Lo que tienen, lo que usan, lo que guardan: las armas de EEUU e Irán en la nueva guerra
Los buques de guerra, los bombarderos furtivos, los interceptores y los drones son los protagonistas de la contienda, que sobrepasa una semana sin saber adónde va.

Hace ya más de una semana que Estados Unidos e Israel lanzaron una misma operación contra Irán, bautizada de dos maneras distintas, Furia Épica y León Rugiente. Hoy, nadie sabe adónde irá una contienda que ha salpicado directamente a 14 países y que, por su extensión territorial, es ya el conflicto más amplio desde la Segunda Guerra Mundial.
Hace ocho meses, en la Guerra de los Doce Días, las dianas fueron principalmente los centros del programa nuclear iraní y algunos centros de mando defensivos. Ahora, las operaciones incluyen claramente también silos de misiles, bases, cuarteles y centros de poder político y han acabado incluso con la vida del líder supremo, Ali Jamenei, en las primeras 24 horas del conflicto, dejando abiertos todos los escenarios para la República Islámica.
El número de muertos va creciendo: unos 1.300 en Irán, unos 150 en Líbano (que ha entrado en liza también por el choque Hezbolá-Israel), se calcula que una decena en Israel y seis soldados en el lado norteamericano. También al menos un muerto en Irak, también.
Y mientras eso pasa, las armas que arrasan con esas vidas están también en el centro del debate. Qué usa cada cuál, qué tiene, qué guarda, de qué dispone aún, qué es un farol, qué una amenaza vital. Hasta ahora, el bloque EEUU-Israel e Irán están enredados en lo que se llama una "competencia de salvas", un concepto estratégico militar que describe un intercambio de descargas simultáneas de grandes cantidades de armas guiadas, de precisión, entre fuerzas opuestas.
Así pasan las horas, con la certeza de que Washington posee el mayor Ejército del mundo y el mejor dotado (es una potencia nuclear, incluso, la única que ha hecho uso de ese armamento) y con la duda de qué tendrá realmente Teherán, cuyo inventario es una incógnita. Nadie sabe su está preservando material o si no lo tiene, si trata de alargar las cosas con un uso sensato de sus medios, o es lo que da.
En El HuffPost, hacemos repaso de lo que se sabe por ahora del poderío de unos y otros.
Todo lo que se sabe de Irán
En las negociaciones para convencer-presionar-amenazar a Irán respecto a su programa atómico, el presidente de EEUU, Donald Trump, planteó en las últimas semanas una exigencia extra: no sólo Irán no podría tener nunca una bomba nuclear, sino que debía acabar con su producción de misiles y destrozar el arsenal que le restase. Es uno de los objetivos de esta guerra: debilitar al régimen de los ayatolás arrancándole el que, hoy, es su mayor valor defensivo.
La fuerza de misiles de Irán es fundamental para su combate y sus comunicaciones. Los analistas de defensa la describen como la más grande y diversificada de Oriente Medio, con misiles balísticos y de crucero, y diseñada para brindarle alcance incluso sin una fuerza aérea último modelo. Las autoridades iraníes consideran este programa como la columna vertebral de la disuasión, en parte porque la fuerza aérea depende de aeronaves obsoletas. Los Gobiernos occidentales argumentan que los misiles iraníes alimentan la inestabilidad regional, especialmente por su capacidad de cubrir terreno (hasta Europa) y podrían contribuir a un futuro papel de armamento nuclear, afirmación que Teherán rechaza: su versión siempre ha sido que investigan con fines civiles, no militares.
Los misiles balísticos iraníes de mayor alcance pueden viajar entre 2.000 kilómetros. Han llegado a rozar los 2.500 pero Exteriores afirma que se ha limitado el alcance a propósito porque empleo, dice, es "defensivo". Por concretar, esto significa que pueden alcanzar Israel, bases vinculadas a EEUU en el Golfo y gran parte de la región, que es lo que estamos viendo estos días. Sin embargo, contrariamente a lo que afirman Trump y algunos de su entorno, estos misiles no pueden acercarse a suelo norteamericano. Demasiado lejos.

Misiles de corto alcance: el "primer golpe"
Irán se está haciendo fuerte en la variedad de misiles, que le permiten alcanzar objetivos a corto, medio y largo alcance, extendiendo la incertidumbre.
