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¿Revolución o Candy Crush? Una conversación con Duolingo

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Foto: Getty Images.

¿Por qué me ha costado tanto publicar este segundo artículo sobre Duolingo, una aplicación para aprender lenguas con 120 millones de usuarios? Lo escribo tras hablar con Gina Gotthilf, VP de Desarrollo en Duolingo, después de asistir a una charla de su fundador, Luis Von Ahn, sin dejar de reflexionar sobre los comentarios cínicos o entusiastas de nuestra comunidad profesional.

Lo termino mientras trasteo con Duolingo, como estudiante, profesor, investigador y desarrollador web en mis ratos libres. Sigo sin tenerlo claro. ¿Será la aplicación disruptiva que trastoque, para siempre, el complicado mercado del aprendizaje las lenguas? Nadie estuvo más cerca, estando tan lejos.

Gina Gotthilf habla en español con una elocuencia que ya quisieran muchos hablantes nativos:

Yo aprendí español en la vida, hablando con amigos y hablando con profesionales que hablan español, pero nunca estudié. Entonces, fue buenísimo hacer el curso de Duolingo porque yo aprendí cómo escribir cosas que no sabía escribir y cómo escribir cosas gramaticalmente correctas porque, a veces, invento cosas a partir del portugués, pero no sé qué funciona y qué no funciona. Y Duolingo me ayudó a escribir correctamente y a aprender palabras que no sabía. También a recordar muchas palabras que aprendí hace ya diez años y no recordaba.

Duolingo es útil. Nos engancha y ayuda a retener vocabulario y estructuras frecuentes. Sin embargo, no es posible llegar al nivel avanzado (B2) de Gina con Duolingo. Ni siquiera al nivel intermedio (B1) en comunicación oral, como reconoció su fundador en la última conferencia de ACTFL. La mejor forma de aprender una lengua es... no dejar de aprenderla.

"Quién se atreve a enseñar, no puede dejar de aprender". Dejé mi trabajo en España en 2008 para aprender inglés en Estados Unidos. Ni siquiera contaba con una oferta de trabajo pero tenía claro que era el momento decisivo. Sin riesgo, sin esfuerzo, pocas cosas merecen la pena. En ocho años he pasado de un nivel principiante a un nivel avanzado, con capacidad para desempeñar mi trabajo en inglés. Ha sido un proceso lento, dulce y amargo. Una espiral de logros y frustraciones personales y profesionales.

Es fácil estancarse, especialmente cuando la mayor parte de tu trabajo se realiza en español. Sin embargo, me resisto a creer en el periodo crítico del aprendizaje de lenguas. De hecho, lo uso como listón personal para salir del valle del nivel avanzado y establecerme en el nivel superior, con capacidad para comunicar ideas abstractas al nivel del discurso, sin despistar a interlocutores impacientes.

Y por eso mismo tengo poca paciencia con la venta agresiva de algunos productos de lenguas: "Creemos que la única forma de romper el mercado del aprendizaje de lenguas (56 billones de dólares) es hacer que la práctica la lengua en casa sea tan fácil como jugar al Cut the Rope o Fruit Ninja" (Pili Pop). Así de fácil. O así de rápido: "Dos semanas de inmersión completa pueden darte el mismo progreso que 6 meses estudiando una lengua extranjera en casa" (Lingua Trip).

Por el contrario, en los últimos años Duolingo ha moderado su discurso. En su página web en español se dice simplemente "aprende un idioma y diviértete" y "la nueva forma de aprender un idioma". En inglés se destaca su rasgo más importante. Es gratis. Y será siempre gratis, al contrario que Rosetta Stone:

El modelo [de Duolingo] es un poco parecido con el de Rosetta Stone. Rosetta Stone utiliza como modelo nunca pedir a la persona que utilice su idioma nativo y que utilice siempre el idioma que está aprendiendo. Y en Duolingo, la forma en la que tú aprendes un idioma no es estudiando gramática sino utilizando y practicando en el idioma que quieres aprender. Entonces, desde el principio, tienes que usar palabras en inglés si estás estudiando inglés. Pero la gran diferencia entre Duolingo y Rosetta Stone es que el Duolingo es gratis y Rosetta Stone es muy caro.

Nos lo cuenta Gina y no es la única diferencia con el gigante del marketing. Rosetta Stone compró la red social Livemocha en 2013 y la cerró en abril de este año. En otras palabras, están preocupados por la interacción oral y la competición de la economía colaborativa. Hoy en día ofrecen un servicio de tutoría por 10 dólares al mes, después de pagar por la aplicación (249 dólares), basada en tarjetas didácticas y reconocimiento de voz.

