilar la envergadura del cambio político que se debe abordar. Por eso yo, cuando hay algunos compañeros míos que estuvieron muy próximos a mí y que hoy están apostando por otras candidaturas, lo que creo es que antes de la unidad tenemos que hablar y debatir en serio la orientación que le damos a nuestra organización. Se dice: nosotros tenemos que ir a ganar... Por supuesto que tenemos que salir a ganar, eso es una obviedad. Lo que tenemos que plantearnos es, una vez visto el escenario pluripartidista, si queremos ser una fuerza subalterna al PP o queremos ser una alternativa. Yo defiendo que tenemos que ser la alternativa y que no podemos renunciar a vertebrar el cambio, porque eso es precisamente lo que nos identifica con millones de progresistas.

Le preguntaba si se arrepiente de algo de lo que le hizo perder el apoyo de Felipe González, de Zapatero, de Rubalcaba y de la mayoría de los barones

Asumo en primera persona toda la responsabilidad como secretario general, pero creo que no han entendido la envergadura del cambio político en el que estamos. Además, yo lo que estoy defendiendo a nivel federal es lo mismo que ellos han defendido a nivel autonómico. Claro, yo he escuchado decir a Susana Díaz decir: 'Yo nunca pactaré con Podemos'. No es cierto, está pactando en los ayuntamientos con Podemos. Por lo tanto, ¿cuál es la posición de Susana Díaz respecto a Podemos? ¿O es que no depende tanto de con quién se pacta sino a quién se propone como candidatos para presidir una institución lo que diferencia el apoyo a Podemos o no? Esta es la cuestión que tiene que responder Susana.

HP

Si el problema de Pedro Sánchez es Pedro Sánchez, ¿Cuál sería el de Susana Díaz?

Insisto, nunca diría que el problema del partido es un compañero socialista. Nuestro problema es de debate político y de orientación estratégica. ¿Dónde tenemos electoralmente el desafío? En las capas urbanas, en la gente joven que es progresista, en millones de españolas y españoles que se han ido a la abstención o nos han abandonado porque se han ido a otras formaciones políticas. Hay algunos compañeros que han comprado el argumento del centro y no es cierto. El PSOE gana las elecciones desde la izquierda, no desde un centro que es inexistente.

¿Qué motivo tienen los españoles que no le votaron en el 2016 para votarle en 2019?

La abstención nos cambió a todos. La imagen que tiene la ciudadanía y la militancia respecto a mí o hacia Susana ha cambiado radicalmente. Durante este tiempo creo haber demostrado que los que defendíamos el "no" frente a Rajoy teníamos razón, y no solamente por la cuestión de la corrupción, que es evidente, sino también porque el PP va a aprobar los presupuestos sin el apoyo del PSOE.

¿Un escenario de cohesión interna después del próximo domingo es una utopía?

No. Siempre he defendido que la unidad sólo se puede construir con el voto de la militancia frente a aquellos compañeros que, legítimamente pero equivocadamente a mí juicio, defendieron una candidatura única fruto de un acuerdo entre los de arriba. ¿Por qué? Porque a un secretario general elegido por la militancia solamente le puede quitar o elegir de nuevo la militancia. Eso es lo que se quebró el 1 de octubre. Por eso defendí que antes de forzar mí dimisión debía celebrarse un congreso para que fueran los militantes los que tuvieran la capacidad de elegir si era yo u otra persona quien tenía que liderar el PSOE. Ese vínculo, entre el voto de los militantes y su liderazgo, el del secretario general, solamente puede ser restablecido de la manera que se ha obtenido, con el voto de los militantes.

González, Zapatero o Rubalcaba no han entendido la envergadura del cambio político en el que estamos

¿Qué recuerdo tiene del 1 de octubre más allá de su dimisión?

Muy desagradable, muy traumático. Se cruzaron muchas lineas rojas en términos personales. Recibí muchos insultos y descalificaciones que me dolieron mucho. Aprendí de ello y no guardo ningún rencor, pero creo que como organización no estuvimos a la altura ni de la historia ni de la militancia del partido.

¿Quién decidió poner aquella urna clandestina detrás de un biombo?

Creo que fue una anécdota más de un cúmulo de hechos que, insisto, no dejan al PSOE en buen lugar.

Ha reconocido errores y dice haber aprendido de ellos, ¿uno de ellos fue sostener que una derrota sin paliativos fue un éxito y un resultado histórico?

Es que tampoco dije eso. Al final se trata muchas veces de resumir frases que no tienen ese significado. Lo que quise decir es que el Partido Socialista, incluso en circunstancias tan adversas como las vividas en los últimos años, tenía que aspirar a seguir haciendo historia, nada más que eso. A partir de ahí, si la formulación no fue entendida, la equivocación fue mía, pero no quise darle el significado que, digamos, algunos dentro de la organización me atribuyeron.

Lo que sí dijo durante su investidura fallida es que la división entre izquierda y derecha había acabado y que había que trabajar por el mestizaje ideológico. Hoy se presenta como el gran adalid de la izquierda, ¿no es eso un bandazo?