En el caso de los misiles balísticos de corto alcance (de entre 150 y 800 kilómetros, aproximadamente), se construyen para objetivos militares cercanos y ataques regionales rápidos. Los sistemas principales incluyen las variantes de Fateh: Zolfaghar, Qiam-1 y los antiguos misiles Shahab-1/2, según informa el propio Ejército en sus páginas oficiales, en sus servicios de "exportación", por si alguna otra nación del mundo se interesa por su armamento y material. Su menor alcance puede ser una ventaja en una crisis. Pueden lanzarse en salvas, lo que reduce el tiempo de alerta y dificulta la prevención.
Irán empleó precisamente esta estrategia en enero de 2020, disparando misiles balísticos contra la base aérea iraquí de Ain al-Asad después de que EEUU matara a Qassem Soleimani, el general de mayor rango del país, jefe de la Fuerza Qods de los Guardianes de la Revolución. El ataque dañó infraestructuras y dejó a más de cien efectivos estadounidenses con traumatismos craneoencefálicos, lo que demuestra que Irán podía infligir altos costos sin igualar el poder aéreo estadounidense.
Misiles de mediano alcance: cambiando el mapa
Si los misiles de corto alcance son la respuesta rápida de la República Islámica, los misiles balísticos de mediano alcance -de aproximadamente 1.500 a 2.000 kilómetros- son los que convierten la represalia en una cuestión regional, que es el punto en el que estamos ahora, con ataques a Arabia Saudí, Kuwait, Qatar, Emiratos Árabes...
Sistemas como el Shahab-3, el Emad, el Ghadr-1, las variantes de Khorramshahr y el Sejjil refuerzan la capacidad de Irán para atacar a mayor distancia, junto con diseños más recientes como el Kheibar Shekan y el Haj Qassem, explica el Center for Strategic and International Studies (Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, por sus siglas en inglés), un tanque de pensamiento con sede en Washington que dispone de un sitio especial llamado Missile Threat, que analiza los riesgos del armamento mundial.
El Sejjil se destaca por ser un sistema de combustible sólido, que generalmente permite un lanzamiento más rápido que los misiles de combustible líquido, una ventaja si Irán espera ataques y necesita opciones de respuesta y supervivencia.
En conjunto, todos estos misiles de mediano alcance colocan a Israel y a un amplio arco de instalaciones vinculadas a EEUU en la región (aquí tienes la lista completa) dentro del alcance, ampliando tanto la lista de objetivos de Irán como la exposición de la región.

Misiles de crucero y drones: el problema del vuelo a baja altura
Los misiles de crucero vuelan bajo, pueden ceñirse al terreno y a menudo son más difíciles de detectar y rastrear, especialmente cuando se lanzan junto con drones o salvas balísticas diseñadas para sobrecargar las defensas aéreas.
Se considera ampliamente que Irán cuenta con misiles de crucero antibuque y de ataque terrestre, como el Soumar, el Ya-Ali, las variantes Quds, el Hoveyzeh, el Paveh y el Ra'ad. El Soumar tiene un alcance de 2.500 kilómetros, insiste el CSIS. Este último es el que, según el régimen de los ayatolás, se ha frenado por no lanzar mensajes ofensivos a su entorno y sus archienemigos.
La nueva joya: los drones
Los drones añaden otra capa de presión y, además, han supuesto con los años la verdadera nueva joya de la corona del armamento nacional iraní, porque han sido pioneros en la apuesta por este tipo de material, cuyo uso ahora se ha generalizado en la invasión rusa de Ucrania: los invasores han usado y usan con profusión los Shahed de Irán.
Más lentos que los misiles, pero más económicos y fáciles de lanzar en grandes cantidades, los aviones no tripulados (UAV) de ataque unidireccionales pueden emplearse en oleadas repetidas para debilitar las defensas aéreas y mantener aeropuertos, puertos y plantas energéticas en alerta continua durante horas, no minutos. Los analistas afirman que es probable que esta táctica de saturación adquiera mayor relevancia si la confrontación se profundiza. Hasta ahora, aunque la mayoría son interceptados a un ritmo elevado, se obliga al adversario a exponer amplios recursos de patrullas antiaéreas defensivas, casi constantes, y al uso de sistemas terrestres de defensa aérea, necesarios también para interceptar los misiles iraníes entrantes.

El analista Steve Feldstein escribe en el Carnegie Endowment for International Peace (Fondo Carnegie para la Paz Internacional) que "los diseños iraníes han demostrado claramente sus ventajas, incluso en Ucrania, hasta el punto de que Rusia ha invertido 2.000 millones de dólares en la creación de una fábrica dedicada a la producción de estos modelos de drones (a los que denomina unidades Geran-2)", lo que ha llevado a que incluso EEUU "emule" el modelo.