Duolingo, por su parte, apuesta por el tutor artificial:

La teoría es que un tutor es muy bueno si quieres aprender algo porque es alguien que entiende algo mejor que tú y que, si tienes tiempo y dinero, viene a tu casa cuando quieres. Es mejor para ti y sabe si tienes dificultad con los verbos, realmente pone el foco en tus necesidades, pero esto es muy difícil de pagar porque hay muy pocos tutores para la cantidad de personas que existen en el mundo y por tanto son muy caros. Entonces la idea es que Duolingo puede ser como un tutor de inteligencia artificial. Y lo que tenemos son algoritmos que permiten que las clases cambien. Entonces, tu experiencia de Duolingo será diferente de mi experiencia de Duolingo porque la plataforma comprende cuales son mis áreas de dificultad.

Gina está hablando de la capacidad de Duolingo para adaptarse al usuario. Esta personalización relativa es clave para entender Duolingo, tanto como su diseño minimalista, su usabilidad y su elaborado sistema de repetición por espacios.

Sin embargo, para aprender una lengua necesitamos involucrar la oralidad, esa encarnación única e imprevisible de la lengua en contexto. Aprender una lengua no es un deporte individual. Es un deporte colectivo, con posibilidades ilimitadas y retroalimentación en el acto. Necesitamos practicar la improvisación y "no improvisación en el sentido incompleto y demasiado común de inventarse algo y decir cualquier cosa".

No lo niegan:

Sabemos que el Duolingo no es perfecto. Duolingo enseña mucho en términos de idiomas y sí, hay mucha gente que aprende idiomas desde nada con Duolingo, pero no es la herramienta más fuerte que existe para hablar, para aprender realmente a hablar en un contexto social. Yo creo de verdad que es muy difícil hacer eso con una herramienta digital y por eso creemos que la mejor manera de aprender un idioma es viajar, comenta Gina.

Se puede aprender una lengua sin viajar, aunque, sin duda, estoy de acuerdo con ella. Nada como una estancia prolongada e intencional en un lugar donde se hable, de forma predominante, la lengua que aprendemos. Y esta es la contradicción del idealismo de Duolingo y de todos aquellos que tenemos interés en la universalización del acceso al aprendizaje de lenguas.

Si tienes dinero, puedes viajar a los Estados Unidos, puedes estudiar en una escuela americana como yo y puedes aprender inglés muy bien. Pero la mayoría de las personas no pueden hacer eso. Entonces queríamos crear una oportunidad para que todos puedan aprender un idioma muy fácil, a partir de su teléfono, porque ya casi todos tienen uno, ya gratis, y que realmente funcionara y fuera un juego realmente útil, subraya la representante de Duolingo.

¿Cómo podemos crear un producto que compita con ese año del adolescente de clase media acomodada en el extranjero? ¿Con ese colegio de pago con un programa riguroso de lenguas? ¿Con el año sabático, con las sesiones ilimitadas de clases, de tutorías, que sólo algunos privilegiados pueden permitirse?

Obviamente pensé en el intercambio de lenguas como solución. Gina no lo tiene claro:

Es algo que estamos conversando dentro de Duolingo pero principalmente con la idea de asincronía. Creemos que una barrera muy grande para aprender un idioma de esta forma, por la red social, es que en teoría mucha gente quiere hablar con la otra persona porque, claro, quiere practicar, quiere conocer a otras personas, quiere saber si realmente sabe hablar un idioma en un contexto real y no solamente con una máquina. Pero, en verdad, la mayoría de la gente, ni siquiera las personas que son muy extrovertidas como yo, quiere hablar con alguien que no conoce y en un idioma en el que no se sienten muy confiadas.

No sé si conoces Chatroulette. A veces pienso que hablar con alguien realmente desconocido en un idioma que no conoces es un poco como Chatroulette. No sabes a quién vas a conocer. Para mujeres es un poco complicado también porque si es un hombre, puede ser incómodo. Y muchas veces las conversaciones son "hola" "cómo estás" "me llamo Gina", "me llamo Gabriel", "o lo que sea". Y después no saben qué decir y es muy awkward [raro] y muere la conversación.