La política tradicional es el eje izquierda-derecha. Eso es evidente. Pero a partir de lo que ha ocurrido en España y en Europa, tenemos que poner nuevas capas a la dialéctica política. Tenemos que hablar de sociedades abiertas o sociedades cerradas, y eso tiene mucho que ver con la ola de fascismo que estamos ahora viendo en muchas partes de Europa. Por ejemplo, Trump es el caso más paradigmático de sociedades cerradas frente a sociedades más globales que pueda defender Clinton u Obama. Luego también tenemos, en el caso de España, que poner encima de la mesa otra capa que es la del cambio, y eso es lo que nos estábamos jugando. Por eso yo defendí que teníamos que poner encima de la mesa, dada la fragmentación parlamentaria que existía, además de lógicamente la izquierda, una alternativa socialdemócrata que creo que estaba muy bien recogido en el acuerdo con Ciudadanos. Y anteponer lógicamente también el cambio político en nuestro país dando sobre todo muchísima importancia a la regeneración democrática y la lucha contra la corrupción que representa el PP. A eso me refería, es decir, que el PSOE tiene que ser una organización de izquierdas, pero no puede olvidar que tiene que ser la alternativa al Partido Popular y que tiene que liderar el cambio. En ese contexto entre la izquierda y el cambio es donde yo creo que tiene que articular el PSOE su nuevo relato para los próximos años.

La moción de censura busca dejar en evidencia al PSOE, no que el PP deje de gobernar

Le he pedido a un socialista al que creo que respeta, y yo también, que me trasladara una pregunta y es ésta: ¿Por qué dejó de escuchar en el mes de julio a los que le decían lo que pensaban que era lo mejor para España y el PSOE aunque no fuera lo mejor para usted?

No les dejé de escuchar, lo que pasa es que uno tiene como líder del partido que asimilar las opiniones y, a partir de ahí, sacar sus conclusiones. Yo recuerdo que muchas de esos socialistas, al día siguiente de las elecciones del 20D, decían que había que ir a unas segundas elecciones.Y yo preguntaba: ¿Por qué tenemos que ir a unas segundas elecciones? Pero claro, Rajoy tiene que intentar ganar y, en segundo lugar, si él no lo intenta, el Partido Socialista debe de intentar formar un gobierno. Muchos dicen: no, es que con 90 escaños no se puede, con 121 se puede. Es que el sistema político ha cambiado, es que en Asturias, Javier [Fernández] está gobernando con 14 de 41, aun siendo la primera fuerza en el Parlamento asturiano. Ya no te cuento Javier Lamban o Ximo Puig. Lo que quiero decir es que vamos a realidades mucho más fragmentadas y si nos seguimos moviendo por criterios y esquemas de hace cuatro años lógicamente el PSOE se va a ver obligado siempre a tener que dejar gobernar a la fuerza más votada, ¿no? Por cierto, que lo que siempre ha defendido Susana es una reforma electoral incluso a nivel general, de doble vuelta, un poco el sistema francés. Y por esa regla de tres, Ximo Puig no hubiera sido presidente de la Generalitat, ni tampoco Emiliano García Page, ni siquiera el propio Pepe Griñán.

¿Nunca dijo usted a ningún compañero que era partidario de la abstención?

Sí, reflexioné mucho con Felipe, con Alfonso [Guerra], con Pepe Borrell, con Jordi Sevilla, con Rodolfo Ares, Patxi López, con Guillermo [Fernández Vara], con muchos compañeros sobre la eventualidad de tener que abstenernos en la segunda investidura.

HP

¿Y por qué cambió de opinión?

Por Rajoy, lo ví claro. Rajoy fue el que me dijo: yo no quiero solamente la investidura, quiero gobernar y necesito un pacto que trascienda la investidura, a mí no me vale con la investidura. Claramente lo estamos viendo, está chantajeando permanentemente al PSOE a través de sus canales mediáticos, con eso de que si no apoyamos esto o aquello, pues convoca elecciones. Claro, Rajoy lo que quiere es gobernar sin oposición, lo que ha hecho durante los últimos cinco años, gobernar con mayoría absoluta.

Ha mencionado a González, a Patxi López, a Guillermo Fernández Vara, a Javier Fernández...¿ Cómo piensa reconstruir la relación con todos ellos si gana las primarias?

Somos una familia que ha tenido sus dificultades y discrepancias, pero lo que nos importa y nos ocupa es el PSOE y lo que podamos representar para millones de progresistas. Yo creo que hay que ser coherentes, creíbles y generosos, y yo lo voy a ser. Desde luego voy a construir la unidad integrando a ambas candidaturas. Lo único que pido es que seamos leales con el resultado. Sea el que sea, yo desde luego si gano, exigiré esa lealtad y si pierdo me la exigiré a mí mismo.

El 1 de octubre se cruzaron muchas lineas rojas en términos persona-les. Recibí muchos insultos y descalificaciones que me dolieron mucho

¿Ha vuelto a hablar con Felipe González o con Zapatero?

No, con ninguno de los dos.

