El escritor y colaborador analiza la 40ª edición celebrada en Barcelona y deja una reflexión demoledora sobre el verdadero problema de las galas: "Querer replicar lo que funcionó, pero sin alma".
Aunque no han sido especialmente los Goya del amor, sí ha habido varias parejas. Eso sí, nos hemos quedado con las ganas de ver a Mario Casas con su novia.