Pero sabemos que es importante que las personas puedan practicar de una manera para crear contenidos, de forma hablada, al igual que escrita. Estamos pensando en una versión asincrónica porque queremos testar todo, creemos mucho en enfocar en una cosa y hacerla muy bien. Es por eso que no enseñamos todo, no enseñamos matemáticas, no tenemos vídeos, no tenemos clases, no tenemos miles de cosas, porque queremos hacer todo lo que hacemos muy bien. Entonces, sí tenemos esa idea, pero sólo la vamos a implementar si estuviéramos completamente listos para hacer algo muy diferente a lo que ya existe.

Este afán de mejora, esta honestidad, es evidente cuando Gina me habla, más tarde, del reconocimiento de voz:

En términos digitales, hay muchas empresas que utilizan 'voice recognition technology'. Nosotros usamos 'voice recognition technology' y tenemos profesionales que estudian su doctorado en esta área en Carnegie Mellon University pero la verdad es que esa tecnología ya no está lista para hacer lo que queremos hacer. Entonces, en la mayoría de estas herramientas que utilizan eso, no hay como un 'voice recognition' real. Es algo que más o menos 'seems like it', que parece que tiene esta experiencia y la verdad es que ayuda, pero no es perfecto. Puedes ver que, a veces, no es correcto lo que dice, pero Duolingo cree que es correcto. Hay errores. Estamos mejorando esto.

Es mi esperanza con Duolingo, por encima del ruido, del marketing, de la furia de nuestro gremio. Pocas organizaciones cuentan con tantos datos y con tanta elasticidad tecnológica. Disponen también de "músculo financiero", aunque me pregunto si a sus accionistas les preocupa el impacto social, tanto como el retorno de inversión. ¿Existe emprendimiento social en la industria de las lenguas? Fue la pregunta que inspiró nuestra presentación de este año en CALICO. La duda es relevante para Duolingo.

¿Cómo podrían crear impacto social, de forma sostenible? ¿Cómo medir este impacto y narrarlo con transparencia e integridad? Historias como esta, que me contó Gina, ponen la carne de gallina:

Tuvimos una carta de alguien que vivía en un país que estaba en guerra y tuvo que ir a Alemania como 'refugee'... ¿Cómo se dice? ¿Refugiado? Porque llegó y no sabía el idioma, no tenía amigos, no tenía familia, no podía conseguir un empleo, no podía hacer amigos porque no hablaba con nadie y no tenía dinero para estudiar alemán, pero empezó a usar Duolingo y comenzó a conocer gente y tiene un empleo y cosas así. Entonces, tenemos muchas historias así y eso es lo que nos motiva a continuar todos los días a trabajar en Duolingo y mejorarlo.

Como es lógico, tendrían que dar evidencias, más allá de testimonios personales y del usuario ocioso del que habla Gina:

Hay otra categoría de personas que son las personas que no quieren aprender un idioma o pensaban que no querían aprender un idioma, pero querían encontrar un nuevo juego para pasar su tiempo y a veces encuentran Duolingo porque es un juego y piensan que es mejor hacer eso que perder su tiempo con Candy Crush.

Creo que Duolingo tiene mucho mérito y puede ser mucho más que un juego. Más que una moda pasajera. Más que un complemento de las clases de lengua. Más que un competidor de los libros de texto, como apuntaba en este post titulado La aplicación que nos quitará el trabajo (mecánico).

Para ello Duolingo debe mojarse, sumergirse en las arenas movedizas de la interacción oral, de la motivación, la misma motivación que no encontré para publicar esta entrevista. Deben lidiar con factores cruciales en el aprendizaje de una lengua, como la personalidad, la competencia intercultural, la pragmática, el esfuerzo, los problemas del mundo real.

Esta empresa no es fácil pero no debería ser imposible para un equipo de idealistas, en palabras de Gina Gotthilf:

Estamos muy enfocados en mejorar la educación en el mundo. Somos un equipo muy soñador. Y Luis Von Ahn, no sé si hablaste con él, es muy idealista y creo que la empresa es así. Así que de verdad queremos cambiar las cosas y mejorar la educación, entonces estamos trabajando muy duro para esto. Creemos que ya hicimos algo buenísimo, pero no creemos que somos [sic] perfectos.

Gracias a Caleb Bloodworth, Annalisa Corioso, Christopher Graham, Jesse Long, Pablo Oliva, Carrie Spring, Patricia Szasz y Pío Valenzuela por compartir sus preguntas y reflexiones.

Si quieres saber más sobre cómo usar Duolingo, te animo a echarle a un vistazo a esta presentación de Pilar Munday. También puedes ver este vídeo para participar en un debate sin complejos sobre el futuro de la industria. ¡Comenta!