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A las puertas de una nueva Primavera Europea

09/05/2017 07:27 CEST | Actualizado 09/05/2017 07:27 CEST
EFE

Lo dije en Japón hace unos días, ante la IV Cumbre Global de Think Tanks, que escuchaba expectante las explicaciones sobre lo que podía ocurrir en Francia tras los partidos salvados por la democracia en Austria y en Holanda, una vez que llorar sobre lo ocurrido en el Reino Unido y en USA era como hacerlo sobre la leche derramada: lo que está demostrando Europa es una extraordinaria capacidad de resistencia ante el populismo, el racismo, la xenofobia y la extrema derecha. Y la victoria de Macron frente a Marine Le Pen ha venido a ratificarlo.

No era fácil exhibir esa capacidad de resistencia, que nadie se equivoque. Demasiado pronto habíamos olvidado la dureza de la crisis que llegó a Europa procedente de Wall Street en 2008 y cuyas consecuencias todavía duran en forma de crecimiento débil, aumento del desempleo, precariedad laboral y salarial y desigualdad, exactamente el caldo de cultivo perfecto para la demagogia y el extremismo, como la historia se ha encargado reiteradamente de poner de manifiesto.

Antes que cargar todas las tintas en criticar a la UE (y una legión de articulistas se ha empeñado en hacerlo hasta la saciedad en los últimos meses), más hubiera valido recordar que, sin su existencia –aunque todavía sea imperfecta-, la crisis hubiera destrozado literalmente a muchos de sus países miembros, que hubieran sido presa fácil de los mismos especuladores financieros que la provocaron y que se han aprovechado de ella durante casi un lustro, empobreciendo a las familias y sacándole los cuartos a muchos estados, prima de riesgo mediante.

Conviene aprovechar esta Primavera Europea en vez de gastar nuestro tiempo en pesimismos. Para cenizos ya tenemos bastante con los del otro campo.

Cuando en la América de Trump se aprestan a volver a la desregulación financiera y la Reserva Federal sube los tipos de interés, en la UE contamos con un Banco Central Europeo que continúa su programa de compras de deuda pública, reforzamos las garantías de los ahorradores, tenemos un Mecanismo de Estabilidad Financiera listo para intervenir, hemos configurado la Unión Bancaria y acabamos de cerrar las condiciones para un nuevo préstamo a la Grecia gobernada por Syriza.

Por supuesto que queda mucho por hacer, para lo que habrá que dar nuevos pasos a fin de culminar la unión política en un sentido federal, de forma que, en el futuro, a medio plazo la UE disponga de un tesoro propio, un presupuesto suficiente, eurobonos, armonización fiscal y una verdadera Europa social. Y esa es precisamente la respuesta a los antieuropeos, que rugen no tanto contra la UE como contra los valores que representa y que ellos querrían pisotear, empezando por la libertad, la democracia, la no discriminación, la tolerancia, la defensa de la paz: más y mejor UE, no menos.

Están siendo días de éxitos que se completarán con absoluta seguridad en Alemania (con Merkel o con Schulz) y muy probablemente en Italia con Renzi. En ese momento, la cadena de resistencia electoral ciudadana de la UE frente al populismo se habrá completado con cabezas de gobierno profundamente europeístas. De forma que la táctica de May, Trump y otros habrá fracasado. Probablemente, estaremos a las puertas de otra primavera europea. Conviene aprovecharla en vez de gastar nuestro tiempo en pesimismos. Para cenizos ya tenemos bastante con los del otro campo.

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