Aparte de sus ventajas en el campo de batalla, Feldstein, investigador principal del Programa de Democracia, Conflicto y Gobernanza del tanque de pensamiento washingtoniano, subraya la importancia de su rentabilidad. "Es mucho más rentable desplegar un dron LUCAS (Sistema de Ataque de Combate No Tripulado de Bajo Costo), por unos 35.000 dólares cada uno, que usar misiles de crucero Tomahawk, cuyo costo es de aproximadamente 2,5 millones de dólares cada uno para las versiones más recientes", ha aprendido. "Si bien los Tomahawks pueden tener una tasa de éxito mucho mayor, su despliegue está limitado por el costo. Estos drones de bajo costo representan una perspectiva emergente en la guerra moderna: la masa importa, el costo puede ser decisivo y una precisión suficientemente buena puede brindar ventajas significativas", ejemplifica. Irán hace tiempo que lo había entendido.
Verdaderas ciudades subterráneas de misiles
La cantidad de misiles importa, como los drones, pero en una confrontación sostenida, la pregunta clave es cuánto tiempo podrá Irán seguir disparando después de absorber los ataques. Nadie lo sabe, es la respuesta sincera. Teherán ha dedicado años a reforzar partes de su programa en túneles de almacenamiento subterráneos, bases ocultas y bases de lanzamiento protegidas por todo el país. Esta red dificulta la rápida degradación de la capacidad iraní de lanzamiento y obliga a los adversarios a asumir que alguna capacidad sobrevivirá incluso a una primera oleada de ataques de gran magnitud.
Es por eso que el Ejército de Israel ha ido informando esta semana que ese tipo de silos han sido sus objetivos preferentes en esta semana, en un intento de degradar esa fuerza bajo tierra. EEUU ha demostrado, en la guerra del pasado verano, que tiene armas con un potencial mayor al de Tel Aviv para profundizar en la tierra y alcanzar estos habitáculos secretos, como pasaba con las centrifugadoras y laboratorios del programa atómico, ese que no salió tan tocado como se dijo, como explica Antón Parada.
Para los planificadores militares, esa capacidad de supervivencia significa que las decisiones de seguir atacando la infraestructura misilística de Irán conllevan el riesgo de intercambios prolongados en lugar de una campaña corta y decisiva.
Todo lo que se sabe de EEUU
Hasta aquí, lo que se sabe de Irán. Vamos con EEUU. Antes de que lanzase el ataque conjunto con el Israel de Benjamin Netanyahu, Washington reunió su mayor fuerza y algunas de sus armas más poderosas en Medio Oriente en décadas. ¿Era una manera de presionar en las negociaciones que se estaban teniendo con el régimen de los ayatolás o algo más? Con Trump nunca se sabe.
El presidente norteamericano había advertido de que su país estaba "listo para atacar" y eso fue lo que hizo, al fin, yendo incluso a por el líder supremo, a quien según su propio testimonio, le perdonaron la vida el pasado verano. Ahora, el propósito destructivo de su andanada quedaba claro que era mayor, desde el primer día de guerra.
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) publicó el domingo una lista del armamento estadounidense que estaba empleando en esta guerra y que, según añadió en comunicados posteriores, no se ha visto alterado notablemente. Siempre, es obvio, hasta donde las razones de seguridad, la inteligencia y la prudencia y la estrategia y el sentido común permiten contar.
Todo esto es lo que desvela el Pentágono:
Bombarderos furtivos B-2: Estos bombarderos con alas de murciélago, con un precio de más de mil millones de dólares cada uno (es el avión más caro del mundo, de hecho), son la plataforma más potente de la Fuerza Aérea de EEUU. Impulsados por cuatro motores a reacción, los B-2 pueden transportar armas convencionales o nucleares, con alcance intercontinental y reabastecimiento en vuelo.
Los B-2, pilotados por una tripulación de dos personas, suelen volar desde su base en la Base Aérea Whiteman, en Missouri, como lo hicieron el año pasado cuando atacaron complejos nucleares iraníes en una misión de ida y vuelta de 34 horas. Esa misión, el pasado junio, fue llevada a cabo por siete de los 19 B-2 de la flota, y otros se utilizaron para un breve viaje a Hawái. Utilizaron la mayor bomba convencional estadounidense -la bomba de penetración masiva de 13.600 kilos, una barbaridad- para atacar tres instalaciones nucleares iraníes que estaban. Massive Ordnance Penetrator (MOP GBU-57), se llama. Esta vez, ya han utilizado bombas de más de 900 kilos para atacar instalaciones de misiles balísticos iraníes, según ha reconocido el CENTCOM.