¿Tiene la sensación de que en algún momento ha podido ofender la memoria viva del socialismo?

Nunca, nunca. Pero si... En fin, por ejemplo, en el caso de José Luís, es público y notorio que siempre apostó por Susana. Por tanto, ahí le tenemos haciendo campaña. En el caso de Felipe tuve una relación más personal con él y ha habido un momento en el que encontramos un punto de discrepancia que, bueno, yo entiendo que él no pueda aceptar. Fíjese que el otro día leía un artículo de un delegado al congreso de Suresnes donde, a Felipe González precisamente, la dirigencia liderada por Llopis le calificaba de peligroso comunista e independentista que iba a poner en riesgo la autonomía del PSOE y la soberanía nacional del país.

Entonces, ¿el suyo no es un proyecto personal?

Si fuera un cuestión personal le puedo asegurar que hubiera dejado la política. Esto es un compromiso político para que el PSOE no yerre en el camino que debe seguir durante los próximos años y, sobre todo, para que la izquierda vuelva a gobernar este país. Lo que han demostrado todos los estudios sociológicos que están saliendo es que, de forma abrumadamente mayoritaria, los votantes y los militantes quieren los mismo: un proyecto de izquierdas, creíble y competente como el que nosotros representamos.

¿Qué hará si pierde el domingo?

Bueno, pues llamar a quien gane, felicitarle y ponerme a su disposición.

¿Se presentará cuando se convoquen las primarias para elegir candidato a la presidencia del Gobierno?

Me pondré a disposición de quien sea secretario general, y a partir de ahí veré qué hago con mi vida.

¿Entraría en una Ejecutiva liderada por Susana Díaz?

Mi papel entonces sería más de ex secretario general del partido.

En Suresnes a Felipe también le calificaron de peligroso comunista e independentista que iba a poner en riesgo la soberanía nacional

¿Aceptaría presidir el Partido Socialista?

No. Simplemente me pondré a disposición, sería lo que soy ahora, un militante de base más y estaría siempre a disposición de quien lidere el partido. Yo, desde luego, por experiencia propia, sé lo que significa estar cuestionado diariamente, y no deseo que nadie que ocupe el sillón de Ferraz pase por las situaciones que yo he pasado. Pero bueno, en todo caso, en fin, puede sonar un poco así... No sé cómo decirlo, pero estamos a seis días de las elecciones y algo me dice que tenemos muchas opciones de ganar.

Pues situémonos en ese escenario. Domingo por la noche, Pedro Sánchez gana las primarias ¿su primera llamada?

A quien sea segundo y, luego, a quien sea tercero, para decirles que esto es una tarea de todos y que quiero contar con ellos.

¿Para qué responsabilidades?

No quiero ponerle nombre porque tampoco quiero crear una dificultad a los otros candidatos. Lo importante es hablar, mostrar voluntad de integración y a partir de ahí ver exactamente en qué posición se puede encontrar cada cual y cómo.

HP

¿Por qué una petición de dimisión de Mariano Rajoy y no una moción de censura?

Porque creo que lo primero y fundamental es señalar la responsabilidad en el Partido Popular. Es decir, que son ellos los que tienen que asumir en primera persona la responsabilidad política por los casos de corrupción. Rajoy debe ser el Richard Nixon de la democracia española, tiene que ser el primer presidente de la historia de la democracia de nuestro país que dimita por un caso de corrupción que afecta no a una federación territorial, sino al conjunto de la organización. A partir de ahí, las mociones de censura después de una investidura fallida de las fuerzas progresistas, sería volver a fortalecer a Mariano Rajoy como Presidente del Gobierno. Creo que todos tenemos que aprender de lo que ocurrió en febrero y marzo del año pasado. La moción de censura es una cuestión de números, y no una cuestión de montar números. Después de lo que ocurrió hace un año añadiría mucha más frustración a todos aquellos que queremos cambiar el país.

Imagino que no se le escapa que en caso de que Rajoy dimitiera, el PSOE se enfrentaría a una nueva investidura del PP, ¿qué tendría que votar en ese caso?

Que no. El Partido Popular tiene que regenerarse en la oposición, no es una cuestión solo de Mariano Rajoy, sino del conjunto de la estructura de la organización.

He demostrado que los que defendíamos el 'no' a Rajoy teníamos razón

Si sale elegido nuevamente secretario general no tendrá espacio parlamentario, así que la elección del portavoz en el Congreso no será un asunto menor, ¿Tiene pensado ya el nombre?

Sí, más o menos tengo una idea de quién puede ser el equipo que dirija el Grupo Parlamentario.

¿Hombre o mujer?

No le doy más pistas porque entonces ya me va a... Pero será...

No me dé pistas, deme el nombre.

No, no. Porque eso sería muy prematuro. Ahora hay que ir hasta el 21 de mayo, primero hay que ganar este proceso de primarias y luego ya daremos a conocer los nombres.

Suerte y muchas gracias.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR:

- 33 cosas que no sabías de Pedro Sánchez

- Pedro Sánchez, versión 2017

OFRECIDO POR NISSAN