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¿Qué dices antes de decir 'hola'? Sugerencias para gustar

08/02/2017 07:23 CET | Actualizado 08/02/2017 07:23 CET

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Foto: Getty Images.

A comienzos de los setenta el brillante Eric Berne publicó ¿Qué dice usted después de decir hola?, un libro ya clásico en el que explicaba la importancia de los guiones vitales. En él decía que esa sencilla pregunta encerraba todas las cuestiones esenciales de la vida humana, quizá como una manera de poner en valor la gran importancia que tiene en nuestra vida la forma en la que conducimos nuestras relaciones sociales.

Ante el avance imparable de la inteligencia artificial y la robótica, da la impresión de que hay quien parece alegrarse de que las máquinas acaben sustituyendo a las personas, parcial o totalmente.

Independientemente de si este es un planteamiento sensato o posible, lo cierto es que los seres humanos, y las relaciones entre nosotros, son muchas veces la fuente de todos los problemas. Es verdad que somos maravillosos, pero también es cierto que vivimos en mundos ficticios que nos hemos fabricado nosotros mismos, que somos presa de nuestras emociones y que nuestro aparente juicio racional está cada vez más en tela de juicio, nunca mejor dicho. En las organizaciones al final todo prospera o falla por las personas. Porque, en el fondo, nunca es una cuestión de recursos, tecnológicos, financieros o de otra índole: siempre es una cuestión de personas y entre personas.

Incluso antes de decir "hola", nuestra imagen despierta en nuestro interlocutor ideas sobre quiénes somos.

Por eso, todo lo que podamos hacer por mejorar las habilidades interpersonales es positivo. Y, en ese sentido, puede llegar a ser muy importante no solo lo que decimos después de decir "hola", sino lo que hacemos antes de ese momento.

Así por ejemplo, un estudio reciente ha mostrado que en menos de un segundo nos formamos una impresión de quien tenemos delante. Nada menos. Es decir, que incluso antes de decir "hola" nuestra imagen despierta en nuestro interlocutor ideas sobre quiénes somos: si se puede confiar en nosotros, si somos simpáticos o no y así sucesivamente. Otro estudio demostró que los estudiantes universitarios solo necesitan dos segundos para formarse una opinión sobre un profesor nuevo, en atributos nada triviales como su competencia, honestidad o empatía.

Es muy evidente que al conocer a una persona, entre gustar y no gustar, es preferible lo primero. Por eso, aquí van algunas recomendaciones para agradar a un nuevo interlocutor y así tener tiempo de averiguar si es una persona interesante para continuar, o no, una relación personal o profesional:

1. Sonríe.

2. Llama a las personas por su nombre. No hay embrujo más poderoso.

3. Sonríe (sí, otra vez).

4. Escucha y haz preguntas: la gente quiere contar su historia, no escucharte a ti.

5. Sonríe (sí, de nuevo).

6. Ni se te ocurra mirar el móvil en los primeros minutos.

7. Sonríe: no cuesta nada y siempre deja una buena impresión.

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