Drones unidireccionales LUCAS: la Operación Epic Fury marca el primer uso de drones en combate para los EEUU, esos que el Carnegie decía incluso inspirados en Irán. La unidad de drones, Task Force Scorpion Strike (TFSS), fue activada en Medio Oriente a finales del año pasado y ahora ya han tenido su primera gran misión. "La TFSS está diseñada para entregar rápidamente capacidades de drones efectivas y de bajo costo a las manos de los combatientes", señala el comunicado.
El sistema de ataque de combate no tripulado de bajo costo (LUCAS) es esencialmente una imitación de los drones Shahed 136 de diseño iraní, el que Rusia ha utilizado en grandes cantidades en su guerra contra Ucrania, vieja ya de cuatro años. "Estos drones de bajo coste, diseñados siguiendo el modelo de los drones Shahed de Irán, ahora están brindando una retribución de fabricación estadounidense", reconoce el Departamento de Guerra de EEUU.
Buques de guerra: El CENTCOM confirma que los portaaviones y destructores con misiles guiados de EEUU "han visto acción" ya en la guerra. Dos portaaviones estadounidenses, el USS Abraham Lincoln y el USS Gerald R. Ford, se encontraban en Oriente Medio cuando comenzaron los ataques contra Irán. El Lincoln se encontraba en el Mar Arábigo y el Ford en el Mediterráneo, frente a Israel.
El centro ha publicado vídeos del despegue y aterrizaje de los cazas F/A-18 y F-35 en el Lincoln. El Ford no transporta el F-35.
Irán, por su parte, afirmó haber atacado al Lincoln con misiles balísticos, algo que del departamento de Pete Hegseth, ese señor que era presentador de la Fox y ahora es jefe de la Defensa norteamericana, calificó de "MENTIRA", con mayúsculas.
Otro vídeo estadounidense también muestra destructores con misiles guiados disparando misiles Tomahawk. Los destructores estadounidenses de la clase Arleigh Burke, varios de los cuales se encuentran en la región, pueden transportar hasta 96 Tomahawks.
Los destructores, con sus sistemas de defensa contra misiles balísticos Aegis, también pueden utilizarse para proteger a los portaaviones con los que suelen navegar y a los activos en tierra.
Sistemas de defensa contra misiles Patriot y THAAD: Aquí nos encontramos con viejos conocidos, materiales muy solicitados por Kiev para defenderse ante la invasión de Rusia, no siempre con éxito. Hablamos de las baterías Patriot y THAAD (Terminal High-Altitude Area Defense) se utilizan para combatir los drones y misiles balísticos iraníes entrantes.
Se desconoce el número de interceptores Patriot y THAAD disparados hasta el momento.
Sin embargo, diversos "analistas han expresado su preocupación de que las existencias de interceptores, agotadas por la guerra de 12 días del año pasado entre Israel e Irán, y por unidades suministradas a Ucrania para defenderse de los ataques rusos, podrían agotarse si Irán mantiene sus ataques de represalia durante un tiempo prolongado", expone la CNN.
Aviones de combate: El CENTCOM afirma que diversos aviones de combate han entrado en acción en los primeros días de la guerra. Entre ellos se incluyen los F-16, pilotados por la Fuerza Aérea, y los F/A-18, pilotados por la Armada y el Cuerpo de Marines.
Los aviones furtivos F-22 y F-35 de la Fuerza Aérea, operados por la Fuerza Aérea, la Armada y el Cuerpo de Marines, también han participado, según informó Defensa, sin especificar sus misiones. Publicó videos que muestran los bimotores F/A-18 y los monomotores F-35 operando desde un portaaviones. También se han desplegado aviones de ataque bimotores A-10 de la Fuerza Aérea, dijo el mismo comunicado.
Avión de Ataque Electrónico EA-18G: Basado en el caza F/A-18, el EA-18G Growler incorpora módulos de interferencia, contramedidas de comunicación y radares para identificar y suprimir amenazas electrónicas enemigas. Este bimotor también puede equiparse con misiles que se dirigen a transmisiones electrónicas como radares y centros de comunicaciones.
Aviones de alerta temprana (espías) y control aerotransportados (AWACS): Estados Unidos emplea dos tipos de AWACS en esta nueva incursión en Oriente Medio: el E-3 Sentry de la Fuerza Aérea y el E-2 Hawkeye de la Armada.
