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'Tabú', el paso del tiempo y las cosas que desaparecen

18/01/2013 10:56 CET | Actualizado 19/03/2013 10:12 CET

Este viernes 18 de enero llega a España la película que he dirigido, Tabú. Fue presentada en el último Festival de Berlín, en donde obtuvo varios premios. Desde entonces, especialmente estos últimos meses, he presentado la película en diferentes países para públicos diversos y los comentarios son comunes.

Mi interés por el cine nació cuando era un crío. Había alguien en mi familia que tenía cosas en común con el personaje de Pilar. Esa persona siempre vivió sola, era católica practicante, le encantaba ir al cine (y a mi con ella) y saltaba de una acción humanitaria a otra. Me contó la historia de su relación con una vecina senil y paranoica que iba a su casa y que acusaba a su asistenta de encerrarla por la noche en su habitación además de tratarle de una enfermedad que no le había sido diagnosticada. Estaba interesado en estas tres mujeres solitarias de 60 o 70 años, la mujer, la vecina y la asistenta. Son personajes con caracteres diferentes que podemos encontrar en la vida real y que normalmente no encontramos en las películas y que ocupan la primera parte.

Me preguntan el por qué he hecho una segunda parte como si fuese un film de la época del cine mudo. Técnicamente no lo es. Se ha suprimido el diálogo pero hay una voz en off que narra la secuencia de los acontecimientos que tienen lugar. En ningún caso, quería hacer un pastiche moderno del cine mudo sino encontrar otra forma de llegar al espectador a través de su esencia y belleza.

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TABÚ es una película sobre el paso del tiempo, sobre cosas que desaparecen y sólo perduran en la memoria, fantasmagorías, imaginería - o como el cine, que suma y congrega todas ellas. Hay una gran elipsis en la película, nos remontamos 50 años atrás. Vamos desde la vejez a la juventud, desde el tiempo de las resacas y la culpa al tiempo de los excesos, desde una sociedad post-colonial a la época de colonialismo. La película trata de cosas que se han extinguido: una persona muerta, una sociedad extinta, una época que sólo puede perdurar en la memoria de las personas que la vivieron. Quisimos conectar esto a un cine extinguido. Escogimos filmar en blanco y negro, que también está al borde de la desaparición.-35mm para la parte actual de la película y 16mm para la que transcurre en África. Algunas veces me preguntan por qué la primera parte no es en color, siguiendo la absurda convención que el pasado es en blanco y negro y el presente en color. Si la segunda parte de la película se ajusta a lo que convencionalmente se conoce como un "período de tiempo" no estoy seguro que la primera parte sea otro "periodo de tiempo".

Para la primera parte, ensayamos con los actores un poco las escenas escritas en el guión. Para la segunda parte no ensayamos nada y prescindimos del guión, aunque siguiendo las líneas maestras que habíamos escrito. Pedí a Ana Moreira que aprendiera a usar un rifle y a Carloto Cotta que practicara tocando la batería. Cuando rodamos en África formamos un grupo de cuatro elementos sin el equipo y lo llamamos El Comité Central (yo, el guionista, el montador y el ayudante de dirección). El trabajo del Comité Central consistía en inventar, reescribir y eliminar escenas o sacar ideas para las que íbamos a rodar los días siguientes. Durante el rodaje queríamos improvisar con los actores, que sabían muy poco de las escenas aunque tenían una visión general de la historia. En algunas, los actores hacían ver que hablaban mientras decían lo que les venía en gana. Después lo eliminábamos y lo reemplazábamos con el sonido sincronizado. Puede ser muy divertido cuando los espectadores sordo-mudos portugueses que sepan leer los labios, vean el filme.

El film fue rodado en blanco y negro. Hicimos algún trabajo de preparación para tratar de captar los tonos de gris y la gradación que cada color nos daría. Nada muy científico pero queríamos fotografiar las localizaciones, el vestuario, las pruebas de maquillaje, etc... en blanco y negro. Usé una cámara digital 7D en el modo blanco y negro para decidir dónde iba a emplazar la cámara en el rodaje. Cuando no hay ningún color, la composición y la manera como la luz entra y se difumina en el frame se convierte en más relevante. Pero al final todos tenemos ojos para ver así que dejamos la ciencia de lado.

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También me han preguntado por el monte Tabú y su ubicación en la geografía. Quiero decir que no existe un Monte Tabú en Mozambique y que no hay que creer todo lo ves en las películas. La película se rodó en el norte de la provincia de Zambezia, cerca de la frontera con Malawi. Es una región montañosa donde predomina el cultivo del té. En la película ni si quiera se supone que esté en Mozambique, es una antigua colonia portuguesa sin nombre, un indeterminado territorio histórico reinventado para una película llamada TABÚ.

Por último, es cierto que el título de Tabú coincide con el de otra gran película de Murnau. El trabajo de Murnau es importante para todos los que nos gusta el cine. A mí, me han inspirado muchas películas - tanto como las historias que me contaron mis parientes, en este caso - pero tengo mala memoria y las películas se mezclan todas en mi cabeza. Lo que retengo es la esencia de algunas de ellas, que pasan a formar parte de mi. Principalmente, reconozco que tengo una conexión con el cine clásico americano.