Trump vuelve a la carga con la ciudadanía por nacimiento pese al revés del Supremo: ahora apunta al "turismo de maternidad"
Donald Trump firma una nueva orden ejecutiva para intentar restringir quién puede obtener automáticamente la nacionalidad al nacer, una de sus grandes promesas migratorias, después de que el Tribunal Supremo tumbara su primer intento.

Donald Trump no da por cerrada una de sus grandes batallas migratorias. Apenas unas semanas después de que el Tribunal Supremo frenara su intento de limitar la ciudadanía por nacimiento, el presidente de Estados Unidos ha firmado una nueva orden ejecutiva con la que busca volver a restringir uno de los derechos recogidos en la Constitución estadounidense.
Esta vez, la Casa Blanca centra su estrategia en el llamado "turismo de maternidad", una práctica mediante la cual mujeres embarazadas viajan a Estados Unidos para que sus hijos nazcan en territorio estadounidense y obtengan automáticamente la ciudadanía.
Trump defendió este jueves que su objetivo es acabar con ese negocio y aseguró que la legislación actual ha sido utilizada de forma indebida durante años.
Un nuevo intento tras el varapalo del Supremo
La decisión supone un nuevo capítulo en uno de los principales frentes políticos de su segundo mandato.
Nada más regresar a la Casa Blanca, el pasado 20 de enero de 2025, Trump firmó una orden ejecutiva para limitar el acceso automático a la ciudadanía a los hijos de inmigrantes en situación irregular, una de las promesas estrella de su campaña electoral.
Sin embargo, aquella medida fue anulada por el Tribunal Supremo el pasado 29 de junio.
El alto tribunal recordó entonces que la Decimocuarta Enmienda de la Constitución protege el derecho a la ciudadanía de los niños nacidos en Estados Unidos, independientemente de que sus padres se encuentren en el país de forma ilegal o temporal, al considerar que esos menores están bajo la jurisdicción estadounidense.
La resolución frenó una medida que, según las estimaciones de la propia Administración, habría afectado cada año a unos 255.000 niños.
La nueva estrategia de la Casa Blanca
Lejos de abandonar la batalla, el equipo de Trump considera ahora que la sentencia deja margen para actuar en determinados supuestos.
Según sostiene la Casa Blanca, el fallo del Supremo permitiría excluir de ese derecho a los hijos de mujeres que entren en el país únicamente para dar a luz, así como a los nacidos de personal diplomático extranjero, personas catalogadas como terroristas extranjeros o quienes nazcan en territorios no incorporados como Puerto Rico.
El objetivo es tratar de limitar la aplicación de la ciudadanía por nacimiento sin modificar directamente la Constitución, una vía que requeriría un complejo proceso legislativo y un amplio consenso político.
Un debate que lleva más de un siglo abierto
La ciudadanía por nacimiento está protegida desde 1868 por la Decimocuarta Enmienda, aprobada tras la Guerra Civil estadounidense.
Trump sostiene desde hace años que ese texto constitucional ha sido interpretado de forma demasiado amplia y defiende que su intención original era garantizar la ciudadanía únicamente a los hijos de los antiguos esclavos, no a cualquier persona nacida en territorio estadounidense.
Esa interpretación, sin embargo, choca con la doctrina consolidada de los tribunales y con la propia decisión del Supremo emitida hace apenas unas semanas.
La nueva orden ejecutiva abre ahora un nuevo frente judicial que previsiblemente volverá a acabar en los tribunales. Mientras tanto, Trump mantiene viva una de las cuestiones que más ha marcado su agenda desde su regreso a la Casa Blanca: endurecer la política migratoria y revisar uno de los principios más antiguos del sistema constitucional estadounidense.