Los AWACS de la Fuerza Aérea son aeronaves de cuatro motores basadas en la plataforma del Boeing 707. Estos aviones incorporan una gran cúpula de radar circular giratoria sobre puntales a 3,3 metros de altura sobre el fuselaje. Con un alcance de aproximadamente 400 kilómetros, pueden identificar y rastrear aeronaves y buques enemigos, además de monitorear información detallada del campo de batalla de las fuerzas estadounidenses. Esta información se comparte con centros de mando y buques en alta mar.
El Navy Hawkeye, un turbohélice bimotor, proporciona información similar mientras opera desde portaaviones estadounidenses, además. Se confirma que también está implicado en este despliegue.
Aviones de retransmisión de comunicaciones aerotransportadas: Aunque el CENTCOM no dio detalles, la prensa independiente desplegada en la zona confirma la presencia de aviones EA-11 BACN (nodo de comunicaciones aerotransportadas del campo de batalla) de la Fuerza Aérea en Medio Oriente en las semanas previas a los ataques.
El fabricante Bombardier dice que el EA-11, basado en un avión comercial bimotor, a menudo se denomina "Wi-Fi en el cielo" y se utiliza "para conectar voces y datos tácticos entre las fuerzas aéreas y terrestres, al tiempo que se superan obstáculos como montañas, terrenos accidentados o la distancia".
Avión de patrulla marítima P-8A: basado en un fuselaje comercial Boeing 737, este avión bimotor de la Marina, llamado Poseidon, se utiliza para la guerra antisubmarina, así como para inteligencia, vigilancia y reconocimiento.
Avión de reconocimiento RC-135: con una tripulación de más de 30 personas, incluyendo oficiales de guerra electrónica, operadores de inteligencia e incluso técnicos de mantenimiento en vuelo, el RC-135 ha sido una constante en las operaciones militares de Estados Unidos desde la guerra de Vietnam.
Los aviones de cuatro motores, basados en un fuselaje comercial Boeing 707, proporcionan recopilación y análisis de inteligencia casi en tiempo real, según una hoja informativa de la Fuerza Aérea.
MQ-9 Reapers: La Fuerza Aérea describe los drones MQ-9, monomotor turbohélice y pilotados remotamente, como principalmente aeronaves de ataque para atacar objetivos de alto valor, fugaces y urgentes. Llevan misiles Hellfire y bombas guiadas que pueden usarse contra blindados o personal enemigo y sobrevuelan el campo de batalla para tareas de reconocimiento e inteligencia.
M-142 HIMARS: Los sistemas de cohetes de artillería de alta movilidad del Ejército están montados en un camión de tres ejes y proporcionan lo que el fabricante Lockheed Martin dice es una capacidad de "disparar y desplazarse", lo que significa que pueden disparar y moverse rápidamente a una nueva posición antes de enfrentar un contraataque. Es otro de esos nombres que hemos estado repitiendo sin parar desde que comenzó la "operación militar" de Rusia sobre Ucrania, un ruego constante de los de Volodimir Zelenski a las distintas Administraciones USA.
El HIMARS puede transportar cohetes con un alcance de más de 480 kilómetros, según la misión requerida. El CENTCOM ha publicado otro vídeo del HIMARS disparando municiones individuales desde el inicio de la guerra con Irán.
Recursos de reabastecimiento: Incluyen tanto aviones cisterna como buques de suministro en el mar. La Fuerza Aérea de EEUU opera dos tipos de aviones cisterna: el cuatrimotor KC-135, basado en la estructura de un Boeing 707, y el bimotor KC-46, basado en el Boeing 767. El reabastecimiento en vuelo sería crucial para los bombarderos B-2 que realizan el largo vuelo a Oriente Medio desde EEUU continental. Sin embargo, las aeronaves en la región pueden reabastecerse en pleno vuelo para permanecer cerca del campo de batalla durante más tiempo.
Los buques de guerra estadounidenses se reabastecen en alta mar desde buques de suministro operados principalmente por tripulaciones civiles. El reabastecimiento se realiza mientras los buques están en marcha, mediante mangueras que se extienden desde los buques de suministro hasta los buques de guerra, algo así como una gasolinera móvil en medio del océano.
Aviones de carga: los aviones C-17 Globemaster y los turbohélices C-130 Hercules trajeron gran parte de las municiones y muchas de las tropas empleadas en el ataque a Irán a Oriente Medio.
