Vuelven los discos, las revistas de papel y los mercadillos: la rebelión silenciosa de los jóvenes contra el gusto que dicta el algoritmo
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Vuelven los discos, las revistas de papel y los mercadillos: la rebelión silenciosa de los jóvenes contra el gusto que dicta el algoritmo

La juventud se enfrenta a un bombardeo constante por parte de feeds algorítmicos de plataformas de streaming y redes sociales.

  Vista del mercado Portobello Road en el barrio de Notting Hill, en Londres (Inglaterra).Jakub Porzycki

El gusto personal se ha visto gravemente degradado por el avance tecnológico. En el mundo actual, las redes sociales y sus respectivos algoritmos modifican la capacidad humana de elegir preferencias. En el pasado, a través de los medios de comunicación especializados, la comunidad y la geografía, los jóvenes se exponían a una variedad de estilos, géneros e ideas y decidían qué les atraía. Ahora, es todo muy distinto.

Según The Guardian, los jóvenes del siglo XXI se enfrentan a un bombardeo por parte de feeds algorítmicos de plataformas de streaming y redes sociales.

Hasta hace un par de meses, muchos de nosotros pensábamos que la popularidad online era al menos en parte un reflejo de un interés y disfrute genuinos, pero no es del todo así. En mayo, la escritora de la revista New York Lane Brown explicó el arte del clipping, es decir, campañas publicitarias encubiertas que consisten en pagar a miembros del público para inundar las redes sociales con contenido sobre un músico o programa de televisión específico.

Por su parte, Kyle Chayka, en su libro de 2024 Filterworld explica que "las piezas menos ambiguas, menos disruptivas y quizás menos significativas de la cultura son las que más se promueven" por algoritmos. 

Un caso real

Rachel Aroesti, periodista de este medio de comunicación, cuenta su propia experiencia. Ella fue consciente de este mundo de la inmediatez cultural mientras hojeaba ropa "abiertamente nostálgica, saltando listas de reproducción de pop inofensivo y contemplando interminables campañas promocionales de películas y series de televisión en deuda con la propiedad intelectual existente". "No sentí ningún entusiasmo por ello".

Ella cree que las tendencias de consumo, impulsadas por el algoritmo, alcanzan un tedioso punto de saturación antes incluso de tomar la decisión sobre nuestras preferencias. Algunos ejemplos que pone: "Desde arte infantil en las paredes hasta cerámicas, bailarinas de twerk, chocolate de Dubái hasta poner requesón en todo".

"Quizá paso demasiado tiempo con el móvil. Quizá simplemente me estoy haciendo mayor. Para descubrirlo, decidí retroceder en el tiempo y entrar en el mundo real: al mercado de Portobello Road, al oeste de Londres, para ser exactos, el lugar donde pasé horas y horas perfeccionando mi propio gusto personal en la era pre-algorítmica", relata en su artículo.

"Las modas que se conforman con algoritmos confunden las cosas"

Uno de los negocios que encontró en el barrio de Notting Hill de la capital británica fue la tienda de ropa de segunda mano de Kerry. Desde que decidió embarcarse en su sueño hace ocho años, el vendedor asegura, en conversación con el medio británico, que ha notado un aumento exponencial de generaciones jóvenes que "quieren encajar". 

En la tienda, coincide con con Stephanie, que busca vestidos de la década de los treinta. Ella asegura que siempre que sale con sus amigas todas visten de la misma forma, "con exactamente el mismo atuendo". "Me resulta muy interesante porque elimina ese aspecto personal de tu forma de vestir". "Aunque quieras abrirte tu propio camino, las modas que se conforman con algoritmos confunden las cosas", agrega.

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Redactor de Hard News en El HuffPost España. Graduado en Periodismo por la Universidad de Sevilla y Máster El País, trabajó en Diario de Sevilla, Cadena SER y El País. En El HuffPost escribe temas de Actualidad, pero también sobre Cultura, lo que más le apasiona.

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